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Un conglomerado de casos diversos difícilmente clasificables e imposibles de encuadrar en lo que habitualmente solemos denominar como "sectas"
En los distintos países latinoamericanos periódicamente asistimos a denuncias
por la aparición de "falsos sacerdotes", un conglomerado de casos
diversos difícilmente clasificables e imposibles de encuadrar en lo que
habitualmente solemos denominar como "sectas".
En estos días, un importante conglomerado
multimedios de Argentina ha puesto su mirada sobre un caso
de tantos: el "Padre Pedro"
El "Padre" Pedro ha alcanzado notoriedad
nacional a partir de su participación en diversos medios de
comunicación, su relación con el mundo de la farándula y
sectores políticos. Es el "sacerdote" que celebró el "matrimonio" o
bautismo de diversas estrellas del cine, la televisión y el
teatro; también "canonizó" a Eva Duarte de Perón hace algunos
años.
Sus relaciones le han valido el acceso a sectores de
influencia y poder, así como la difusión de su obra
de caridad consistente en hogares para dar cobijo a niños,
madres solteras, mujeres golpeadas, ancianos, etc. En la actual situación
de desborde social que sufre la Argentina, sus hogares son
uno de los tantos recursos asistenciales en manos de particulares
que tienen agendados tribunales de menores, comisarías y municipios.
¿Quién es
el "Padre" Pedro?
Su primera aparición como sacerdote se registra alrededor
del año 1983, en esta época se presentaba como perteneciente
al "Instituto Religioso ´Christus Vincit´" con sede en H. Yrigoyen
777, Buenos Aires. En relación al mencionado Instituto se presentaba
como Pedro A. Andrade Arregui, Superior.
Colaborando con él, como "Vice
Superior", estaba entonces el "Padre" Miguel Angel Herrera, un falso
sacerdote en realidad ex-seminarista del Seminario Diocesano de San Luis
(católico). En esa época, ambos alcanzaron cierta notoridad pública presentándose
como "Sacerdotes Cristianos Disidentes". Esta presentación como "sacerdotes disidentes" provocó
polémicas sobre todo a raiz de la confusión que provocaba
en los fieles católicos. Decían ser más "tradicionales" que los
sacerdotes católicos romanos, mientras se postulaban como verdaderos sacerdotes católicos.
Estos
conflictos fueron quizás los que determinaron la necesidad de que
el "Padre Pedro" cambiara su presentación. Así, al año siguiente
aparece registrado en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto
de Argentina (Nº 10285/83) como Mons. Pedro A. Andrade Arregui,
"Arzobispo Primado" de la " Congregación de Sacerdotes Misioneros Tradicionalistas
(no romanos)", con sede también en H. Yrigoyen 777, Buenos
Aires. En este momento aparecía como "Rector Superior" el "Padre"
José María Polizzi, quien tampoco es sacerdote católico.
El "Padre José
María" se promocionó utilizando avisos clasificados en los periódicos de
alcance nacional como "sacerdote exorcista", consiguiendo con esto atraer la
curiosidad de algunos medios de comunicación. José María fue inculpado
de práctica ilegal de la medicina.
En el mismo año, 1984,
vuelve a cambiar su "comunidad de pertenencia", presentándose esta vez
como miembro de la "Congregación de Sacerdotes Misioneros del Sagrado
Corazón (disidentes)", esta vez con sede en Av. Federico Lacroze
3636, Buenos Aires. Esta es su sede actual.
Al año siguiente,
1985, según dicen a pedido de la Dirección Nacional de
Culto (Inscripción Nº 1778), cambian la denominación del grupo a
"Congregación de los Sacerdotes Cristianos Apostólicos (disidentes)". En esta época
comienza a firmar como fray Pedro del Sagrado Corazón de
Jesús.
Desde 1988 ha afirmado repetidamente pertenecer a la Iglesia Católica
Apostólica Ortodoxa Siríaca en la Argentina, respondiendo "directamente a S.S.
Ignacio Zaqueo I Iwaz, Patriarca de Antioquía, todo Oriente y
de los Católicos Tradicionalistas Preconciliares. Las autoridades de esta iglesia
en Argentina han negado repetidamente que el "Padre Pedro" sea
un sacerdote perteneciente a esta igleisa oriental. Las desmentidas han
sido tanto documentales como respuesta a consultas, como a través
de los medios de comunicación.
¿Es o no sacerdote?
Esta pregunta no
tiene una respuesta rotunda ya que obviamente, en el contexto
de cada iglesia o denominación hay parámetros propios para determinar
quien es o no un sacerdote o pastor válido, y
tales parámetros no siempre son compartidos por otras confesiones.
Por esto,
debemos partir de las afirmaciones del mismo Pedro Arregui, quien
en algunas oportunidades a afirmado haber sido ordenado por el
Patriarca de Antioquía. Dado que ha sido explícitamente rechazado por
la Iglesia Siríaca a la que dice pertenecer podemos afirmar
que ciertamente no es un sacerdote católico ortodoxo válidamente ordenado.
También
aseguró en otras oportunidades haber sido sacerdote católico perteneciente a
la Orden Carmelita (en una época usó sus hábitos, aunque
ahora viste hábito franciscano) y que Mons. Plaza estaba arreglando
su situación.
La Orden de los Padres Carmelitas dicen no conocerlo.
Consultado Mons. Plaza en julio de 1984 dijo que había
pedido criterios a la Santa Sede en el caso de
"este sacerdote de la llamada Iglesia Católica Apostólica Argentina". La
respuesta de la Santa Sede fue que el nombrado, Pedro
Andrade Arregui pertenece a una "Iglesia explícitamente derivada de la
Iglesia Nacional Brasileña, fundada por el Obispo desertor Carlos Duarte
Costa" y que la Santa Sede no suele reconocer las
órdenes sagraas recibidas de manos de apóstatas "extra canonicam communionem
Ecclesiae Catholicae". Por lo tanto, tampoco es un sacerdote católico
romano válidamente ordenado.
Con la información de que disponemos, y el
testimonio de sus familiares que dicen que ha sido ordenado
en Brasil, la hipótesis más coherente es que, si ha
sido ordenado alguna vez, lo haya sido en Brasil por
algún obispo perteneciente a la Iglesia Católica Brasilera. En este
caso, si bien los católicos brasileros reconocen esta ordenación, no
es reconocida como tal por la Iglesia Católica Apostólica Romana.
El
problema de los "sacerdotes disidentes"
En realidad el caso de Pedro
Arregui es uno en tantos que recorren este momento el
país. Algunos de ellos alcanzan notoriedad, como es también el
caso de Pablo Bordonaro. Otros, permanecen en el silencio, en
barrios apartados o ciudades del interior, y al no generar
conflictos pasan por ser sacerdotes católicos auténticos durante años.
En realidad
no constituyen iglesias o sectas de ningún tipo ya que
en general, salvo un reducido grupo de seguidores que hacen
las veces de acólitos, sacristanes y secretarios , no tienen
fieles propios sino que ejercen alguna influencia sobre fieles católicos
marginales o confundidos.
Navegan en la confusión, adquieren notoriedad, y en
ese mar de ambigüedad muchos fieles engañados acuden a ellos.
Su punto fuerte está en distinguirse agresivamente de otras agrupaciones
religiosas:
Se recibe a todos: administran el matrimonio a divorciados, la
comunión a homosexuales, etc. Todos los males tienen una respuesta
fácil y directa. Alcoholismo, violencia doméstica, depresión, etc. tienen una
única causa: la posesión demoníaca. Y un remedio común: el
exorcismo. Un rito practicado muchas veces en público, en ceremonias
masivas, sin ningún cuidado previo ni atención a posibles problemas
psicológicos o médicos del sujeto.
Se practica la caridad sin
preguntar. Ejerciendo un asistencialismo paternalista degradante, en condiciones de cuasi-miseria,
sin consideraciones legales, sanitarias o sociológicas de ningún tipo en
aras de una pretendida "simplicidad" evangélica. Los criterios de "promoción
humana" están claramente ausentes.
No se cobra. Aunque en realidad
todo se cobra: se vende agua bendita, velas, rosarios, oraciones,
etc. No es una simple venta de productos de santería,
se vende el valor agregado de la "bendición". El movimiento
de dinero que hay en estos grupos generalmente es muy
importante. Son rechazados por todos. En general carecen de relaciones
estables con otras iglesias o denominaciones; cultivan una imagen de
"cristianos perseguidos", sumidos en una gran "pobreza". Por supuesto que
perseguidos por ser mejores y más auténticos que los demás.
Generalmente muestran también un fuerte tradicionalismo, aunque sólo en los
aspectos rituales, no doctrinales ya que carecen de verdadera elaboración
doctrinal. En realidad cada caso es un universo diferente. Muchos
han sido ex-seminaristas católicos o novicios de congregaciones religiosas; algunos
han recurrido a obispos de la Iglesia Católica Brasilera para
ser ordenados y así legitimar de algún modo su "apostolado".
En algunos casos los problemas psicológicos de base son evidentes
(y en general han sido el motivo de que hayan
debido abandonar el seminario o la congregación), en otros la
única explicación coherente parece ser el propósito de engaño.
Estos "sacerdotes"
suelen peregrinar por diferentes iglesias y denominaciones, muchas de ellas
pequeñas comunidades, en general relacionadas con grupos de origen católico
surgidos a partir de la asumpción de conceptos propios de
la Reforma Protestante aunque manteniendo claramente un orden sacramental al
estilo católico, tales como la Iglesia Católica Liberal, la Iglesia
Católica Apostólica Argentina o la Iglesia Brasilera.
Por todo esto, aunque
no llegan a constituir formalmente organizaciones sectarias, su actividad es
verdaderamente preocupante, no sólo por la posible explotación económica de
los creyentes, sino también por el fraude espiritual que supone
y los riesgos para la salud física, psíquica y espiritual
que generan.
D. Oscar Gerometta, director de http://sitio.de/sectas Informes sobre Sectas,
alerta sobre la proliferación de falsos religiosos que confunden al
pueblo fiel y se acercan peligrosamente - aunque sin encuadrar
- al concepto de sectas
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