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Autor: www.mexicocity.com.mx Gastronomía de la Ciudad de México
Una enorme variedad de frutas, hierbas y flores llenan el ambiente de los mercados con sus aromas y coloridas disposiciones
Gastronomía de la Ciudad de México
"Sí señor: su taco también lo puede rellenar de aguacate,
salsa y queso fresco; de chicharrón, carnitas y de mole
con arroz". Esta es una de las frases con la
que un anfitrión buscaría agradar al apetito de su comensal.
Y es que la capital del país resume, como en
un muestrario: el ritual del mundo prehispánico, el aromático y
abundante plato español, las dulces o picantes tentaciones monjiles, todo
ello multiplicado por casi cuarenta regiones del país, viandas francesas
y hasta la inevitable fast food.
Frutos de la tierra
Estando
de visita en la ciudad --tanto como en otros puntos
del país-- vale la pena recorrer alguno de los mercados
en los que la enorme variedad de frutas, hierbas y
flores llenan el ambiente con sus aromas y coloridas disposiciones.
En el centro los más destacados son el de la
Merced (todo tipo de productos), San Juan (productos regionales y
especialidades culinarias orientales y kosher) y Sonora (hierbas medicinales). En
los suburbios, destacan los de Coyoacán y San Ángel (flores).
Para satisfacer el hambre, probar algo típico, existen en los
mercados establecimientos que van desde el puesto, la fonda, la
cocina económica donde se puede pedir una comida corrida (cubierto).
En
el mercado se comprueba que la cocina mexicana tiene preferencia
por los alimentos frescos y que desde sus fogones llegaron
al resto del mundo el maíz, el chile, la calabaza,
los nopales, el tomate y el aguacate; la aromática vainilla
y el deleitoso chocolate. La comida tradicional suele requerir paciencia,
delicadeza y algún secreto que se transmite de generación en
generación.
Este sabor es posible constatarlo en muchos de los restaurantes
tradicionales de la ciudad, algunos de antigua fundación. La modernidad
dio origen a la Nueva Cocina Mexicana, que busca nuevas
combinaciones, raciones moderadas y presentación refinada. Por su parte, el
rescate arqueológico también se ha depositado en los platos de
la Cocina Prehispánica, que le sorprenderá con flores e insectos
de delicado sabor y piezas de pavo o conejo envueltas
en hojas aromáticas.
Bebidas
La ciudad ofrece también muy buenos restaurantes
de cocina internacional, en los que destacan los franceses y
españoles. En todos se acostumbra iniciar con un aperitivo y
después acompañar la comida con vino o alguna otra bebida,
pero la degustación puede resultar más amplia si se dirige
a alguna de las excelentes cantinas, donde tradicionalmente le ofrecerán
alguna botana para acompañar su bebida y animar la conversación;
los sofisticados bares de corte internacional o las casi extintas
pulquerías, sitios populares donde se rinde culto a mayaguel, diosa
de la bebida prehispánica del pulque. El delicado balance enzimático
de esta bebida no le permitie viajar tanto como a
sus parientes destilados: el mezcal y el tequila.
Horarios
Las costumbres
del comer están muy ligadas a la ocasión y origen
social de los comensales y hasta las épocas del año,
lo que en una ciudad con tantos estratos y procedencias
hace difícil la coincidencia. Sin embargo es posible nombrar tres
instituciones que podrán servir de muestra:
El almuerzo es un
alimento que sigue al desayuno (si este fue muy frugal),
y que es ocasión para probar los tamales y el
atole, o algún guisado acompañado con tortillas. No menos deliciosos
son los chilaquiles o huevos rancheros.
La comida, servida entre la
una y las cuatro de la tarde, es más copiosa
que en otros países y es el momento de lucir
los condimentos. El primer plato suele consistir en una sopa
y arroz; sigue un plato fuerte llamado "guisado" y si
se desea un dulce o postre. Todo acompañado con su
agua fresca.
La merienda, momento de reunión familiar en el que
destacan los sabores dulces: chocolate a la española o champurrado,
panes con graciosos nombres, y también los antojitos: enchiladas, pambazos,
tamales, quesadillas, sopes o tacos.
Muchos de estas comidas se sirven
en las cafeterías tradicionales o modernas de la ciudad, pero
para los devotos del antojito en cualquier esquina o paradero
de autobuses encontrará improvisados comederos. En éstos hay que ser
muy cauteloso pues la higiene y no suele destacar.
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