La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: - | Fuente: www.corazones.org El Escapulario Verde del Inmaculado Corazón de María
Las gracias particulares de este Sacramental son para inducir y ahondar en la devoción al Inmaculado Corazón de María, y para la conversión de corazones y almas
El Escapulario Verde del Inmaculado Corazón de María
El escapulario verde es un sacramental que la Santísima Virgen
nos entregó por medio de Sor Justina Bisqueyburu, contemporánea de
Santa Catalina Labouré (a quien la Virgen le entregó la
Medalla Milagrosa). Ambas son Hijas de la Caridad. Sor Justina
fue muy favorecida por la Santísima Virgen con varias apariciones
y murió en olor de santidad en el año 1903.
El
28 de enero de 1840, Sor Justina estaba en su
retiro de noviciado y se encontraba orando en la Capilla
del convento, cuando de pronto tuvo una aparición de la
Santísima Virgen.
La Virgen Santísima se le apareció con un
vestido largo de ceda blanca dejando al descubierto sus pies.
Sobre su vestido un manto azul claro. Su cabello caía
sobre sus hombros y no estaba cubierto por un velo.
Sor Justina notó que las manos de la Virgen estaban
cerca de su pecho y sostenían su Inmaculado Corazón, del
cual salían llamas resplandecientes. La Virgen no trasmitió ningún mensaje.
Esta
misma visión se repitió al final del retiro y en
otras cinco ocasiones durante el curso de su noviciado. En
ninguna ocasión la Virgen Santísima pronunció palabra alguna, sin embargo
los detalles en cada una de las visiones fueron iguales.
Después
de que Sor Justina hizo su profesión religiosa, la congregación
la envió a un pueblo llamado Blangy, allí trabajaría con
las Hermanas de su Orden. Al poco tiempo de haber
llegado, la comunidad estaba reunida para celebrar la fiesta del
Nacimiento de la Santísima Virgen María. Sor Justina se encontraba
en oración meditando sobre la grandeza de esta celebración. De
pronto tuvo una nueva visión, esta vez diferente a la
de ocasiones anteriores.
La Santísima Virgen se le aparece vestida igual
que en las otras ocasiones: con un vestido de seda
blanca cubierto por el manto azul pálido, y en sus
manos sosteniendo el Inmaculado Corazón, resplandeciente con las más intensas
y deslumbrantes llamas que salían de él. Pero, tenía algo
diferente: en su mano izquierda sostenía lo que parecía ser
un Escapulario o insignia de alguna clase. A diferencia de
otros Escapularios (como el carmelita, por ejemplo), éste tenía un
sólo cuadrado de tela en lugar de dos. El cuadrado
de tela estaba atado con cordones verdes. En él estaba
una imagen de la Virgen de la misma forma en
que se la había aparecido a Sor Justina en sus
anteriores visiones, sosteniendo en su mano derecha su Inmaculado Corazón.
Al voltear la imagen, la religiosa vio "un Corazón ardiendo
con rayos más deslumbrantes que el sol y tan transparente
como el cristal."
Durante esta visión se le dio a conocer
por una revelación interior el significado de esta aparición. Esta
visión representaba un nuevo medio para alcanzar gracias: el Escapulario
del Inmaculado Corazón. Este escapulario sería un poderoso instrumento para
la conversión de almas, particularmente aquellas que no tienen Fe,
y que por medio de él, la Santísima Virgen obtendría
para ellos, mediante su Hijo, la gracia de una muerte
en gracia de Dios. Se le hizo también saber, a
la religiosa, el deseo de la Madre de Dios de
que el escapulario fuese propagado por todas partes para que
estas gracias particulares, lleguen a todas las almas que abracen
esta devoción.
En apariciones subsiguientes la Virgen se apareció de
la misma forma, insistiendo en que se propagara la devoción
a este escapulario. Finalmente, los Escapularios se empezaron a fabricar
y a ser distribuidos por las Hermanas en París, luego
por toda Francia y fuera de ella. Con este fin,
las Hermanas habían recibido la aprobación formal y el impulso
necesario de Su Santidad, Papa Pío IX, en 1870.
La forma
de este escapulario
Consiste en un trozo de tela verde,
con una doble representación gráfica:
En el anverso lleva la imagen
de María, mostrando su corazón virginal, en el centro de
su pecho, sosteniéndolo con sus manos inmaculadas. Su Corazón aparece
traspasado por una espada y coronado de llamas. Este mismo
Corazón, en gran tamaño, aparece en el reverso, rodeado por
el óvalo que forma esta inscripción:
“Inmaculado Corazón de María, ruega
por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”
Presidiendo
el óvalo de la inscripción figura una cruz de oro.
El fin específico de este escapulario es la invitación a
orar, a recurrir al Inmaculado Corazón de María con confianza
y pedir, sobre todo, por los pecadores. Hay que recitar,
nos dijo Sor Justina, por lo menos una vez al
día la jaculatoria del reverso.
Don para los enfermos
Este escapulario
ha sido dado por Nuestra Señora, particularmente como un don
para los enfermos. Se le puede poner en sus ropas,
en su cama o en su habitación. Si la persona
a quien se le aplica no dijera la jaculatoria, el
que le haya proporcionado el escapulario, puede decirla por el
enfermo.
Los prodigios que ha producido este escapulario atestiguan la bendición
y el cumplimiento de la promesa de la Virgen a
todos los que lo lleven y digan la jaculatoria: “Hará
grandes conversiones, particularmente para alcanzar la buena muerte a los
pecadores y a los que no tienen fe”.
El Escapulario Verde
no requiere ninguna fórmula particular de investidura sino solo la
bendición de algún sacerdote católico. A diferencia de otros Escapularios
que hacen necesario llevarlos puestos, el Escapulario Verde puede llevarse
puesto o estar con uno, e incluso tenerlo entre las
pertenencias de uno. La jaculatoria encontrada en el Escapulario debe
orarse al menos diariamente: “Inmaculado Corazón de María, ruega por
nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”.
Si
la persona para quien estas gracias se buscan no dice
la oración, entonces debe ser orada por la persona que
esté dando el Escapulario.
Las gracias particulares de este Sacramental
son para inducir y ahondar en la devoción al Inmaculado
Corazón de María, y para la conversión de corazones y
almas. Y a través del uso devoto de este Escapulario,
muchas gracias se han obtenido y pasado a muchos y
en muchas ocasiones, como será testificado por una gran diversidad
de almas.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR