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| Iglesia católica contracorriente |
He aquí la difícil misión de la Iglesia:Atraer a
todos al camino del Evangelio, pero por fidelidad al
mismo Evangelio, marchar siempre contra corriente. Y es que la
Iglesia como su divino fundador Jesucristo, ha sido puesta en
el mundo como "señal de contradicción, a fin de que
queden al descubierto las intenciones de muchos corazones"(Lc2,34-35).
Es evidente
que la Iglesia no goza en muchos ambientes modernos de
una buena imagen. Se la tacha de retrógrada, de inadaptada
a los tiempos actuales y de no comprender los problemas
de la gente. Con sus enseñanzas obsoletas logra únicamente el
alejamiento y rechazo de muchos. Esta suele ser, en ciertos
casos, una fácil excusa para justificar conductas y comportamientos anti
evangélicos o anticristianos.
En modo alguno la Iglesia, a ejemplo
de Cristo, ha de seguir las corrientes mundanas, sino ser
testimonio de coherencia -"luz y sal de la tierra"- en
medio de las realidades temporales.
El mejor servicio que la
Iglesia puede hacer a la humanidad y a la
dignidad de las personas es permanecer firme, "como una roca",
frente a las corrientes destructoras, que amenazan anegarlo todo.
Suele
suceder frecuentemente que esta postura de defensa, por lo que
tiene de oposición al mal, no es reconocida y valorada.
Se propaga por todos los medios no afines al mensaje
cristiano, la falsa imagen de una Iglesia excluyente, intolerante y
camino sólo para escogidos. Los valores positivos -que son los
más abundantes -son ignorados o preteridos. Sin la pretensión de
ser exhaustivo, presento algunos aspectos de la Iglesia, por los
que es incomprendida, atacada y rechazada injustamente. Helos aquí:
Se rechaza a la Iglesia por ir CONTRA el divorcio,
el aborto, la promiscuidad sexual, la eutanasia, la píldora anticonceptiva,
el amor libre, las parejas de hecho, el sacerdocio de
las mujeres, el preservativo, la teología de la liberación, el
comunismo, el capitalismo, los experimentos con embriones, la clonación, los
nacionalismos, los totalitarismos, el liberalismo, el laicismo, el laxismo, el
consumismo, el materialismo, el hedonismo, el racismo, el ateismo, el
estatismo, la esclavitud, la explotación del hombre por el hombre,
la prostitución, las mafias, el holocausto nuclear y ambiental, la
masonería, las sectas, el satanismo, el paganismo, el terrorismo, etcétera...
Ahora bien, quedan en la penumbra, sin resaltarlos suficientemente ,
los valores positivos, que defiende, promueve, contra viento y marea,
la misma Iglesia. He aquí algunos de los más importantes:
el valor de la vida humana, la familia, los derechos
de las personas, la paternidad responsable, la fidelidad, la castidad,
la virginidad, el ecologismo, la sexualidad integradora, la solidaridad, la
propiedad, la trascendencia, la fe en Cristo, el ecumenismo, la
teología de la salvación, la religiosidad popular, la enseñanza religiosa,
el desarrollo de los pueblos, la paz universal, la promoción
de la mujer, la libertad, la igualdad y fraternidad de
todos los hombres como hijos del mismo Dios y Padre,
etcétera...
Es de justicia reconocer la maravillosa e ingente tarea
llevada a cabo a través de los siglos, dentro de
las limitaciones de toda obra humana, a favor de toda
la humanidad, por la Iglesia católica, a veces tan incomprendida,
calumniada y combatida.
MIGUEL RIVILLA SAN MARTÍN.
Pbro. Alcorcón
Si tienes alguna consulta utiliza este
enlace para escribirle al P. Miguel Rivilla
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Imagen: Sin título.
Atribuida a Miranda Moreno, circa 1970