La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Benjamín R. Manzanares | Fuente: archimadrid.es El color púrpura
Al despuntar el tercer milenio, el cardenalato sigue siendo una institución de gran relieve en la Iglesia católica
El color púrpura
Símbolo de fidelidad
El cardenal viste sotana de color rojo
púrpura. La púrpura era el color de los trajes de
los patricios romanos, cuyo uso después fue reservado al emperador.
El Papa y los cardenales llevaron el hábito rojo, hasta
Pío V que, siendo dominico, en 1566 decide seguir llevando
el hábito blanco de su Orden después de su elección
como Romano Pontífice. Sus sucesores continuaron con esta costumbre, mientras
los cardenales visten de rojo púrpura, y recibían el capelo
cardenalicio, insignia de su dignidad, hoy sustituido por la birreta
roja. El rojo púrpura ha adquirido el valor simbólico de
reclamo a la fidelidad hasta el martirio.
Como oíremos de nuevo
en el próximo Consistorio, el color púrpura o de sangre
de la birreta de los cardenales es para significar que
deben estar dispuestos a portarse con fortaleza, hasta el derramamiento
de la sangre, por el incremento de la fe cristiana,
por la paz y la tranquilidad del pueblo de Dios
y por la libertad y la difusión de la Santa
Iglesia Romana. Sin ir más lejos, en el siglo pasado
varios cardenales han sufrido la cárcel o la persecución en
los países del Este; algunos han caído mártires de la
violencia, como el cardenal Emile Biayenda, arzobispo de Brazzaville (en
el Congo Brazaville), asesinado en 1977; o el cardenal Juan
Jesús Posada Ocampo, arzobispo de Guadalajara (México).
Normalmente hoy son cardenales
los obispos de las diócesis más significativas del mundo. Y
asimismo el Colegio cardenalicio cuenta con numerosos eclesiásticos que han
prestado servicio en las instituciones centrales de la Iglesia (o
en la diplomacia de la Santa Sede), o bien que
han sido llamados a trabajar en la Curia romana. Algún
otro eclesiástico recibe la púrpura cardenalicia porque se ha distinguido
por méritos particulares, como por ejemplo ha ocurrido, entre otros,
con los teólogos de Lubac, Congar, o ahora el jesuita
padre Avery Dulles.
Hoy los cardenales, esencialmente, o trabajan en la
Curia romana, o están a la cabeza de las diócesis
más significativas. Los últimos Papas han llamado a menudo al
servicio de la Curia romana, con cargos de gobierno, también
a cardenales u obispos (después nombrados cardenales) que procedían del
servicio pastoral. Esto se encuadra en el proceso de internacionalización
de la Curia romana. A menudo, el Papa manda a
un cardenal como representante suyo, Enviado o Legado apostólico, para
manifestar su presencia o su particular atención en algunas celebraciones
o eventos de especial relieve en la vida de la
comunidad eclesial.
En el último texto legislativo sobre elección del Papa,
la Constitución apostólica Universi Dominici gregis de 1996, Juan Pablo
II se refiere a la tradición secular que hace del
Colegio cardenalicio el órgano electoral de la Iglesia romana, aunque
con algunas modificaciones y ajustes.
Al despuntar el tercer milenio, el
cardenalato sigue siendo una institución de gran relieve en la
Iglesia católica, destinada a tener una influencia importante, no sólo
en la elección de un nuevo Papa, sino en la
guía, dirección y atención cotidiana de este pueblo que atraviesa
la Historia portando, en vasijas de barro, la Verdad y
el sentido de la vida que se hizo carne hace
dos mil años en Belén.
Envíe sus comentarios al
D. José. Sacerdote de la Archidiócesis de Madrid
Si tienes alguna duda, conoces algún caso que
quieras compartir, o quieres darnos tu opinión, te esperamos en
los FOROS DE CATHOLIC.NET donde siempre encontrarás a alguien
al otro lado de la pantalla, que agradecerá tus comentarios
y los enriquecerá con su propia experiencia.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR