La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: P. Jaime Tovar Patrón | Fuente: Fondo Cultural Católico Excelencias de la sotana
¿Qué importa que un cura no vista su sotana?
Excelencias de la sotana
Esta breve colección de textos nos recuerda la importancia del
"uniforme sacerdotal", la sotana o hábito talar. Valga otro tanto
para el hábito religioso propio de las órdenes y congregaciones.
En un mundo secularizado, no hay mejor testimonio cristiano de
parte de los consagrados a Dios que la vestimenta sagrada
en los sacerdotes y religiosos.
Siete excelencias de la sotana
"Fíjese si
el impacto de la sotana es grande ante la sociedad,
que muchos regímenes anticristianos la han prohibido expresamente. Esto debe
decirnos algo. ¿Cómo es posible que ahora, hombres que se
dicen de Iglesia desprecien su significado y se nieguen a
usarla?"
Hoy en día son pocas las ocasiones en que podemos
admirar a un sacerdote vistiendo su sotana. El uso de
la sotana, una tradición que se remonta a tiempos antiquísimos,
ha sido olvidado y a veces hasta despreciado en la
Iglesia posconciliar. Pero esto no quiere decir que la sotana
perdió su utilidad sino que la indisciplina y el relajamiento
de las costumbres entre el clero en general es una
triste realidad.
La sotana fue instituida por la Iglesia a fines
del siglo V con el propósito de darle a sus
sacerdotes un modo de vestir serio, simple y austero. Recogiendo
esta tradición, el Código de Derecho Canónico impone el hábito
eclesiástico a todos los sacerdotes (canon 136).
Contra la enseñanza perenne
de la Iglesia está la opinión de círculos enemigos de
la Tradición que tratan de hacernos creer que el hábito
no hace al monje, que el sacerdocio se lleva dentro,
que el vestir es lo de menos y que lo
mismo se es sacerdote con sotana que de paisano.
Sin embargo,
la experiencia demuestra todo lo contrario, porque cuando hace más
de 1.500 años la Iglesia decidió legislar sobre este asunto
fue porque era y sigue siendo importante, ya que ella
no se preocupa de niñerías.
Seguidamente exponemos siete excelencias de la
sotana condensadas de un escrito del ilustre Padre Jaime Tovar
Patrón.
1º - El recuerdo constante del sacerdote
Ciertamente que, una vez
recibido el orden sacerdotal, no se olvida fácilmente. Pero nunca
viene mal un recordatorio: algo visible, un símbolo constante, un
despertador sin ruido, una señal o bandera. El que va
de paisano es uno de tantos, el que va con
sotana, no. Es un sacerdote y él es el primer
persuadido. No puede permanecer neutral, el traje lo delata. O
se hace un mártir o un traidor, si llega el
caso. Lo que no puede es quedar en el anonimato,
como un cualquiera. Y luego... ¡Tanto hablar de compromiso! No
hay compromiso cuando exteriormente nada dice lo que se es.
Cuando se desprecia el uniforme, se desprecia la categoría o
clase que éste representa.
2º - Presencia de lo sobrenatural en
el mundo
No cabe duda que los símbolos nos rodean por
todas partes: señales, banderas, insignias, uniformes... Uno de los que
más influjo produce es el uniforme. Un policía, un guardián,
no hace falta que actúe, detenga, ponga multas, etc. Su
simple presencia influye en los demás: conforta, da seguridad, irrita
o pone nervioso, según sean las intenciones y conducta de
los ciudadanos.
Una sotana siempre suscita algo en los que nos
rodean. Despierta el sentido de lo sobrenatural. No hace falta
predicar, ni siquiera abrir los labios. Al que está a
bien con Dios le da ánimo, al que tiene enredada
la conciencia le avisa, al que vive apartado de Dios
le produce remordimiento.
Las relaciones del alma con Dios no son
exclusivas del templo. Mucha, muchísima gente no pisa la Iglesia.
Para estas personas, ¿qué mejor forma de llevarles el mensaje
de Cristo que dejándoles ver a un sacerdote consagrado vistiendo
su sotana? Los fieles han levantando lamentaciones sobre la desacralización
y sus devastadores efectos. Los modernistas claman contra el supuesto
triunfalismo, se quitan los hábitos, rechazan la corona pontificia, las
tradiciones de siempre y después se quejan de seminarios vacíos;
de falta de vocaciones. Apagan el fuego y luego se
quejan de frío. No hay que dudarlo: la desotanización lleva
a la desacralización.
3º - Es de gran utilidad para los
fieles
El sacerdote lo es, no sólo cuando está en el
templo administrando los sacramentos, sino las veinticuatro horas del día.
El sacerdocio no es una profesión, con un horario marcado;
es una vida, una entrega total y sin reservas a
Dios. El pueblo de Dios tiene derecho a que lo
asista el sacerdote. Esto se les facilita si pueden reconocer
al sacerdote de entre las demás personas; si éste lleva
un signo externo. El que desea trabajar como sacerdote de
Cristo debe poder ser identificado como tal para el beneficio
de los fieles y el mejor desempeño de su misión.
4º
- Sirve para preservar de muchos peligros
¡A cuántas cosas se
atreverán los clérigos y religiosos si no fuera por el
hábito! Esta advertencia, que era sólo teórica cuando la escribía
el ejemplar religioso P. Eduardo F. Regatillo, S. I., es
hoy una terrible realidad.
Primero, fueron cosas de poco bulto: entrar
en bares, sitios de recreo, alternar con seglares, pero poco
a poco se ha ido cada vez a más.
Los modernistas
quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para
que el mensaje de Cristo entre en el mundo. Pero,
al suprimirla, han desaparecido las credenciales y el mismo mensaje.
De tal modo, que ya muchos piensan que al primero
que hay que salvar es al mismo sacerdote que se
despojó de la sotana supuestamente para salvar a otros.
Hay que
reconocer que la sotana fortalece la vocación y disminuye las
ocasiones de pecar para el que la viste y los
que lo rodean. De los miles que han abandonado el
sacerdocio después del Concilio Vaticano II, prácticamente ninguno abandonó la
sotana el día antes de irse: lo habían hecho ya
mucho antes.
5º - Ayuda desinteresada a los demás
El pueblo cristiano
ve en el sacerdote el hombre de Dios, que no
busca su bien particular sino el de sus feligreses. La
gente abre de par en par las puertas del corazón
para escuchar al padre que es común del pobre y
del poderoso. Las puertas de las oficinas y de los
despachos por altos que sean se abren ante las sotanas
y los hábitos religiosos. ¿Quién le niega a una monjita
el pan que pide para sus pobres o sus ancianitos?
Todo esto viene tradicionalmente unido a unos hábitos. Este prestigio
de la sotana se ha ido acumulando a base de
tiempo, de sacrificios, de abnegación. Y ahora, ¿se desprenden de
ella como si se tratara de un estorbo?
6º - Impone
la moderación en el vestir
La Iglesia preservó siempre a sus
sacerdotes del vicio de aparentar más de lo que se
es y de la ostentación dándoles un hábito sencillo en
que no caben los lujos. La sotana es de una
pieza (desde el cuello hasta los pies), de un color
(negro) y de una forma (saco). Los armiños y ornamentos
ricos se dejan para el templo, pues esas distinciones no
adornan a la persona sino al ministro de Dios para
que dé realce a las ceremonias sagradas de la Iglesia.
Pero,
vistiendo de paisano, le acosa al sacerdote la vanidad como
a cualquier mortal: las marcas, calidades de telas, de tejidos,
colores, etc. Ya no está todo tapado y justificado por
el humilde sayal. Al ponerse al nivel del mundo, éste
lo zarandeará, a merced de sus gustos y caprichos. Habrá
de ir con la moda y su voz ya no
se dejará oír como la del que clamaba en el
desierto cubierto por el palio del profeta tejido con pelos
de camello.
7º - Ejemplo de obediencia al espíritu y legislación
de la Iglesia
Como uno que comparte el Santo Sacerdocio de
Cristo, el sacerdote debe ser ejemplo de la humildad, la
obediencia y la abnegación del Salvador. La sotana le ayuda
a practicar la pobreza, la humildad en el vestuario, la
obediencia a la disciplina de la Iglesia y el desprecio
a las cosas del mundo. Vistiendo la sotana, difícilmente se
olvidará el sacerdote de su papel importante y su misión
sagrada o confundirá su traje y su vida con la
del mundo.
Estas siete excelencias de la sotana podrán ser aumentadas
con otras que le vengan a la mente a usted.
Pero, sean las que sean, la sotana por siempre será
el símbolo inconfundible del sacerdocio porque así la Iglesia, en
su inmensa sabiduría, lo dispuso y ha dado maravillosos frutos
a través de los siglos.
Notas
- El autor: El Padre Jaime
Tovar Patrón, coronel capellán, ocupó importantes responsabilidades en el Vicariato
Castrense. Oriundo de Extremadura, España, fue rotundo orador sacro. Autor
del libro Los curas de la Cruzada, auténtica enciclopedia de
los heróicos sacerdotes que desarrollaron su labor pastoral entre los
combatientes de la gloriosa Cruzada de 1936. Es además, una
historia del sacerdocio castrense. Falleció en enero del 2004.
- Código
de Derecho Canónico (1983): Título III. De los ministros sagrados
o clérigos 284 Los clérigos han de vestir un traje
eclesiástico digno, según las normas dadas por la Conferencia Episcopal
y las costumbres legítimas del lugar. 285. 1. Absténganse los
clérigos por completo de todo aquello que desdiga de su
estado, según las prescripciones del derecho particular. 2. Los clérigos
han de evitar aquellas cosas que, aun no siendo indecorosas,
son extrañas al estado clerical.
- CONVIENE RECORDAR: Muchos sacerdotes y
religiosos mártires han pagado con su sangre el odio a
la fe y a la Iglesia desatado en las terribles
persecuciones religiosas de los últimos siglos. Muchos fueron asesinados sencillamente
por vestir la sotana. El sacerdote que viste su sotana
es para todos un modelo de coherencia con los ideales
que profesa, a la vez que honra el cargo que
ocupa en la sociedad cristiana.
Si bien es cierto que el
hábito no hace al monje, también es cierto que el
monje viste hábito y lo viste con honor. ¿Qué podemos
pensar del militar que desprecia su uniforme? ¡Lo mismo que
del cura que desprecia su sotana!
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR