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Autor: P. Jordi Rivero | Fuente: Corazones.org ¿Para qué sirven los santos?
Los santos nos sirven como modelos a imitar en la vivencia de virtudes, son puntos de referencia
¿Para qué sirven los santos?
¿Es importante rezar a los santos? ¿Debemos venerarlos?
¿Por qué son santos?
Todos fuimos creados por Dios para ser
santos. Dios quiere que todos se salven (1Tm 2,4), pero para
salvarse es necesario renunciar al pecado y seguir a Cristo
con fe.
Veneración de los santos
Los primeros santos venerados fueron
los discípulos de Jesús y los mártires (los que murieron
por Cristo). Más tarde también se incluyó a los confesores
(se les llama así porque con su vida "confesaron" su
fe), las vírgenes y otros cristianos que demostraron amor y
fidelidad a Cristo y a su Iglesia y vivieron con
virtud heroica.
Con el tiempo creció el número de los
reconocidos como santos y se dieron abusos y exageraciones, por
lo que la Iglesia instituyó un proceso para estudiar cuidadosamente
la santidad. Este proceso, que culmina con la "canonización", es
guiado por el Espíritu Santo según la promesa de Jesucristo
a la Iglesia de guiarla siempre (Cf. Jn 14:26, Mt
16:18). Podemos estar seguros que quien es canonizado es verdaderamente
santo.
La Iglesia no puede contar la cantidad de santos
en el cielo ya son innumerables y por eso celebra
la Fiesta de todos los Santos. Solo se
consideran para canonización unos pocos que han vivido la santidad
en grado heroico. La canonización es para el bien de
nosotros en la tierra y en nada beneficia a los
santos que ya gozan de la visión beatífica (ven a
Dios cara a cara). Los santos en el cielo son
nuestros hermanos mayores que nos ayudan con su ejemplo e
intercesión hasta llegar a reunirnos con ellos.
La devoción a los
santos es una expresión de la doctrina de la Comunión
de los Santos que enseña que la muerte no rompe
los lazos que unen a los cristianos en Cristo. Los
Protestantes rechazaron la devoción a los santos por no comprender
la doctrina de la comunión de los santos. El Concilio
de Trento (1545-63) reafirmó la doctrina católica.
Los santos interceden
por nosotros. En virtud de que están en Cristo y
gozan de sus bienes espirituales, los santos pueden interceder por
nosotros. La intercesión nunca reemplaza la oración directa a Dios,
quien puede conceder nuestros ruegos sin la mediación de los
santos. Pero, como Padre, se complace en que sus hijos
se ayuden y así participen de su amor. Dios ha
querido constituirnos una gran familia, cada miembro haciendo el bien
a su prójimo. Los bienes proceden de Dios pero los
santos los comparten.
Los santos son modelos. Debemos imitar la virtud
heroica de los santos. Ellos nos enseñan a interpretar el
Evangelio evitando así acomodarlo a nuestra mediocridad y a las
desviaciones de la cultura. Por ejemplo, al ver cómo
los santos aman la Eucaristía, a la Virgen y a
los pobres, podemos entender hasta donde puede llegar el amor
en un corazón que se abre a la gracia. Al
venerar a los santos damos gloria a Dios de quien
proceden todas las gracias.
Sin duda hay quienes se desvían de
una sana devoción y hasta existen personajes que son venerados
popularmente al margen de la Iglesia y no son sino.
Estos errores no justifican que se descuide la auténtica devoción
sino mas bien resalta la importancia de la catequesis.
Santos patronos
Un
santo puede ser declarado patrono de un país, diócesis o
institución religiosa. También hay santos patronos de diferentes gremios y
causas. Además, todos podemos elegir un santo patrono de
nuestra devoción como modelo e intercesor.
La santidad consiste en
la participación más íntima en la vida de Dios. Todos
estamos llamados a la santidad: "vosotros, pues, sed perfectos como
es perfecto vuestro Padre celestial", (Mt 5,48). Algunos cristianos han
reflejado con mayor heroísmo y coherencia cómo se puede vivir
en perfecta sintonía con el Dios de la vida. No
son superfluos los santos, pues nos ayudan a ver en
la práctica cómo es posible dejarse poseer por el Espíritu
Santo y vivir según las Bienaventuranzas.
Los santos, además de interceder
por nosotros y concedernos favores, nos sirven como modelos a
imitar en la vivencia de virtudes, como ejemplos de padres
de familia, de misioneros, de católicos comprometidos, etc. Ellos no
nos sobran, pero tampoco suplen a Dios. Son personas que
han entregado su vida y que Dios nos los pone
como puntos de referencia.
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