La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno!
En la práctica es imposible recibir 0.70 dólares de cada uno de los 130,000 usuarios, ¡pero quizá sí es posible recibir 50 dólares de 3,400 de ustedes! ¿Podría usted formar parte de ese "grupo de los 3,400" de cuya generosidad depende la sobrevivencia y el desarrollo de Catholic.net? ¡Por favor, piénselo! ¡Envíe su donativo hoy mismo!
Autor: Javier Mazorra | Fuente: www.elmundo.es Viena. Donde el vino es música
En los edificios de Viena destaca una armoniosa mezcla de estilos. Muchos de los pueblos de sus alrededores dan la impresión de que el tiempo se detuvo en el siglo XIX. En sus tabernas se canta de la forma más natural
Viena. Donde el vino es música
Antes de emprender camino hay que rendir un homenaje al
periodista checo Josef Schöffel, a quien debemos la supervivencia de
estos bosques. En 1866, el gobierno decidió talarlo por completo
para recaudar fondos, y este hombre convenció a la opinión
pública, a través de muchos de sus artículos, de la
locura que esa decisión suponía, consiguiendo revocarla en 1870 y
aprobar una ley que protege para siempre uno de los
grandes espacios naturales de Austria.
Prácticamente en las afueras de Viena
se encuentra Mödling, el primer lugar de interés de esta
ruta. Una pequeña población donde el tiempo parece haberse detenido
a principios del siglo pasado, cuando Beethoven compuso en una
casa de estilo gótico de su calle mayor su famosa
Misa Solemne. Como en la mayoría de los pueblos que
recorre este camino, los estilos arquitectónicos se entremezclan de forma
armoniosa, creando algo distintivo. La combinación de colores permite que
elementos del barroco estén en perfecta conjunción con detalles renacentistas
y neoclásicos.
Multitud de terrazas de viñedos decoran el paisaje
al sur de Viena.
En Gumpoldskirchen se entra de lleno
en la ruta del vino y abundan las acogedoras heurigen
o tabernas tradicionales, donde se prueban los nuevos vinos, se
come algo contundente y se canta de la forma más
natural, ya que la música es algo inherente a la
cultura de esta parte del mundo.
A vista de pájaro
Antes
de seguir camino es costumbre subir hasta la cumbre de
la colina del Anninger, donde, después de contemplar la comarca
a vista de pájaro, es preceptivo tomar algo en la
Veigl- Hütte, una taberna donde no hay electricidad pero sí
un piano que utilizan con regularidad los clientes más habituales.
El lugar no está indicado, por lo que se recomienda
preguntar en el camino. En Traiskirchen, como en otros pueblos
de la zona, a partir de la primavera sus gentes
embellecen las fachadas de sus casas y los patios circundantes
con multitud de flores. Allí no hay que olvidarse de
visitar alguna de las grandes bodegas de la comarca, como
la de Karl Alphart o la de Michaela & Johann
Stadlmann, situadas en la Wiener Strasse.
Después no queda más remedio
que curarse en salud en Bad Vöslau, un balneario apacible
y decadente, con numerosas villas de finales del siglo pasado
y un impresionante centro termal, donde fluye constantemente agua a
24 grados de temperatura, con un contenido de 600 miligramos
de minerales por kilo de agua. Una combinación que, según
cuentan los especialistas, es perfecta para el stress y otros
problemas relacionados con el sistema nervioso.
Curiosamente, detrás de ese edificio,
en una misteriosa bodega, un caballero de Suabia, llamado Robert
Schlumberger, creó a mediados del siglo pasado el primer vino
musical achampanado del imperio austro-húngaro. La tentación del vino vuelve
a estar presente en Soos, el siguiente pueblo, ya muy
cerca de Baden, el balneario con más historia y tradición
del país.
En la primera mitad del siglo XIX se reunían
aquí la familia del emperador y las clases pudientes, pero
también los grandes músicos de la época. Mozart compuso su
célebre Ave María en una casa hoy convertida en museo,
y Schubert pasó largas temporadas. Aunque el más asiduo fue
sin duda Beethoven, que en 1807 trabajó aquí en la
sinfonía Pastoral y la misa en C mayor, para terminar
componiendo, en 1821, nada menos que su novena sinfonía en
el número 10 de la Rauthausgasse. Se cuenta que allí
mismo, dos años más tarde, utilizó las persianas de su
habitación para escribir música, al habérsele terminado el papel.
Balnearios
Baden es
también un paraíso para los amantes de la buena arquitectura
del siglo XIX. En las afueras del balneario hay que
adentrarse en el misterioso valle de Helenental, un lugar cargado
de leyendas donde los bandoleros solían asaltar a los viajeros.
Muy cerca de estos parajes se encuentra Mayerling. Allí el
hijo mayor de Sissi, el Kronprinz Rodolfo, se suicidó con
su amante María Vetsera. El pabellón de caza que utilizaba
el heredero fue destruido, y después se construyó un convento
donde aún las monjas veneran su memoria.
El edificio religioso más
notable de esta comarca es sin duda la abadía de
Heiligenkreuz, fundada por la orden del Cister en 1133. Actualmente
el conjunto de edificaciones que constituye el monasterio presenta una
variedad de estilos, perfectamente integrados, que van desde el primer
gótico hasta las últimas consecuencias del barroco. En los alrededores
de este centro se pueden hacer excursiones a pie para
explorar en profundidad el núcleo central de los bosques de
Viena.
También por estos parajes se descubren innumerables ruinas de castillos
y otras edificaciones medievales ligadas a leyendas e historias relacionadas
con los grandes músicos austriacos como Schubert, del que se
dice que se inspiró, cerca de aquí, para componer su
canción A la bella molinera. Un buen lugar para terminar
este recorrido que, a causa de sus numerosas degustaciones de
vino se debe hacer de forma pausada y en varios
días, es la cueva de Hinterbrühl. Este es un lugar
misterioso, con infinidad de pasadizos que llegan al lago subterráneo
de mayor dimensión de Europa que se recorre en barca.
Aunque
los romanos ya lo utilizaron, se sabe que era conocido
con anterioridad. En la Segunda Guerra Mundial los alemanes lo
desecaron para transformarlo en un lugar seguro donde construir armamento
de guerra. Al terminar la contienda, volvió a recobrar toda
su grandeza.
Desde allí se puede volver directamente a la capital,
que está a 13 kilómetros. Los Bosques de Viena forman
parte de la Baja Austria, una de las regiones más
fascinantes del país, que puede ser destino de otro viaje.
Cuenta con decenas de monasterios, castillos y palacios, además del
parque arqueológico de Carnuntum, la antigua capital de la provincia
romana de Panonia Alta.
Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos.
Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes.
Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red.
Ayúdanos, Dios te lo recompensará. DA CLICK AQUÍ PARA DONAR