Autor: P. Carlos M. Buela, IVE | Fuente: www.iveargentina.org Un infierno "light"
Existen cristianos “light” que son partidarios de un infierno “light”: sin pena de daño, sin pena de sentido, sin eternidad y/o sin habitantes
Un infierno "light"
Así como hay cerveza sin alcohol, café sin cafeína,
sal sin sodio, azúcar sin glucosa, tabaco sin nicotina, hombres
sin sustancia y sin humanidad, o sea, “sin fundamento, sin
misión, sin fin último” (1); y estos son todos productos
“light”; así existen, también, cristianos “light” que son partidarios de
un infierno “light”.
Nos podemos preguntar, ¿qué es un infierno “light”?
Es un “infierno” carenciado. Es un infierno “liviano”: sin pena
de daño, sin pena de sentido, sin eternidad y/o sin
habitantes. Sobre la base de estas cuatro carencias las variantes
son muchas y las hay para todos los gustos. Algunos
son plenamente “light” y sostienen las cuatro negaciones, otros son
más medidos y aceptan sólo algunas variantes “light” o les
ponen atenuantes.
En muchos textos de la Sagrada Escritura se fundamentan
las verdades reveladas acerca del infierno. Pero, para mi intento,
son suficientes tan sólo dos mitades de dos versículos. Se
enseña la pena de daño, o sea, la privación de
la vista de Dios, en “Apartaos de mí, malditos,...” (Mt
25, 41); la pena de sentido, o sea, el sufrimiento
que proviene de cosas sensibles, en “ ...id al fuego...”
(id); la eternidad de las penas, que no terminarán jamás,
en “...eterno.” (id); y acerca de sus habitantes: “Éstos irán
al castigo eterno...” (Mt 25, 46). Para los que tenemos
el convencimiento de que la Biblia es Palabra de Dios,
no son necesarios más textos.
En fin, no nos alcanzará la vida
presente, ni aún la eternidad, para dar gracias a Jesucristo
que “de Creador es venido a hacerse hombre, y de
vida eterna a muerte temporal, y así a morir por
mis pecados”108.
Nunca agradeceremos suficientemente la paciencia de Dios con nosotros
que, por estar en vida, todavía tenemos la esperanza de
conversión. Podríamos haber terminado nuestra existencia en esta tierra estando
en pecado y Él no lo permitió.
Debemos seguir pidiendo, todos
los días de nuestra vida, la gracia de las gracias,
la gracia de la perseverancia final, como lo hacemos en
cada Avemaría: “Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la
hora de nuestra muerte”.
Y mucho más inteligente que proponer dudas
acerca del infierno, las cuales por otra parte hace siglos
que han sido resueltas por los Santos Padres y Doctores,
vivamos de manera que no vayamos a ir a él.
Que siempre será verdad, “Que al final de la jornada/
el que se salva sabe/ y el que no, no
sabe nada”.
1 Cf. Dr. Mario
Caponetto, La Kábala y el gnosticismo, AICA, nº 2063, 3
de julio de 1996, p. 21. Antes les decíamos “tilingos”.
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Me da pena que exista gente con la convicción de que existe un lugar que se llama infierno en pleno siglo XXI. Me da pena, risa, vergüenza e impotencia.
Me hace perder esperanza en la raza animal a la que pertenezco.