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Autor: P. Luis Garza Medina L.C. | Fuente: Catholic.net La batalla por el alma del mundo
La lucha por el alma del mundo contemporáneo es enorme allí donde el espíritu de este mundo parece más poderoso
La batalla por el alma del mundo
Dice Juan Pablo II en su libro "Cruzando el Umbral
de la Esperanza":
“La Iglesia renueva cada día, contra el
espíritu de este mundo, una lucha que no es otra
cosa que la lucha por el alma de este mundo.
Si de hecho, por un lado, en él están presentes
el Evangelio y la evangelización, por el otro hay una
poderosa antievangelización, que dispone de medios y de programas, y
se opone con gran fuerza al Evangelio y a la
evangelización.
La lucha por el alma del mundo contemporáneo es
enorme allí donde el espíritu de este mundo parece más
poderoso. En este sentido, la "Redemptoris Missio" habla de modernos
areópagos, es decir, de nuevos púlpitos. Estos areópagos son hoy
el mundo de la ciencia, de la cultura, de los
medios de comunicación; son los ambientes en que se crean
las elites intelectuales, los ambientes de los escritores y de
los artistas”.
La cultura es el areópago moderno, el campo
de batalla por el alma del mundo.
Deseo comentar, explicando
primero qué es la cultura, cómo se echa mano de
ciertos conceptos para manipular a la sociedad, cuáles son los
frentes actuales de batalla dentro de la cultura y finalmente
mencionar algunos puntos estratégicos urgentes que podemos realizar para que
sea el Evangelio el que gane la batalla por el
alma del mundo.
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El campo de batalla: La cultura
1. ¿Qué es
la cultura?
En primer lugar, debemos entender y describir qué
es la cultura. Podemos decir que la cultura es el
conjunto de acciones, reacciones, pensamientos y concepciones de un grupo
de personas que llega a formar cierta clase de subconsciente
colectivo.
La cultura no solamente es lo que sucede, sino también
el modo como la gente evalúa lo que sucede. Tiene
que ver con su filosofía de la vida, sus prioridades,
sus valores y su ética: Cómo ve la gente a
la familia, la vida humana, la responsabilidad, el sacrificio, a
sus mayores, a la autoridad, etc.
La cultura, además, es
un sistema: Los conceptos no son aislados, sino que están
interrelacionados entre sí.
2. Los componentes de la cultura
La cultura
tiene que ver, por tanto, con la conciencia pública: un
pensamiento, una mentalidad, una manera de juzgar, reaccionar y actuar.
Nos preguntamos aquí cuáles son los factores que crean la
cultura y su influencian, para bien o para mal. Éste
es el campo de batalla; aquí es en donde se
combaten las batallas por la cultura.
Para actuar en la cultura
hay tres componentes: (1) Medios, (2) Educación y ejemplos, (3)
Ley.
(1) Medios: La influencia de los medios es
muy poderosa, pero en realidad es superficial (tienen un alcance
amplio, pero baja penetración). Sin embargo, está claro que tienen
una fuerte influencia y se usan para influir. Basta ver
muchas películas que salen de Hollywood, o la televisión y
los medios impresos. Un ejemplo del uso de las películas
para influir la cultura se puede ver, por ejemplo, en
el documental “Hollywood vs. Religion” (de Medved). Por
otro lado, hay algo que podríamos llamar perverso y que
está en la mente de muchos comunicadores. Lo que manda
en la industria es el ingreso financiero y, según ellos,
para alcanzar a las grandes masas es necesario usar el
“Lowest common denominator”, el común denominador más bajo que ellos
traducen siempre en sexo y violencia porque despiertan pasiones. Cabe
preguntarse, sin embargo, si la aspiración al bien y a
lo trascendente no es algo más amplio que eso, como
se constata en muchos estudios de antropología cultural.
(2)
Educación: La educación es lo que forma la mente
y el cuerpo de las nuevas generaciones. En la educación
están implicados los valores, los códigos de conducta que se
transmiten de generación en generación. Por eso también es un
campo de batalla para controlar el alma del mundo. Pero
la educación tiene un agente primordial, que son los ejemplos
de vida, los testimonios, es decir, padres, educadores, etc. Hoy
en día es fácil percibir el ataque que se hace
a los ejemplos que los niños encuentran en su desarrollo,
de forma que éstos quedan desorientados y sin puntos de
referencia. Cuando se devalúa la imagen de los agentes de
la formación de los niños, quedan como modelos los “héroes”
de las películas, los cantantes de moda, los deportistas, etc.
(3) Ley: la cultura (acciones y concepciones) por
vía de la tradición y hábitos de comportamiento normalmente lleva
a la ley, en otras palabras, la ley es la
cristalización de la cultura. No obstante, constatamos que realmente es
un proceso circular, dado que la ley también puede influir
en la cultura debido a su poder pedagógico. La cultura
crea la ley, y viceversa, la ley crea cultura.
Una
analogía tomada del lenguaje militar puede ayudarnos a entender la
batalla por la cultura: Para transformar la cultura son necesarias
dos cosas: propagar ideas (guerra aérea) y hacer que la
gente repita una serie de actos de acuerdo con esas
ideas hasta que se convierta en un hábito (guerra terrestre).
Los medios de comunicación podrían ser como las campañas aéreas
que hacen mucho daño, pero no toman posesión del territorio.
Mientras que la infantería puede tomar el control y ganar
la guerra. Por poner un ejemplo histórico: en la primera
guerra del Golfo los americanos vencieron la guerra del aire,
pero nunca tomaron el territorio y el gobierno de Saddam
Hussein estuvo allí por más de doce años, hasta la
segunda guerra del Golfo.
3. Un cambio cultural de vastas proporciones
Los
cambios culturales que estamos experimentando son de gran importancia, dado
que estamos atravesando un período llamado por los historiadores “cambio
de época”. Es decir, un período de la historia donde
los viejos valores y concepciones, donde los viejos mecanismos y
la tecnología dan paso a cimientos completamente nuevos para la
sociedad y la cultura. Lo que salga de este período
va a determinar nuestras vidas por varias generaciones.
Las ideas
y concepciones en aspectos esenciales de los seres humanos como
la familia, matrimonio, vida, respeto a los mayores, responsabilidad, realización
personal, etc. han cambiado dramáticamente durante los últimos cuarenta años.
Bien definió el Papa Juan Pablo II este periodo como
un periodo de “guerra de cultura”.
4. ¿Cómo ocurrió este cambio?
Puede pensarse fácilmente que las transformaciones de hoy en día
son fruto de un proceso del todo natural, pero la
realidad no es así. Entre 1920 y 1930 un hombre
llamado Antonio Gramsci, un comunista italiano, analizando el desarrollo de
las sociedades y el esperado advenimiento de la revolución socialista,
se dio cuenta que para que los partidos comunistas de
los países modernos y desarrollados tomaran el poder, tenían que
tomar otra ruta no prevista por Lenin. Nunca más iba
a darse la revolución proletaria. Para él la “cultura es
revolución”. Desde entonces los partidos comunistas de todo el mundo
y muchos otros grupos, sin comprender lo que estaban haciendo,
se han embarcado en un asalto a la cultura occidental.
Gramsci quedó fascinado con la manera en la que la
Iglesia Católica se apoderó de la cultura desde su fundación:
el arte, la música, la arquitectura, la cultura popular, etc.
En efecto, la Iglesia es creadora y transformadora de la
cultura. Pero además, la Iglesia también creó civilizaciones cuya base
era la cultura cristiana, en parte motivada por la implosión
de la civilización romana y el nacimiento paulatino de Europa
como la conocemos hoy. Durante muchos siglos, cultura y cristiandad
se identificaron, lo que explica que la cristiandad haya sido
tan resistente al cambio, incluso frente a la Ilustración, la
Revolución Francesa, la persecución, etc. Ciertamente de esa identificación surgió
la enorme dificultad de la distinción entre cristianismo y estado,
pero ése es un tema que no pretendo tratar aquí.
Gramsci también estaba admirado de las acciones de los sacerdotes
y otros agentes de la Iglesia y de su enorme
presencia capilar. De allí concibió la figura del “intelectual orgánico”,
es decir, una persona que, debido a su formación superior,
podría estar dirigiendo el camino de un grupo de personas
en los diferentes campos y sectores de la sociedad desde
la base hasta la cúpula.
Otra gran influencia sobre la
cultura contemporánea han sido las ideas de Herbert Marcuse y
las de los pensadores de la escuela de Frankfurt (“Frankfurt
Schule”): Marcuse fue un verdadero estratega cultural, para quien tenía
que haber una penetración de los agentes de cambio en
las instituciones de la sociedad. Es decir, ideó cómo utilizar
lo que Gramsci llamó el “intelectual orgánico” para dirigir a
la sociedad civil a aceptar estas ideas (Saúl Alinski ha
utilizado esta estrategia de manera ejemplar en los Estados Unidos)
La
acción de Marcuse fue decisiva para las revoluciones de 1968
y los cambios en la cultura fueron muy evidentes después
de esa fecha. Muchas instituciones cambiaron de signo. Las ideas
básicas de la nueva época en la que vivimos son:
1) Ateísmo o agnosticismo. 2) Destrucción o transformación del concepto de
instituciones fundamentales como la familia y transformación completa del comportamiento
social. 3) Crítica radical a la sociedad y precisamente a la
sociedad que está basada en el progreso. 4) Liberación de cualquier
atadura o construcción social, lo cual implica la promoción de
la revolución sexual, el homosexualismo, etc.
Asimismo, otro ingrediente que
se ha usado para lograr el “cambio cultural” es la
idea de mantener a la sociedad en una constante agitación,
la llamada “Revolución Continua”, que fue conceptualizada por un filósofo
llamado Gabriel Morin. Por esto, en los países occidentales vemos
recurrentemente movimientos de un signo u otro que llevan a
las masas a tomar las calles y plazas para pedir
alguna reivindicación (van desde un contrato sindical hasta las revueltas
antiglobalización, pasando por el gay pride paradey las marchas pacifistas
antiamericanas). Esta presencia pública de gran impacto hace que se
traigan a la conciencia colectiva los temas en discusión y
que empiecen a parecer más y más normales, y que
de alguna manera las autoridades y los legisladores se sientan
presionados a aceptar estos puntos de vista.
5. ¿Estamos hablando de
una conspiración?
Con todos estos procesos tan trabados y bien
pensados para transformar la cultura, ¿podemos decir que se trata
de una conspiración? No, no es una conspiración. Para que
fuera una conspiración necesitaríamos tener una estrategia y ejecución planteada
desde una organización o de una red de grupos y
agentes. Y esto no se da.
La organización que observamos
es lo que los sociólogos llaman una “meta red” (meta
network): grupos sueltos sin relación objetiva estratégica entre sí que,
no obstante, tienen algunos puntos en común y actúan tácticamente
unidos por las mismas metas en algún momento particular. La
acción de la meta red es simplemente la combinación de
esas redes diferentes que en algunas de sus acciones están
de acuerdo en los mismos objetivos.
Un ejemplo de una meta
red en operación lo vemos en el campo del control
de la natalidad y la población: muchos grupos de diferentes
procedencias, no organizados como un solo grupo o red, tratan
de muchas maneras de obtener el mismo objetivo.
La historia siempre
ha sido una lucha de fuerzas. San Agustín expresó ese
conflicto en los términos siguientes: “Dos amores crearon dos
ciudades: el amor de uno mismo hasta el desprecio de
Dios creó la ciudad terrena, y el amor de Dios
hasta el desprecio de uno mismo creó la ciudad celestial”.
II. Manipulación de la sociedad
La cultura y
la sociedad pueden cambiarse si uno sabe utilizar las palancas
del cambio social. Sin embargo, para transformar en malo algo
que es bueno, no basta simplemente presentar las ideas, sino
que se requiere echar mano de la manipulación. La manipulación
hace que algo malo parezca bueno no apelando a la
razón, sino a las pasiones.
Existen tres tácticas de batalla
para usar las palancas de cambio social: dos de ellas
son ideológicas y una es operacional.
IDEOLÓGICAS
La primera táctica y más
importante está basada en la concepción que Hegel tenía sobre
el motor de la historia: la dialéctica. Según este filósofo,
todo procede por vía dialéctica, la confrontación entre la tesis
y la antítesis para llegar a la síntesis. Marx recibe
esta hipótesis pero la baja del mundo de las ideas
al del materialismo. Por esto, para el marxismo, la historia
es el desenvolvimiento del materialismo dialéctico.
Los seguidores de Marx
buscan siempre las contraposiciones sociales para suscitar pasiones. Así contraponen
hombres contra mujeres, ricos contra pobres, indios contra europeos, blancos
contra hombres de color. Sin embargo, requiere mostrar una utopía
como el producto final (síntesis) de la disputa entre las
dos partes enfrentadas (tesis-antítesis). El comunismo real es el ejemplo
histórico perfecto de esta manipulación, pues contrapuso la clase proletaria
a la burguesía afirmando que su producto final sería el
proletariado emancipado y liberado, lo cual nunca sucedió. Más bien,
el producto final fue una tiranía despiadada e inhumana.
La
segunda táctica es una serie de dialécticas para persuadir. Para
expresarme mejor, propongo algunos ejemplos:
- Dilema: Se establece un dilema
por la absolutización de uno de los elementos de la
discusión. Así por ejemplo se le dice a un adolescente:
“Tú eres independiente, ¿cómo puedes obedecer a tus padres?”. Como
sabemos, uno puede ser independiente y obedecer al mismo tiempo
a sus padres. Sin embargo, se presenta como término excluyente.
- Manipulación del lenguaje: Se manipula a través de la
operación “tortuga”, que consiste en dejar la misma palabra, pero
cambiando su contenido. El concepto familia o matrimonio han sufrido
esta manipulación. Hoy se habla mucho en la sociedad occidental
de los diversos modelos de familia pretendiendo que no se
puede restringir su significado, cuando en realidad sólo hay un
concepto de familia. También se manipula a través de la
operación “rechazo”, que consiste en rechazar un término existente por
la fuerza del concepto que está detrás y que no
permite manipularlo tan fácilmente. Así, dado que el término “sexo”
no puede ser utilizado para fomentar la agenda homosexual, promovieron
el uso de la palabra “género”, ya que con género
podían hacer caber el concepto de hombre con atracción a
hombres, etc.
- Divinizar conceptos: hay conceptos como “libertad”,
“democracia”, “tolerancia”, “derechos”, etc. que por su valor y por
la fuerza que llevan dentro son intocables. Así, los usan
para unirlos a las ideas que se están promoviendo: Cúantas
veces no escuchamos esta frase: “Usted tiene que aceptar los
derechos de los homosexuales, entre ellos el derecho al matrimonio,
pues de otra manera no sería usted tolerante”.
- Otra
forma de manipular es confundir consentimiento y consenso: Cuando
un grupo vota a favor de algo, ha escogido que
se realice eso, ha dado un consenso, pero no necesariamente
se ha dado un consentimiento. La votación de la mayoría
no crea la bondad de la cosa votada. Sin embargo,
la democracia es usada para decidir si algo es bueno
o malo y hacer que otras personas acepten estas decisiones.
Es como si pudiéramos decidir democráticamente el color de una
camiseta. Decía Juan Pablo II que “cuando la democracia no
está basada en los principios y en lo que hace
a una persona un ser humano (en las leyes naturales)
puede ser la peor tiranía”.
- Se manipula atacando al oponente
en su persona, no en sus ideas. Así se
ha denigrado mucho la imagen del sacerdote católico y de
esa forma es más fácil quitar valor a todo lo
que los sacerdotes digan.
- Se manipula también pretendiendo obtener un
acuerdo intermedio entre dos puntos de vista diversos, pero con
la idea de esperar un poco más para volver a
pedir otro punto intermedio. Es el caso típico de la
discusión sobre la eutanasia. Al inicio se hablaba de permitir
a los enfermos que ellos mismos soliciten su muerte. Ahora,
se habla de permitir que los tutores soliciten la muerte
del enfermo… y estamos empezando a ver presión para solicitar
la eutanasia no en ancianos o enfermos terminales, sino en
niños con malformaciones pero que pueden llevar una vida digna.
- Otro modo de manipular es representar al contrincante como
un extremista. Los que manipulan siempre se presentan como
los razonables, y los que estamos de este lado como
los fundamentalistas. Ellos son el centro, nosotros somos el extremo.
OPERACIONAL
La
tercera táctica es operacional y consiste en la acción de
campo. Los elementos de la táctica operacional:
- Infiltrarse en las
organizaciones de influencia y cambiar las cosas desde dentro como
ha sucedido en algunas de las grandes fundaciones americanas. -
Crear grupos de presión y campañas a través de la
sociedad civil. Crear organizaciones sombrilla para que tengan más peso. -
Llevar a cabo empresas conjuntas y cooperar con los otros
que estén cerca de su espectro para posteriormente desacreditar a
los líderes del otro grupo y así controlar la asociación
completamente.
Un caso de estudio particular para entender todo lo
que vengo mencionando es el nuevo paradigma de la ONU
y la forma como es promovido. Hay varios aspectos de
este paradigma. Mencionaré sólo unos cuantos:
El desarrollo sostenible (cfr. Comisión
Bruntland). Se dice que no podemos simplemente seguir creciendo y
que por tanto debemos alcanzar el balance entre desarrollo y
el agotamiento de los recursos. Los elementos del desarrollo sostenible
son:
- Se contrapone crecimiento vs. sostenimiento. Hasta ahora, la
economía mundial ha estado basada en el crecimiento continuo. Esta
contraposición nos pone frente a un problema económico real con
consecuencias imprevistas. A pesar de lo trascendental de este postulado,
como está a la base del nuevo paradigma, se ha
aceptado sin estudiar ni medir las consecuencias.
- Calidad de
vida. Esto incluye varios factores como el acceso a
la higiene, información, etc. pero también puede llevar a aceptar
las prácticas eugenésicas y la eutanasia, dado que, según ellos,
la vida de un niño con malformaciones o de un
anciano enfermo no tiene calidad y es mejor que sea
suprimida.
- Los derechos humanos. Aunque no tiene mucho que
ver con la contraposición crecimiento - sostenimiento, para poder tener
un verdadero desarrollo mundial, está claro que los derechos humanos
deben ser respetados. Sin embargo, se pretende hacer pasar como
derechos humanos no los derechos de la persona humana en
cuanto persona humana, sino los derechos particulares de un grupo.
Así, se establecen derechos de minorías, como las personas de
color o los indígenas y se pretende que sean diversos
de los derechos de los demás (para lograr esto se
crea la conciencia de culpabilidad en las mayorías y por
lo mismo se exige un trato preferencial). Pero además, luego
se extiende esto a minorías que se establecen no por
la raza, sino por factores psicológicos, como los homosexuales.
Otro
aspecto de este paradigma es el holismo, según el cual
no podemos tener análisis aislados de la relación con todo
lo demás. Los principios que maneja son:
- El todo es
más grande que las partes individuales. Esto abre la
puerta a la supresión de las personas o la indiferencia
a la cultura local. - No existe una jerarquía de valores.
Todos los valores son iguales, como si a la
privacidad de un niño se le pudiera dar la misma
importancia que el derecho y el deber de los padres
de educarlos.
En el paradigma de la ONU se habla mucho
del individuo. En sí, esto puede ser algo positivo, como
la afirmación de la persona, su responsabilidad y el respeto
que se le debe dar. Sin embargo, la realidad es
que se da suma importancia al egocentrismo de la persona,
al punto que cada uno tiene que ser satisfecho, llegando
a ignorar a los otros y el hecho que el
hombre vive en comunidad.
Las formas que la ONU usa
para lograr sus objetivos de transformación cultural consisten en controlar
los poderes reales:
- La ONU nació con la misión de
servir como mediadora de conflictos entre las naciones. Con el
tiempo, extendió su misión a ayudar en la solución de
asuntos sociales (proveer comida, salud y educación) y familiares.
- Al
proponer estas ideas para que se tengan en cuenta en
los países, creó lo que se llama una “ley suave”
(“soft law”) que no es vinculante. Sin embargo,
puede hacerse vinculante si es aceptada por un grupo grande
de naciones o si las grandes agencias internacionales como el
Banco Mundial, IMF, etc. la aceptan y la usan.
- Posteriormente
se dio cabida a las ONGs para que estuvieran acreditadas
y diseminaran el nuevo paradigma de la ONU. Supuestamente representan
a toda la población de la tierra. En la actualidad,
la voz de las ONGs ha llegado a ser ley
en la ONU (gozan de una cierta representación que influye
sobre la redacción de las leyes y se estudia si
sus votos deberían ser considerados con el mismo peso que
las votaciones de los representantes de los gobiernos). La consecuencia
es que muchos grupos de activistas se han sustituido a
los gobiernos democráticamente elegidos, pues terminan dictándoles leyes.
- Carta
de las Empresas (“Business Compact”). Es un conjunto
de normas redactada por la ONU que las empresas están
asumiendo en su comportamiento. Esta estrategia cierra el círculo, porque
además de la sociedad civil, la legislación en los países
y la presencia mediática, están añadiendo el poder del dinero
y la penetración en las empresas donde una gran parte
de la humanidad pasa la mayor parte de su tiempo.
Este último eslabón muestra que la estrategia final puede cambiar
la táctica. Las ideas de la ONU son marcadamente anti-mercado
y, de hecho, en las primeras décadas de la vida
de la ONU había una especie de rechazo hacia la
grande empresa, sobre todo las multinacionales. Sin embargo, los estrategas
de la ONU, en su afán de hacer valer el
nuevo paradigma, han visto que tienen que incluir a las
empresas si quieren que este nuevo paradigma se extienda y
se haga real. Por eso están haciendo labor de convencimiento
con las corporaciones sobre sus responsabilidades “ético-sociales” en relación con
el desarrollo sostenible y el nuevo paradigma.
III.
Frentes actuales de batalla
En este punto voy a repasar los
diferentes campos que crean cultura y hacer un análisis de
lo que está pasando y lo que puede hacerse. Antes
de ello conviene tener en cuenta unos puntos:
- La cultura,
como se dijo antes, está basada en el comportamiento de
los individuos y las comunidades. Para afectar el comportamiento, para
hacer que nuevas ideas se hagan cultura, es necesario proponerlas
y pasar por un proceso: la gente tiene que recibir
la idea, aceptarla, asimilarla, practicarla y transmitirla. - La cultura
occidental está basada en algunos principios fundamentales que surgen de
la naturaleza humana, pero que nos han resultado más fácil
conocer y vivir por la herencia del cristianismo:
a. Cada persona
tiene un valor absoluto. La colectividad no está sobre la
persona y el mundo tiene como fin a la persona.
Nuestro valor absoluto no impide la solidaridad, más bien la
promueve. Por esto no podemos caer en el individualismo. b.
Las personas deben tener la oportunidad de desarrollarse y debemos
ser libres en nuestra búsqueda del bien. c. Hay verdades absolutas
que deben ser conocidas. d. No estamos determinados a ser de
una manera o de otra. Podemos y debemos formarnos a
nosotros mismos en las virtudes y en el bien, aunque
está claro que hay condicionamientos psicológicos y culturales que inciden
sobre el comportamiento, pero que no nos privan de nuestra
capacidad de actuar diversamente. e. La familia es la célula
básica de la sociedad y es el ambiente natural donde
nos formamos en el amor incondicional y solidaridad hacia los
otros. Los padres tienen el derecho de formar a sus
hijos con sus propios principios y convicciones.
En cada sector
que analizaremos, debemos tratar de descubrir cómo hemos llegado a
la situación en la que nos encontramos debido a las
estrategias operacionales e ideológicas y tratar de movernos en la
dirección de los principios fundamentales de la cultura occidental que
describí más arriba. Debemos volver sobre nuestros pasos para desandar
el proceso que nos ha llevado a la situación concreta
en la que estamos.
1. Educación
Comencemos por una visión general
de las universidades. Es un hecho histórico constatado que en
los centros de estudio superiores se ha dado una penetración
de las ideas liberales (un ejemplo es el fabianismo, una
rama de las ideas marxistas-socialistas que tomó control de centros
de estudio e investigación ingleses). Debido a estas ideas, se
cambió el currículo y se abandonaron los estudios de cultura
occidental. No es extraño constatar cómo muchas facultades de universidades
de prestigio ahora se han transformado en centros de ideas
anti-occidente, anti-cristianismo, etc.
La influencia se ha dado no sólo en
las universidades, sino también en las escuelas. En las escuelas
del mundo occidental ya no se forma en la virtud
y no se enseñan valores. Más bien, se usa la
“clarificación de los valores” (“value clarification”) que es
simplemente dejar que venga a la superficie lo que cada
uno piensa, sin hacer ver que algo está bien o
mal. Este modo de proceder está basado las teorías psicológicas
de Lawrence Kohlberg y popularizadas en un libro de 1972
escrito por Sydney Simon con el título: “clarificación de los
valores”. Según esta teoría no existe la verdad, cualquiera puede
tener su propia opinión, y tiene que haber una educación
no directiva, con menos estructura y disciplina.
Sir Julian Sorell
Huxley, el primer presidente y el fundador de la UNESCO,
la organización que promueve la cultura y la educación de
la ONU, estableció el 4 de noviembre de 1946 los
principios básicos de esta organización en un libro llamado: “UNESCO,
su propósito y su filosofía”. En él decía que se
debe excluir de la educación cualquier visión trascendental y se
debe adoptar una visión evolucionista (especialmente en la moral, dado
que no debe haber nada perenne en la ética). En
el libro se afirmaba que cualquiera que tenga una moral
rígida debe ser excluido de posiciones claves, tenía que usarse
el psicoanálisis en la educación y tenía que ser alcanzado
el número óptimo de seres humanos en el mundo.
Es un
hecho que se ha dado también una secularización vigorosa en
la educación, seguida de lo que se ha llamado descontruccionismo
(es decir, según ellos se debe descubrir las piezas con
las que algunas de las ideas éticas se han construido
y reducirlas a su base puramente cultural para hacer ver
que son relativas a una cultura o un modo de
pensar, pero que no tienen ningún substrato profundo): se ha
querido rescribir la historia, implantar la agenda homosexual, prohibir la
religión (Un ejemplo de esto está en las decisión de
la Corte Suprema de 1962 y 1963 que determinó que
leer la Biblia y hacer oración debe ser prohibido en
las escuelas por la separación Iglesia - Estado), etc.
Incluso en
el rendimiento académico, se ha querido quitar el énfasis a
los resultados (se busca dar instrucción sin calificaciones). Esto, como
es evidente, ha causado bajos niveles académicos (los puntajes de
la prueba de aptitudes SAT entre 1960 y 1993 cayeron
73 puntos). Estados Unidos terminó en último lugar en una
evaluación de National Geographic sobre conocimiento geográfico hecho entre 9
naciones. Así mismo, en los exámenes internacionales de evaluación de
programas educativos de 1989 (“International Assessment of Educational Programs”)
los estudiantes de EUA tuvieron el último lugar en
ciencias entre las naciones examinadas.
Nuestra propia experiencia también nos habla
de una enseñanza catequética defectuosa y carente.
Toda esta mezcla de
acciones ha provocado una ausencia de verdaderos valores y un
aumento de la problemática disciplinar. En este sentido, en noviembre
de 1993, U.S. News and World Report publicó un artículo
titulado “Violencia en las escuelas públicas” como resultado de una
evaluación hecha en 1990 entre maestros de una escuela pública
y comparó esta evaluación con las respuestas de la misma
escuela en 1940. Los peores problemas disciplinarios en 1940 eran:
1) hablar fuera de turno, 2) masticar chicle, 3) hacer
ruido, 4) correr en los salones, 5) no formarse adecuadamente,
6) violaciones al criterio sobre el vestido, 7) tirar basura.
En cambio en 1990 eran:
1) abuso de drogas, 2)
abuso de alcohol, 3) embarazo, 4) suicidio, 5) violación, 6)
atracos, 7) asaltos.
Ante esto…¿Qué hacer?
El Congreso Continental (“Continental
Congress”) en 1787 declaró que: “la religión, la moralidad
y el conocimiento son necesarios para gobernar bien y para
la felicidad de la humanidad; siempre deben ser fomentados en
las escuelas y en los medios de educación”. La educación
pública y privada en los EUA siempre fue el sello
y la base de esa nación. Un Concilio de obispos
reunido en 1829 en Baltimore dijo: “Declaramos absolutamente necesario que
en las escuelas se establezca que a los jóvenes se
les enseñen los principios de la fe y la moralidad
al mismo tiempo que se instruyen en las letras”.
El
establecimiento de la libertad religiosa y tolerancia en la Carta
de los Derechos (“Bill of Rights”) allanó el
camino para el crecimiento de las escuelas Católicas. Considero que
los americanos deben buscar reestablecer lo que se ha perdido.
Un exsecretario de Educación durante la presidencia de Reagan dijo
que “si un poder extranjero le hubiera hecho al sistema
educativo americano lo que nosotros le hicimos, lo hubiéramos declarado
un acto hostil de guerra”.
Aunque no es la única
solución, considero que se debe impulsar la fundación y sostenimiento
de escuelas privadas: Los americanos deben encontrar un esquema por
el cual los dólares que pagan de impuestos vayan también
al sistema de escuelas privadas. Me pregunto si la situación
que enfrentamos en los Estados Unidos es una coincidencia cuando
uno lee el quinto principio masónico: “La separación por
completo de Iglesia y Estado y la oposición a cualquier
intento de apropiarse de dineros públicos – federal, estado o
local – directa o indirectamente, para el soporte de instituciones
sectarias o privadas”.
Les sugiero que traten de apoyar con
fondos y con compromiso a las escuelas y universidades católicas.
Esto no es algo que solamente deban hacer los religiosos
(la edad promedio de las religiosas en los EUA es
de 72 años… por lo que muchas de ellas pronto
estarán en la Casa del Padre). Además, hagan verdaderamente católicas
las escuelas y universidades católicas. Una institución católica que vive
de los principios del mundo es algo nocivo. En ese
caso, ya hay instituciones seculares de altos niveles académicos.
Además,
conviene crear o renovar la vida católica en las universidades:
los alumnos pueden crear comunidades católicas, pueden comprometerse en foros
abiertos y discusiones, reavivar la práctica del catolicismo, etc. Asimismo,
se debe ofrecer ayuda a los profesores e investigadores que
defienden y promueven la verdad.
Es preciso dar una mano al
verdadero ecumenismo, pues el enemigo del cristianismo es la secularización,
no algunas confesiones cristianas.
2. Vida
Pasamos ahora a ofrecer una
visión de la lucha por la vida. La constatación es
que se desea tener un control de la población a
cualquier costo.
Como mencioné arriba, el desarrollo ahora es desarrollo sostenible…
para poder precisamente incluir el tema del control de la
población. Así, la salud no es sólo la ausencia de
enfermedades, sino que de acuerdo con la Organización Mundial de
la Salud, “salud” significa un bienestar general e incluye el
conocimiento de técnicas de salud reproductiva. Por tanto, quien no
tenga el conocimiento o la oportunidad de usar la salud
reproductiva (es decir, el control de la natalidad) no está
sano. De hecho, el embarazo es considerado una enfermedad. Se
da mucho más dinero a la llamada “salud reproductiva” que
a la mayoría de las demás enfermedades, a pesar de
que éstas cobran un inmenso número de víctimas y son
terriblemente dolorosas y humillantes.
Por otro lado, los sistemas de
leyes e impuestos penalizan el tener hijos y el aborto
es promovido y defendido con saña. Algunos estiman que hay
más de 50 millones de abortos al año.
No podemos olvidar
tampoco el papel de los eugenistas y el racismo. De
hecho, una parte fundamental del plan de Margaret Sanger (fundadora
de la International Planned Parenthood Foundation) era precisamente el
control natal para mejorar la raza y evitar razas inferiores
o menos evolucionadas.
Por otro lado, el control natal está
directamente relacionado con el concepto de disfrutar del sexo sin
restricciones de cualquier tipo, cuando sea, con quien sea. Pero,
está claro que el sexo debe realizarse sin la molesta
consecuencia de concebir hijos. Así, la revolución sexual requiere control
de la población y crea la mentalidad de que concebir
una vida es una molestia, una obligación que atenta contra
nuestra libertad.
La eutanasia empieza a permitirse en muchos países,
lo cual es preocupante. En Holanda algunos ciudadanos ancianos usan
una tarjeta de metal colgada al cuello con una cadena
que dice que si caen enfermos sean llevados a Bélgica.
Para evitar el impacto del término “eutanasia” se usan otros
nombres como “suicidio asistido”, “muerte dulce”, etc. Esto conlleva la
transformación (“deconstruction”) del concepto de “dignidad”, pues la
muerte con dignidad significa autonomía absoluta para elegir cuándo y
cómo se va a morir, y no sólo, significa también
efectivamente suicidarse en algunos casos o pedir el homicidio en
otros.
En cuanto al “matrimonio” homosexual, se ha hecho un
gran movimiento en EUA para aprobarlo en la mayoría de
los estados. Ha fracasado en las urnas, pero lo están
promoviendo a través de los tribunales y jueces. El bautizar
la unión de homosexuales como un matrimonio significa efectivamente la
destrucción del concepto de familia y de matrimonio. Para estas
personas, no es suficiente despenalizar o no criminalizar el comportamiento
homosexual (sodomía), sino que el objetivo es cambiar la manera
en que la gente juzga este comportamiento: de la tolerancia
a la aprobación y por fin hacer una equivalencia con
el matrimonio. Se toca uno de los fundamentos de la
cultura occidental y del cristianismo.
Ante esto… ¿Qué hacer?
Ante todo,
dar apoyo a la vida entre sus familiares y entre
sus amigos. Dar apoyo a la vida en público y
promover el aprecio por la vida. No temer el debate
público y defender la vida y nuestros principios.
Asimismo, hacer
lo posible para cambiar las leyes… con mucha inteligencia. Los
movimientos Pro-Vida son un ejemplo de donación y sacrificio. Ellos
defienden la vida, pero tenemos que ser más listos que
los movimientos anti-vida. Por tanto, es preciso evitar la confrontación
que nos haría perder el tiempo, descubrir las falacias y
engaños que usan en sus estadísticas (es sabido que siempre
falsean datos de los llamados abortos clandestinos) y mostrar los
intereses que están en juego para que se vea cómo
muchos de los que apoyan el movimiento anti-vida buscan también
favorecer sus propios negocios en la industria de la anticoncepción
y el aborto. Es muy importante usar medios no convencionales
de comunicación como el Internet, foros de discusión, etc.
3.
Medios de comunicación
En el documental “Hollywood vs. Religion” se
llega a la conclusión de que en Hollywood se da
una verdadera subcultura, algo propio de las personas que trabajan
allí. El estilo de vida representado por Hollywood o por
las producciones de la televisión está muy lejos del estilo
de vida de un americano típico. El 97% de los
americanos creen en Dios y un 45% practica alguna religión.
En Hollywood solamente un 45% cree en Dios y un
7% practica alguna religión.
También vemos que algunas veces los análisis
de las noticias sobre ciertos eventos, situaciones, etc. pueden ser
muy parciales. Es ahí cuando vemos con claridad “el Común
Denominador Más Bajo”.
Ante esto… ¿Qué hacer?
Votar con los pies. Es
importante que expresemos nuestras convicciones incluso llegando a no comprar
y no pagar por lo que va en contra de
sus principios básicos. Mueve a tus amigos a que hagan
lo mismo… Es ridículo que a veces paguemos a gente
que nos daña. Protege tus hogares no sólo contra los
ladrones, sino contra todo lo que puede destruir los valores
de tus hijos y de tu familia. Somos muy celosos
para guardar las puertas de nuestras casas, pero dejamos que
antivalores con los que no estamos de acuerdo nos inunden.
¿Por qué vamos a dejar que ridiculicen la religión católica?
Nos afecta y molesta y con razón que alguien ridiculice
el judaísmo, ¿por qué permitir que se rían de algo
que es nuestro y consideramos sagrado?
4. Mujer
El campo del feminismo
ha sido usado como un caballo de Troya para penetrar
la cultura y cambiarla. Las mujeres son, y esto es
un hecho probado de todas las investigaciones psicológicas, de importancia
capital en la vida de los niños durante los cinco
primeros años… y aquí es cuando los “códigos de comportamiento”
son sembrados en el ser humano. Si se cambia lo
que una mujer hace durante ese período de tiempo de
la vida de los niños, se cambiará toda una generación.
El
movimiento feminista ha alcanzado algunas metas muy importantes y necesarias
para las mujeres. Debemos reconocerlo. Sin embargo, también debemos reconocer
que ha habido una manipulación: Se han extendido eslóganes como
“Has sido oprimida, rebélate”; “tu papel en la familia es
fruto de un condicionamiento social, no algo que viene de
la naturaleza”; “debes vencer a los hombres en la vida
profesional”; etc. Aquí está clara la aplicación de la dialéctica
Marxista (oprimido/opresor) a las relaciones entre los sexos. Con la
llegada de los contraceptivos y el uso amplio que se
les ha dado, el sexo y la procreación de la
vida se separaron. La promoción de la revolución sexual implicó
el rechazo de la vida, dado que para los feministas
radicales el embarazo es la opresión de las mujeres. A
partir de estas ideas, ya no hay vínculos varón –
mujer y por lo mismo, la familia es la primera
que sufre. De esta forma, se destruye la base de
la sociedad.
Ante esto… ¿Qué hacer?
Un feminismo positivo y cristiano,
el defendido por Juan Pablo II, que reconoce el genio
femenino y el papel particular de las mujeres para construir
la sociedad, pero no al precio de dejar de lado
a la familia. Hombres y mujeres tienen un papel muy
importante en la construcción de las familias, que es la
base del futuro de cualquier sociedad. Así que, en lugar
de confrontación, necesitamos cooperación entre los hombres y las mujeres.
En vez de dejar de lado a la familia, sugeriría
que primero tratemos de dejar a la mujer la posibilidad
de escoger qué quiere para su vida sin manipularla y
sin usar sus pasiones para los propios fines; segundo, crear
trabajos flexibles disponibles para que puedan compartir la vida profesional
con la vida familiar; tercero, no proponer el modelo de
supermujer (aquella que puede hacerlo todo) el cual sólo aliena
a la mujer; cuarto, promover entre los hombres la necesidad
de hacer los deberes propios de su vocación como padres
y maridos. En vez de pensar que la sociedad y
la cultura han construido el concepto y papel de las
mujeres, escuchemos a la naturaleza y démonos cuenta de que
el hecho de que las mujeres den a luz significa
algo: Es una responsabilidad tremenda y una gracia dada por
Dios.
5. Religión
En la Iglesia Católica todos hablan de crisis,
pero pocos saben el significado de crisis. Etimológicamente proviene del
verbo “Krinein”, juzgar. Creo que es justo recordar que este
es un tiempo de análisis, de valoración de lo que
sucede. Si vamos a las causas profundas de esta situación
y promovemos un cambio para el bien, la crisis producirá
una renovación. Si nos engañamos y escondemos las causas reales,
entonces va a ser una oportunidad perdida.
Algunos han dado
razones inválidas para justificar la crisis producida por los escándalos
de los sacerdotes:
- Pensar que el celibato es el
culpable de la crisis sería como decir que las rejas
hacen a los ladrones. - Otros dicen que es por el
autoritarismo, pero en realidad la crisis se ha dado porque
probablemente no había ninguna verdadera autoridad haciéndose cargo de las
cosas. - Hay quienes dicen que nos hemos olvidado del Concilio
Vaticano II. Cuando escucho eso, me parece que lo invocamos
como si fuera un “mantra”. Si la “aplicación de Vaticano
II” significa que debemos hacer a la Iglesia Católica como
una confesión protestante… (ministerio no ordenado, sin jerarquía, sin magisterio,
sin sacramentos) no podría haber crisis de la Iglesia Católica
porque no podría haber Iglesia Católica. - Se dice que es
una crisis de pedofília. En realidad es más una crisis
de homosexuales (predadores no de niños, sino de varones adolescentes). -
Algunos hablan de una especie de frenesí de los medios.
Creo que aunque ha habido particular saña por tratarse de
sacerdotes católicos, ha habido y hay muchas culpas, pues esta
situación no solamente es un producto de los medios. - Otros
quieren culpar a la ética sexual católica. Quiero anotar que
los abusadores no viven los principios de la ética sexual
católica. Lo que probablemente ha sucedido es que no enseñamos
esos principios ni nos aseguramos de que se apliquen y
vivan.
Estas supuestas razones no son válidas para explicar la
crisis. Las razones reales son las siguientes:
- El Vaticano II
abrió las puertas de la Iglesia al mundo en un
momento muy complicado de la historia de la sociedad: Occidente
estaba empezando a entrar en una profunda crisis y un
cuestionamiento sobre sí mismo... y la Iglesia tenía que hablar
de la verdad con los relativistas y los escépticos (no
se encontraba ya la conclusión: “Soy ateo pero abierto a
la verdad”, sino más bien se partía de la premisa:
“no hay verdad”); de trascendencia con los gnósticos; de normas
con los liberales. Como es fácil comprender, lo que en
un inicio quería ser un diálogo se volvió una confrontación.
- Por otro lado, una cultura de disentimiento tomó control
de los seminarios, el clero y los obispos. Según esta
cultura de disentimiento, todo podía cuestionarse, no con argumentación franca
y madura, sino para ser descartado a-priori. Si se quería
ser considerado “alguien” entre los círculos intelectuales, se tenía que
ser escéptico o crítico del Magisterio. Los críticos, en lugar
de salirse de la Iglesia, se quedaron en ella para
hacer la revolución desde dentro (Pensemos en Teilhard de Chardin
que propuso injertarse en el tronco bi-milenario de la Iglesia
para desgajarlo desde dentro). Se redujeron los conceptos a infalible/falible
por lo que sólo admitían (y no siempre) lo declarado
como infalible. En el fondo, esto es una reducción de
la fe. El Magisterio tiene la función/misión de enseñar la
verdad, e incluso los pronunciamientos ordinarios requieren nuestra adhesión y
sumisión.
Se perdió el sentido del pecado (“El peor pecado
del mundo actual es haber perdido el sentido de pecado”
Pío XII).
- Los católicos olvidamos que tenemos la obligación de
ser testigos de la verdad.
- Los sacerdotes olvidaron que
ellos tienen que ser el icono viviente de Jesucristo.
-
La Iglesia se volvió muy indulgente consigo misma y burocratizada:
en vez de anunciar el Evangelio, le damos más importancia
a los papeles, archivos, sistemas y procedimientos, etc.
- Confundimos compasión
con la falta de dirección. - Se dio un miedo cerval
de ser etiquetado como conservador.
Ante esto… ¿Qué hacer?
Es evidente que
la crisis actual es una crisis de fidelidad: Debemos ser
fieles a lo que somos como católicos. La libertad no
es hacer lo que queremos, más bien es tener el
derecho a hacer lo que debemos. En ese sentido, debemos
comprender que el abrazar la cruz como camino de Cristo
hoy significa el ser 100% católicos. Sin embargo, evitemos las
caras lánguidas y tristes, pues en el cristianismo, después del
Viernes Santo, sigue la Pascua.
Es preciso renovar las prácticas católicas,
renovar la vida católica dando uno mismo fe de ello.
Renovar las comunidades católicas y el sentido de la pertenencia.
Debemos vivir y ayudar a vivir la caridad verdadera. En
esta coyuntura, no está permitido ser mediocre.
Es indudable que
hay en el mundo una sed por la trascendencia. El
movimiento de la “Nueva Era” es una señal evidente de
esta sed. Pero también es una señal de que las
religiones ya establecidas no están siendo capaces de proveer soluciones
a los deseos de las personas de hoy. La Nueva
Era nos muestra algo que las personas de hoy buscan.
Se buscan soluciones para los problemas de la humanidad por
el lado del auto desarrollo (“En su interior usted puede
encontrar todo lo que necesita”). Hay grupos relacionados, como la
cientología.
También se le da importancia excesiva a la terapia.
El terapeuta se ha vuelto una especie de “maestro” para
todos nuestros achaques. Incluso en casas religiosas, seminarios, noviciados... el
maestro espiritual ha cedido su puesto al terapeuta y creemos
más en el examen psiquiátrico que en el Magisterio. De
nuevo, aparece la vieja “Gnosis”... por la que tenemos siempre
la salvación del Hombre al alcance de la mano, sólo
que con nuevas caras, las de hoy. Debemos recordar que
sólo Cristo salva.
Sean los mejores y prepárense para lo
peor. Los católicos deben abrazar la cruz. No se puede
acomodar o adecuarse a la subcultura dominante. Comprométanse decisivamente en
la vida católica. Vuélvanse líderes católicos. Tomen al toro por
los cuernos: Se van a casar y a formar una
familia: bien, sean el mejor esposa/esposo y madre/padre. Si van
a ser profesionales, sean el mejor y vivan de acuerdo
con sus principios católicos. Pero no solamente: Todos ustedes son
individuos dotados. ¿Van a usar egoístamente las cualidades que Dios
les dio? ¿Van a hacer algo bueno por los otros?
¿Van a crear instituciones que renueven el tejido cristiano?
Por último,
no se dejen influir por las ideas de la Nueva
Era y por la secuencia lógica que termina por vaciar
nuestra fe:
El resultado es que terminamos muy vacíos. Y para
evitarlo, sugiero que comprendan bien qué es la Iglesia y
cómo se compone por dentro para que no la descarten,
ya que sería el inicio de la pendiente hasta la
nada. Si se mantiene la fe en la Iglesia, se
mantiene la fe en Cristo, en Dios, se vive una
espiritualidad profunda que toca la trascendencia y se vive la
liturgia como la expresión de esa espiritualidad y relación con
Dios.
La Iglesia es Sacramental por naturaleza: La Iglesia es
un misterio, un sacramento de salvación en las palabras del
Vaticano II. Así que el acercamiento es doble: por un
lado, debemos tratar de entender qué significa la Iglesia usando
como hizo el Vaticano II las imágenes que descubrimos en
las Escrituras: Pueblo de Dios, Cuerpo Místico, etc. Estas imágenes
nos hacen entender un aspecto de esa esencia, pero no
son perfectas. No podemos hacer toda nuestra Eclesiología desde ellas.
La otra manera de acercarse al misterio de la Iglesia
es tratando de entender al menos algunos aspectos de su
esencia. Para hacerlo necesitamos ir, de nuevo, al Vaticano II:
Allí se dice algo desconcertante sobre la Iglesia: se dice
que se relaciona al misterio de la Encarnación. Realmente es
la continuación de ese misterio. La Encarnación nos dice que
la Iglesia es la presencia de Cristo entre los hombres
y en el mundo. Las Escrituras son la Revelación… Si
en las Escrituras se encuentran ambas cosas, debemos mantener ambas
cosas.
Por la Encarnación, Cristo está presente en la tierra: Si
esto es cierto, la Iglesia no es algo que pertenece
a los aspectos externos de nuestro ser, sino que está
muy dentro de nosotros. Como Cristo, la Iglesia tiene una
realidad física. Pero, atención, no es que la Iglesia tenga
un aspecto físico sólo porque es un ser social. Cuando
se habla de algo físico no se entiende como un
concepto sociológico, sino como algo mucho más profundo, como algo
que toca toda la realidad creada.
Todo lo que vemos
en la Iglesia es un reflejo de su “presencia física”.
Pero al mismo tiempo, esta presencia física también invoca la
realidad espiritual propia de la Iglesia. Por eso la llamamos
sacramental: la parte externa invoca a la interna, sobrenatural. Por
supuesto que esto no es magia, es esa realidad espiritual/física
que la Encarnación de Cristo ha traído al mundo.
La
Iglesia está formada por seres humanos porque si Cristo se
encarnó, su presencia no está sólo en la realidad creada
material, sino que es lo más importante en los seres
humanos. En cierta forma, por nuestro mismo ser, todos somos
testigos vivos de la Encarnación de Cristo. La encarnación no
borra el pecado o el error y por esto la
Iglesia también sufre por lo que somos: Nuestros pecados, dificultades,
defectos... pero también se alegra por nuestros actos virtuosos.
Estructura institucional,
carismática y sacramental: Con esta idea se puede encontrar
la mejor manera para unir profundamente algo que normalmente está
separado. Es fácil escuchar, incluso a teólogos, hablar de la
institución como contrapuesta al carisma, como si las dos cosas
no pudieran proceder de la misma fuente. Por el contrario,
de la Encarnación, es evidente que tienen el mismo principio
genético. Son coesenciales a la Iglesia. No se puede tener
uno sin el otro. Cuando escuchen esas ideas que hablan
de dejar más espacio al carisma y “menos a la
institución” quiere decir que hay una concepción errónea de la
Iglesia.
Sacramento de las Santas Órdenes con las tres potestades:
Este principio también nos ayuda a comprender uno de los
soportes estructurales de la Iglesia. El sacramento de las órdenes:
Con él, el poder completo de Cristo es otorgado gratuitamente
a una persona que no es escogida por la comunidad
y cuya capacidad no proviene de la comunidad, proviene de
Cristo y la Iglesia es la mediadora de esa concesión.
Ésta recibe la capacidad para actuar en nombre de Cristo,
para llevar a cabo actos de salvación, para enseñar y
gobernar.
Aquí, en este sacramento se puede encontrar una de
las muchas diferencias de entre las confesiones protestantes y la
Iglesia Católica. Ellos no consideran ninguna diferencia entre el pastor
y el creyente. En la Iglesia Católica, el pastor representa
a Cristo.
Sacerdocio común de los fieles y los tres
munus: ¿Pero qué hay de los fieles? Ellos también tienen
esa capacidad de salvar, enseñar y gobernar, pero no de
la manera y el grado que tiene el ministro ordenado.
La diferencia entre el sacerdocio común y el sacerdocio ministerial
no es sólo una diferencia de grado, sino de esencia.
Es algo más profundo y diferente. Pero el fiel también
tiene esas capacidades y su ser en la Iglesia no
es algo sin importancia. Su ser en la Iglesia es
absolutamente importante y complementario al del ministro ordenado.
Los fieles
no pueden ser pasivos, no están solamente para escuchar y
obedecer. Ellos son la Iglesia y representan a Cristo a
su modo. Deben santificar el Cuerpo de Cristo, tienen la
misión de enseñar la fe a otros, pueden participar en
el gobierno de la Iglesia actuando en las parroquias, grupos
y comunidades. Sin embargo, debemos admitir que este modo de
pensar de los católicos es algo a lo que se
le ha prestado atención sólo recientemente.
El Obispo de Roma
y los obispos: La plenitud del sacerdocio es el
episcopado. El obispo tiene poderes especiales. Específicamente, tiene poder para
ordenar nuevos sacerdotes y obispos y, por su poder de
enseñar con la autoridad del magisterio y su gobierno, mantienen
a la Iglesia y la tradición.
Entre los obispos, hay
una función especial asignada por tradición al Obispo de Roma,
que es la sede de Pedro. Cristo prometió que Pedro
y sus sucesores iban a ser la roca, el primero,
y aunque no tiene diferencia sacramental con los demás, tiene
la misión especial de cuidar el rebaño. A su magisterio
se le concede preeminencia sobre la enseñanza de los demás.
Diócesis y parroquias: Al principio, los obispos no tenían
asignado un territorio físico especial, sino que iban de un
lugar a otro. Cuando el emperador romano Constantino permitió a
los cristianos practicar libremente su religión, los obispos se empezaron
a establecer y les fueron asignados territorios que seguían la
misma división del Imperio Romano.
Las parroquias eran una división
del Imperio. Hoy solamente son una división geográfica bajo la
diócesis. La parroquia católica tiene como característica el ser universal,
abierta a todos y debe servir a todos. Todas las
comunidades pueden vivir allí y todas son acogidas y promovidas.
Se ha dicho de ella que es comunidad de comunidades.
Movimientos de salvación: En la historia de la Iglesia,
el Espíritu Santo siempre ha actuado promoviendo la santidad y
el apostolado. En algunos casos ha movido a personas singulares,
pero en muchos otros ha actuado creando comunidades. Después de
la venida de Cristo, los “Padres del Desierto” fueron los
primeros que como grupo, como comunidad, crearon un movimiento de
salvación. Así que no hay nada extraño o particularmente nuevo
en los movimientos de hoy en día. Probablemente la presencia
generalizada y el hecho de que son un fenómeno universal
es la única cosa nueva. Ciertamente siempre ha habido dificultades
para que se pudieran insertar en las estructuras geográficas que
ya se habían ido creando, pero estas dificultades no responden
más que a dificultades humanas de comunicación.
Estos movimientos viven
de un carisma. Como se sabe carisma es una “gracia
dada gratuitamente para el bien de otros”. Los carismas son
frutos del Espíritu. El carisma encierra el llamado a una
misión. En el fondo, el gran estratega es el Espíritu
Santo y los miembros de los movimientos solamente realizan acciones
tácticas. Otro aspecto importante de los movimientos es que tienen
una referencia a Roma, a la sede de Pedro. La
razón de que sea así es que esos movimientos, en
muchos casos, no solamente son llamados a una misión local.
El Espíritu Santo convierte y transforma a muchos seres humanos
de diferentes culturas y religiones. Por esto, sin la relación
con Roma, en los movimientos faltarían dos cosas: La verdadera
universalidad (catolicidad) y la aprobación o aceptación.
Autonomía de la Iglesia
y el mundo: Por último, queremos analizar cómo estas
dos realidades (Iglesia y mundo) interactúan. En cierta forma son
muy diferentes, pero están unidas. Cristo tomó el mundo en
su encarnación y la Iglesia nace de ese misterio. Pero
no podemos olvidar que un cristiano “no es de este
mundo” y que el mundo crucificó a Jesús.
Tenemos que
entender que el mundo sufre el efecto del pecado original,
que afecta también la realidad creada y esto es lo
que pone al mundo y la Iglesia en contraposición. Algo
tiene que hacerse para que puedan vivir en paz.
El cristianismo,
y específicamente el catolicismo, es la única religión en la
tierra que separa ambas realidades y entiende que hay una
autonomía entre ellas. Los musulmanes, hindúes, etc. mezclan la vida
social y el mundo con la religión. La religión como
sabiduría superior de hecho controla todo y no hay una
justa autonomía del orden creado. Con nosotros eso no pasa.
Nosotros entendemos que aunque ambos tienen el mismo principio, el
mundo vive por sí mismo y tiene sus propias leyes.
En el fondo, esas leyes no deben contradecir la verdad
porque solamente hay una verdad, pero no son leyes religiosas.
Así, la separación de Iglesia y Estado, es algo perfectamente
claro. En las otras religiones, desafortunadamente hay confusión y mezcla
y de acuerdo con lo inflexible de los principios religiosos,
se pueden volver intolerantes hacia cualquier otra religión (por ejemplo,
Arabia Saudita) o cualquier principio ordenador del estado que no
sea lo que se señala en sus libros sagrados o
en los principios religiosos.
La pregunta entonces que se debe
plantear es: Si Iglesia y mundo son autónomos, ¿cómo puede
haber relación entre uno y otro? ¿Cómo pueden usar principios
que no se contradigan entre ellos? Desde un punto de
vista teórico, la respuesta es realmente sencilla, porque la naturaleza
humana, creada por Dios, mantiene los secretos de la revelación
y nuestra mente, sin referencia a la religión o revelación,
puede descubrir lo que realmente es bueno y verdadero y
usarlo como la base de la sociedad. No hay, o
no debe haber, contraposición entre la verdad que conocemos por
la revelación y la verdad que conocemos por la razón.
Podemos descubrir que la vida humana no puede ser suprimida,
desechada o usada como medio y no como fin. Podemos
descubrir que todos los seres humanos somos iguales, etc. sin
hacer relación a la revelación o a la religión cristiana.
Si nuestra sociedad no se basa en los principios de
la ley natural, tarde o temprano la sociedad lo pagará
caro. El ejemplo del nazismo o el comunismo todavía son
recientes como para olvidarlos.
Todas estas explicaciones sobre la Iglesia
están suponiendo el concepto de Magisterio y por esto debemos
entender bien qué es y cómo funciona el Magisterio. Todos
somos (incluyendo al Papa) servidores de la Verdad que nos
fue dada por Cristo. El Papa tiene la misión y
la asistencia del Espíritu Santo para señalar esa verdad. Debemos
dar a sus pronunciamientos y sus enseñanzas asentimiento de corazón.
Esto no significa que perderemos nuestra libertad intelectual, como si
no pudiéramos ya pensar. Ante todo, debemos recordar que el
magisterio se refiere a la fe y la moral (es
evidente que hay aspectos del conocimiento humano que se usan
para poder establecer un principio de fe y de moral,
pero el magisterio no pretende enseñar física nuclear). La teología
es precisamente “la fe que quiere ser entendida” y el
magisterio, al enseñar algo sobre la fe, pretende que el
teólogo haga el servicio de la mejor comprensión de ese
pronunciamiento. Por lo mismo, no sólo no se pierde la
libertad intelectual, sino que se pide la colaboración del teólogo,
aunque evidentemente se supone que el teólogo vive y profesa
la fe de la Iglesia.
Algunas veces he escuchado mucha
confusión sobre la enseñanza infalible. Ante todo, conviene decir que
el Papa tiene el carisma de la infalibilidad porque la
Iglesia no puede perder la fe, no puede dejar de
ser fiel a la Revelación y el Papa representa a
la Iglesia. Por otro lado, de nuevo, las enseñanzas infalibles
del Papa se limitan al campo de la fe y
de la moral. Por último, en la mente de muchos,
la enseñanza infalible se limita a lo que se llama
enseñanza ex cathedra. Conviene decir que este tipo de
enseñanzas tiene un procedimiento muy específico que ha sido usado
raras veces. En muchos casos, el Santo Padre enseña algo
como definitivo sin que sea ex cátedra y tiene que
ser aceptado (la no ordenación de las mujeres es un
caso).
IV. Puntos estratégicos urgentes
1. Mantener viva a
la democracia
Recuerden lo que mencioné arriba: el voto de la
mayoría no concede moralidad a un hecho. No es adecuado
pensar que hay un tipo de “intuición colectiva” de la
moralidad y que el voto de la mayoría descubrirá la
verdad de la moral (un referendo sobre el aborto, por
ejemplo, no reflejará necesariamente el valor moral del hecho).
Por
eso, es necesario que se evidencie la verdad y se
ayude a los individuos a escogerla. Sin embargo, como motivo
en contra, se escucha comúnmente que un estado democrático sólo
podría asegurar la libertad y no “imponer” una verdad. Así
el relativismo sería la base de la democracia y de
la libertad religiosa (Explicaré más abajo algo relativo a esto,
sin embargo, sí quiero señalar que este modo de pensar
aparentemente tolerante incluye en sí mismo su propio dogmatismo: se
impone la decisión de la mayoría a otros, incluso contra
la conciencia. Un ejemplo de esto es el Marxismo que
impone una forma de ser felices a los ciudadanos de
los países).
Alexis de Tocqueville escribió en “Democracia en América”
que la condición esencial para mantener la nación (se refería
a EUA) era mantener una conciencia moral fundamental. Si nos
alejamos de la base de la moral y la religión,
se llegará a un suicidio de la historia y la
cultura. El pluralismo no significa indiferencia, significa comprometerse en un
diálogo respetuoso en la búsqueda de la verdad.
La libertad
es verdadera cuando respeta el orden moral (como mencioné arriba,
no se habla de una verdad religiosa, sino de la
ley natural). Ya refería que Juan Pablo II escribió en
Veritatis Splendor que la democracia sin la base moral se
puede convertir en la peor tiranía. Hay un pensador americano,
de nombre Colson, que estableció una teoría por la que
contraponía y relacionaba a la comunidad y el caos con
la policía y la moralidad. La moralidad es el escudo
interno que permite vivir en comunidad en paz. Si no
hay moralidad, se cae en el caos y se tiene
que establecer un estado militarizado. De nuevo, los ejemplos del
nazismo y comunismo real validan esta teoría.
Si la moralidad
no depende del voto de la mayoría, ¿dónde está la
base moral? En los derechos humanos. Los derechos humanos no
están y no pueden estar sujetos al juego de la
mayoría y la minoría. El estado democrático sólo puede garantizar
el derecho básico como condición de la libertad y debe
dejar a la sociedad buscar y encontrar los derechos humanos.
¿Cómo establecer entonces qué son los derechos humanos? Los derechos
humanos son derechos que pertenecen a la naturaleza humana y
que descubrimos haciendo una introspección dentro de nosotros y analizando
lo que ha sido la humanidad y las sociedades en
todas sus manifestaciones a lo largo de la historia. Sin
pretender cubrir todo, creo que las bases de los derechos
humanos podrían ser:
1) La persona humana tiene un valor infinito. 2)
Es una unidad de materia y espíritu y por lo
tanto trasciende la pura materia. 3) No se puede imponer algo
en contra de la conciencia. 4) La persona humana es esencialmente
libre. 5) El hombre tiene derecho a los bienes verdaderos (con
sus responsabilidades), no a preferencias individuales.
Para intentar responder a
una pregunta que está en el aire, una cosa que
hay que subrayar es que el título “derechos humanos” no
puede ser aplicado a un grupo o grupo de presión:
los “derechos de los homosexuales” no son derechos humanos pues
a esta categoría de personas le competen los derechos que
competen a todos los seres humanos, ni más ni menos.
No existen los derechos particulares por una cierta particularidad de
la persona o por sus inclinaciones, salvo el caso de
lo que es propio de la mujer y el hombre
como macho y hembra y que exige un trato diverso
por su naturaleza, ya que la gestación sólo se da
en las mujeres, por ejemplo. Aclarado esto, otro problema es
responder a sus pretensiones de poder celebrar matrimonios entre personas
del mismo sexo o que parejas de homosexuales puedan adoptar
niños, pues dicen que eso pertenece a las personas y,
por lo mismo, también a ellos. Sin pretender responder completamente
a este delicado problema, sólo digo que la definición de
matrimonio es la unión de personas de dos sexos diversos
para toda la vida. La unión de homosexuales no podría
llamarse matrimonio. Queda entonces la pregunta de si se deben
normar las uniones de personas del mismo sexo y por
cuáles motivos. Parecería adecuado, por ejemplo, que dos hermanas solteras
pudieran vivir bajo el mismo techo para ayudarse mutuamente, incluso
con la pretensión de vivir así toda la vida, y
que el estado reconociera para fines de alguna ventaja fiscal
que no se trata de dos personas independientes.
Me pregunto
sin embargo si la orientación homosexual sería motivo para aceptar
una unión civil y esta orientación homosexual fuera razón suficiente
o adecuada para conceder ventajas o derechos. Yo no soy
jurista y puedo equivocarme, pero independientemente de si el estado
considera el comportamiento homosexual correcto o no (hay estados en
los que la sodomía es tipificada como reato) realmente no
se puede responder afirmativamente, ya que no se ve el
motivo de fondo por el que una unión de este
tipo, dependiente radicalmente de la psicología y propia decisión, pudiera
producir un instituto legal y ventajas fiscales o laborales.
Hacerlo
obligaría a que muchos otros solicitaran lo mismo basados en
elementos puramente subjetivos y no de bien común. Hay que
recordar que los institutos legales se hacen por razones objetivas.
Claro, si se diera esta posibilidad a los homosexuales, creo
que nosotros los religiosos podríamos solicitar beneficios fiscales por el
hecho de vivir en comunidades.
Está claro además que no
se puede concebir conceder la posibilidad de adoptar un niño
a una pareja de homosexuales porque se debe tener en
cuenta el derecho del niño a vivir en una familia
con un padre y una madre.
Un compendio muy bueno
de los derechos humanos fue creado en ocasión de la
Carta de las Naciones Unidas en 1948 y ésa es
la razón por la que esta carta ha estado bajo
tantos ataques. Ciertamente no se puede hacer mucho para cambiar
esa carta, dado que de hecho está basada en lo
que pertenece a la naturaleza humana. Como no se puede
cambiar nada, lo que se ha estado tratando de hacer
es reducir y relativizar su importancia, promulgando otros estatutos y
derechos, como la Carta de los derechos de la Unión
Europea que por supuesto incluye muchos de los derechos “políticamente
correctos”.
Permítanme un excursus. A decir verdad, es imposible obtener una
descripción de la naturaleza humana sin una referencia, al menos
implícita, a un contexto cultural y religioso (de hecho, lo
que pasó durante la redacción de la Carta de las
Naciones Unidas fue que muchos de los países que participaron
utilizaron en la redacción el Ius Pentium –el derecho de
gentes- de nuestra herencia cristiana y específicamente católica pero no
como algo católico, sino como lo que de hecho refleja
las más grandes aspiraciones de la humanidad). La fe católica
ofrece unas bases de valores sin los cuales ninguna sociedad
puede sobrevivir. Por supuesto, la Iglesia no debe tomar el
lugar del estado, pero debe hacer todo lo posible para
lograr que brillen los valores morales y sean usados por
el estado. Debe mantener la referencia a la vida eterna
en contra del absolutismo y la tiranía.
2. Iluminar la
conciencia con la fe
Estamos frente a un profundo dilema: Nuestra
conciencia es la norma cercana para nuestra actividad y debemos
obedecerla. ¿Significa esto que la conciencia está cerrada en sí
misma? ¿Significa que no hay ninguna autoridad por encima de
nosotros mismos? ¿No hay sentimiento de culpa?
La conciencia no es
una ley o una autoridad por sí misma, pero sí
un “testigo” de la ley. No crea el bien o
el mal, pero aplica la ley en circunstancias concretas. No
puedo escoger y producir que una acción sea buena, pero
puedo escoger lo que considero ser moralmente correcto.
Tenemos que entender
que hay dos niveles de conciencia. Uno es más la
habilidad, la capacidad para entender lo que está bien. En
Latín es llamado Synderesis (-error de transcripción de la palabra
griega “synéidesis”-). Es un tipo de ley escrita dentro de
nosotros, algo semejante a una memoria original del bien y
de la verdad (por eso Jospeh Ratzinger, valiéndose del concepto
platónico de memoria, ha propuesto también denominarla Anamnesis). Sobre ella
Cicerón escribió: “Non scripta, sed nata lex”. El
segundo nivel es el acto real en donde la conciencia
dicta qué hacer.
El primer nivel requiere cierta ayuda externa
para hacerlo salir a la superficie. Ésta es precisamente una
de las grandes necesidades del Magisterio: defender la conciencia cristiana
contra la subjetividad, el conformismo y el relativismo. El segundo
nivel también requiere iluminación, penitencia y gracia para que actúe
rápidamente y con precisión. La conciencia, pues, es la norma
próxima pero requiere iluminación. Si sólo ponemos atención a nuestra
propia subjetividad podríamos realmente ser esclavos de nosotros mismos, de
nuestras pasiones. La iluminación viene, como ya dije, del Magisterio,
pero también del consejo de personas sabias y prudentes, de
lecturas de autores probados, etc.
Por otro lado, tiene que
haber alguna consecuencia a nuestros actos, tiene que haber un
sentimiento de culpa cuando hacemos algo malo. La falta de
sentimiento de culpa llevó a la humanidad a su punto
más bajo durante el siglo veinte cuando, en nombre de
quién sabe qué oscuro principio, los seres humanos fueron simplemente
suprimidos. Y estamos empezando a repetir esa triste historia hoy
en día con el drama del aborto.
¿Existe algo como
la verdad de la moral? El relativismo está muy difundido
y la ausencia de ejercicio crítico que provoca hace que
a menudo la gente ponga a otros en categorías: conservador,
liberal, etc. Sucede que a fuerza de no buscar la
verdad porque cada uno tiene la propia, simplemente se atrofia
la posibilidad de pensar con propiedad. El debilitamiento del pensamiento
crítico pone de manifiesto la incapacidad para el diálogo real.
Debe haber una verdad que pueda ser conocida. Los motivos
son varios: en primer lugar porque el relativismo que afirma
que no hay verdades absolutas es una contradicción en sí
mismo. Si todos tenemos nuestra propia verdad, esto al menos
ya es una verdad absoluta. Segundo, porque debajo de la
cultura y debajo de la experiencia, hay siempre un ser
humano cuya naturaleza es la misma y que implica un
conjunto de verdades no solamente ontológicas, sino también morales. Y
tercero, porque el relativismo lleva a usar el poder como
el único criterio de la verdad. Por ejemplo, lo que
sucedió con las ideologías del siglo XX con sus horribles
consecuencias.
3. El llamado a la santidad y al ejercicio
del liderazgo católico
La santidad, éste es el reto real. La
santidad es posible y está al alcance de cada católico
(Cfr. Concilio Vaticano II, llamada universal a la santidad). La
santidad, el ejercicio del liderazgo católico es lo único que
cambia la historia, como lo vemos en los siguientes hombres
y mujeres que así hicieron:
San Benito (480-547)
La civilización romana
se colapsó. Los europeos no era más que grupos de
nómadas yendo de una parte a otra, buscando satisfacer sus
necesidades básicas. Un hombre santo escuchó la voz de Dios
y fundó monasterios y sus monjes debían hacer el voto
de estabilidad. Es decir, se comprometían a estar en el
mismo sitio toda la vida. Y por esto, tenían que
hacer su presencia en los monasterios económicamente viable: secaron tierras,
mejoraron los cultivos, crearon manualidades básicas (metalurgia incluida), mantuvieron los
escritos antiguos, desarrollaron la música, arquitectura y literatura y establecieron
escuelas. Es decir, crearon la civilización occidental y cristiana. Sin
San Benito, no sabemos qué hubiera sido de Europa.
Santa
Juana de Arco (1412-1431)
Vivió durante la guerra de los
100 años entre Inglaterra y Francia. Inglaterra había tomado más
de la mitad del territorio francés. Juana de Arco era
hija de un humilde campesino de Lorena. Ella oyó “voces
de Dios” que le dijeron que salvara a Francia. Francia
estaba dividida entre la familia de los Borgoña y los
Armagnac. Fue a ver al Delfín, Carlos de Valois, hijo
de Carlos VI, para convencerlo de que Francia podía vencer
la guerra. Él estaba completamente desmoralizado y listo para rendirse,
pero ella, además de convencida, era muy persuasiva y Carlos
la nombró Comandante en Jefe del ejército. Tenía 17 años.
La ciudad de Orléans estaba bajo sitio desde hacía muchos
meses y casi lista para rendirse y con un golpe
de mano rompió el sitio y liberó la ciudad. Tuvo
éxito en todas las batallas, recuperó la región de Loire
y logró que Carlos VII fuera coronado rey en 1429.
Entonces se dirigió a París, pero fue traicionada por el
mismo Carlos y a las puertas de París fue tomada
prisionera. Carlos era un hombre débil y se había contentado
con lo que había logrado, por lo que no le
dio más ayuda militar. El Cardenal de Beauvais la condenó
por herejía y fue quemada en Rouën. Fue beatificada en
1909 y canonizada en 1920. ¿Qué le habría sucedido al
catolicismo si Inglaterra hubiera gobernado Francia durante la reforma protestante?
San
Ignacio de Loyola (1491-1556)
Ignacio era el más joven de
una noble familia de las vascongadas en España. Él era
bastante frívolo y sólo buscaba disfrutar la vida en la
corte española de Fernando el Católico. Siempre fue un caballero
y tomó parte en la defensa de Pamplona contra los
franceses, donde fue gravemente herido. Durante su convalecencia empezó a
leer algunos libros espirituales (“La vida de Cristo” de Ludolph
de Sajonia). Después de ese período, abandonó la vida mundana
y permaneció como penitente en Manresa, Barcelona. Allí escribió los
famosos Ejercicios Espirituales. Estudió en Barcelona, Alcalá y París (1528-1535).
En París empezó a reunir un pequeño grupo de seguidores.
La Compañía de Jesús fue aprobada en 1540. Empezaron un
gran trabajo de evangelización y una acción que no conoció
fronteras: India, China, África y América y realizaron una acción
tan efectiva en Europa que la presencia de los colegios
de jesuitas detuvo la difusión de la Reforma y del
Protestantismo. Su firme adhesión al Papa de Roma fue un
factor decisivo para contribuir a la unidad del Catolicismo y
convertirlos durante siglos en los archienemigos de los masones, liberales
–uso el término histórico-, etc.
Juan de Austria (1545-1578)
Juan
no es un santo, ni tuvo una vida demasiado ejemplar.
Sin embargo, sí fue un líder católico que usó sus
cualidades para ayudar a la Iglesia. Era hijo natural de
Carlos I y fue reconocido posteriormente por Felipe II, pero
nunca tuvo los honores de infante. Fue elegido capitán de
la Armada contra los moros en Alpujarra y los venció
con una combinación de talento, sagacidad y decisión. En esa
época, occidente libraba una guerra defensiva contra los turcos, cuya
flota asolaba las costas europeas y defendía a sus piratas,
además de que amenazaba con un desembarco masivo en Italia
con la intención de ocuparla. Había, de hecho, un peligro
real de invasión y Europa no tenía la fuerza para
contrarrestar la avanzada turca por el mar porque la flota
europea, incluso combinada, era menor que la de los turcos.
Juan de Austria tenía unas excelentes dotes de mando y
era un estratega militar nato. Por todo esto y por
su historial en la Alpujarra fue elegido Generalísimo de la
Santa Alianza contra los turcos.
Fue capaz de reunir una
armada cohesionada con soldados de muchas naciones y superar cualquier
resentimiento y afán de protagonismo entre los diferentes grupos. La
flota cristiana se preparó y zarpó para encontrarse con los
turcos en la famosa batalla de Lepanto en la que
vencieron y redujeron definitivamente el poderío turco en el mar.
Esta batalla y su resultado positivo para los cristianos cambió
el rumbo que llevaban los acontecimientos y disipó el peligro
inminente de ver alguna nación cristiana del mediterráneo ser sometida
al poder de los turcos.
Todos los cristianos pueden ser
santos y pueden ejercer su liderazgo como católicos y ayudar
a cambiar el mundo. Cristo vino a llamar a los
pecadores y con ellos ha llevado adelante la evangelización.
Busquen
una formación espiritual profunda, al menos al nivel de su
formación en el campo intelectual.
Vivan la vida Católica como
un compromiso para toda la vida: con esfuerzos de virtud,
con la oración, los sacramentos y el apostolado.
Organícense entre ustedes
y hagan las cosas en conjunto. Ya no podemos llevar
adelante la evangelización solos. Reaviven las comunidades católicas, promuevan la
alegría de pertenecer a la Iglesia. Unidos podremos.
Promuevan el liderazgo
católico: lo que han recibido no es solamente para ustedes.
Un líder es un agente de cambio en instituciones y
crea nuevas instituciones. Las actitudes y virtudes esenciales que se
requieren para ello son el optimismo, la caridad, la humildad,
la resistencia, el sentido de dirección.
4. La llamada al
apostolado
Santidad y apostolado van siempre juntos. Cada cristiano bautizado está
llamado a ser apóstol, no sólo a vivir bien para
sí mismo, sino también a ser luz para otros. Como
dijo Cristo en el Evangelio: Vayan por todo el mundo,
hagan discípulos de todas las naciones…”
Existen muchas formas de
apostolado, pero conviene siempre tener el objetivo de inculcar una
cultura evangelizadora en el particular campo de trabajo donde nos
desempeñamos. El papel del laico es ser levadura para conformar
las realidades temporales con el Evangelio.
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