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Autor: P. Felipe Santos | Fuente: es.catholic.net ¿Qué son los carnavales?
Estas fechas abarcaban y lo continúan haciendo desde el domingo antes del Miércoles de Ceniza hasta el primer domingo de Cuaresma
¿Qué son los carnavales?
Por más que uno inquiera -a no ser
que se sepa latín- no es fácil averiguar el origen
de la palabra carnaval. Lo cierto es que parece provenir
de “carnem levare” que no es otra cosa sino
la privación de alimentos, entre los cuales sobresale la carne.
De
ahí viene Carna vale, es decir, adiós a la carne.
Pero ahondando en significados, creo que la palabra más exacta
para traducir la esencia de los carnavales es ésta: Currus
narvalis. Este carro naval hacía un bello paseo romántico en
barco con ruedas. Llevaba como pasajeros a hombres y mujeres
con máscaras. Al son dela música bullanguera bailaban, cantaban sátiras
contra todo y contra todos -sobre todo contra las autoridades.
Y tal era la bondad y felicidad que inundaba a
ellos y ellas que no cesaban de arrojar dulces a
lo largo y ancho de su recorrido.
Calendario
No cabe duda de
que estas fechas tenían y tienen su calendario propio. Abarcaban
y lo continúan haciendo desde el domingo antes del
Miércoles de Ceniza (este año cae el 25 de febrero)
hasta el primer domingo de Cuaresma. Vulgarmente se le
conoce como el domingo de piñata. Piñata es una olla
o vasija que contiene dulces que se cuelgan en lo
alto para romperla a golpes con los ojos vendados.
Cuando se
estudia el carnaval hay que reconocer que lo que está
en el fondo de todo ello son las fiestas primitivas
del comienzo del año (primavera).
En la cultura romana y en
todos los territorios dominados por el gran Imperio, el carnaval
se centraba en torno a las fiestas Saturnales, es decir,
fiestas en honor al dios Saturno y al dios del
pan (fiestas Lupercales).
Durante ellas predominaba el desorden civil, no había
unas medidas tan duras y estrictas contra los desenfrenos morales.
En todos sitios había cantos satíricos. No se prohibía nada
durante estos días. Todo estaba permitido. De ahí que arreciaran
las críticas contra los poderes instituidos, como la autoridad, el
poder y la religión.
Debido a muchos excesos, ha habido a
lo largo de la historia países que los han prohibido
por miedo a venganzas y por sobrepasarse en los ataques
contra los poderes.
¿Qué se resalta en el carnaval?
Hay tres elementos
comunes a todos los, carnavales en las ciudades y
pueblos en que se celebran.
1) Culto al cuerpo. Esto
n es de ahora. Cuando vemos los carnavales de Río
de Janeiro (al que por cierto el gobierno ha donado
40 millones de preservativos los jóvenes), o los
bellísimos de Santa Cruz de Tenerife o los famosos de
Cádiz, la exaltación del cuerpo aparece como exorno fundamental. Y
el origen radica en las fiestas romanas. Los soldados imperiales
elegían al más guapo y lo proclamaban rey por un
día. Las cosas han cambiado pero el fondo sigue siendo
prácticamente el mismo.
2) El disfraz. Al adentrarse en el estudio
de las fiestas, es curioso observar cómo todas ellas tienen
un origen basado en lo religioso. El disfraz, antes, era
una forma empleada para librarse de la influencia de los
malos espíritus. Y una forma de lograr este objetivo, era
colocarse la máscara para que no reconocieran a la verdadera
persona. Otros dicen, al contrario, que era un modo de
congratularse con los espíritus poniéndose en el rostro máscaras que,
de algún modo, pudiesen imitarlos. Así se veían libres de
su maleficios y obtenían su benevolencia.
3) Lo grotesco. Este tercer
elemento es, sin duda, el que más se exalta.
Se trata de una auténtica locura en la bebida,
comida, ruptura con todas las normas y costumbres y todo
ello en una atmósfera en que la alegría se pasa
en muchas ocasiones por efecto de lo que se bebe
y se come. Son unas fechas en las que impera
el libertinaje, días en los que muchos sienten la necesidad
de hacer lo que en otros momentos no lo pueden
llevar a cabo.
La ridiculez tiene su expresión plástica en los
monigotes representativos de alguien a quien se insultan, se quema
y provoca la risa entre todos los que viven los
carnavales.
Aparte de estos tres elementos comunes a todos los
carnavales, hay que añadir la estética del colorido en los
vestidos, carrozas, los concursos de belleza y otras muchas actividades
que promueven las comparsas y chirigotas. Su preparación dura muchos
meses. Se están introduciendo ahora hasta en las mismas escuelas. Pienso
que cuando el arte se mantiene en sus cánones, la
moral en sus sitio y el respeto, estas fiestas que
preparan a una Cuaresma de penitencia y abstinencia como camino
a la glorificación de Cristo en la Pascua, son bellas.
Y todo lo que se bello, loable y bueno merece
la pena que el pueblo lo cultive hasta el extremo.
Un pueblo sin alegría sana, es un pueblo triste, decía
Demócrito.
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