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Autor: www.viajeros.com Jordania: el tesoro por descubrir de Medio oriente
En Jordania se encuentra Betania, el lugar del bautismo de Cristo, y muchos otros lugares aguardan al visitante
Jordania: el tesoro por descubrir de Medio oriente
Jordania es mucho más que su gran tesoro arqueológico: Petra.
El desierto del Wadi Rum, con sus arenas rojizas que
todavía guardan el recuerdo de Lawrence de Arabia; los castillos
del desierto; Betania, el lugar del bautismo de Cristo y
muchos otros lugares aguardan al visitante que quiera descubrir un
país que todavía retiene toda su autenticidad.
Aunque el país se encuentra en una zona que
los viajeros visitan turísticamente desde hace casi un siglo, Jordania
sigue siendo un destino relativamente poco conocido. Pese a encontrarse
en un área de reconocida inestabilidad política, el reino hachemita
es, con diferencia, el lugar más seguro de todo Oriente
Próximo, incluso en los momentos actuales en que la vecina
Israel se ve envuelta en tensiones internas. Una de las
características más interesantes del territorio es la diversidad de paisajes
y lugares cargados de historia y tradición que el visitante
puede disfrutar. La naturaleza, los restos arqueológicos y los lugares
bíblicos son algunos de los incentivos que hacen que esta
tierra merezca una detenida visita.
Un país proyectado al futuro
Jordania ofrece al visitante numerosos lugares de gran interés. Historia,
cultura, naturaleza o lugares bíblicos son algunos de los muchos
atractivos que el país posee. Madaba, con su mosaico de
la época bizantina que representa todo el territorio de Oriente
Medio; Petra, la inigualable ciudad nabatea; Monte Nebo, el lugar
desde el que Moisés contempló la Tierra Prometida; Jerash, una
impresionante ciudad romana de la que apenas hay al descubierto
un 20%; Pella, la ciudad que fue destruida por sus
conquistadores; los castillos del desierto, fortalezas que parecen surgir en
medio de la nada; Macaerus, donde se encuentra la antigua
fortaleza de Herodes el Grande; Kerak, la impresionante fortaleza de
los cruzados... y un largo etcétera de lugares de indudable
interés turístico.
A todo ello hay que añadir que, el
desarrollo del país, ha creado una excelente infraestructura hotelera y
unos servicios de primer orden, que se unen a la
tradicional hospitalidad jordana. Las autoridades turísticas, además, han desarrollado una
honda preocupación por preservar y mantener el patrimonio histórico de
un país que, en muchos aspectos todavía está por descubrir.
Sin duda, Jordania es ya la mejor puerta de entrada
a los países de la zona y uno de los
lugares de obligada visita de todo Oriente Próximo.
Una tierra,
muchas culturas
Jordania posee algunos de los tesoros arqueológicos más
impresionantes de todo Oriente Próximo. Pese a la aridez del
territorio, las diferentes culturas que han habitado estas tierras han
dejado huellas de inigualable belleza que se han conservado hasta
nuestros días de manera extraordinaria.
Cada ciudad, cada núcleo de
población que se encuentra en Jordania, contiene algún vestigio de
un pasado de esplendor. Sus orígenes se remontan a la
Decápolis (liga de las diez ciudades) establecida por los romanos
en el año 63 a. C.
Sus múltiples monumentos son
excelentes ejemplos de una cuidada arquitectura. En ella encontramos elementos
tan destacables de su arquitectura como el Arco de Adriano,
el templo de Zeus, el Foro Elíptico, las columnas o
el teatro.
De épocas posteriores también encontramos construcciones emblemáticas como
es su iglesia bizantina. La parte oriental de Jordania es
tierra de castillos, construcciones que en ocasiones tienen un origen
muy antiguo y que han perdurado al haber sido modificados
y reconstruidos por los diferentes pueblos que sucesivamente fueron habitando
la zona.
Algunos ejemplos los tenemos en la fortaleza de Qsar
Kharaneh, un fuerte romano transformado en Caravanserai; la fortaleza de
Qasr Amra, del siglo VIII, y cuyo origen parece corresponder
a un castillo de recreo construidos por los Califas Omeyas
sobre unos baños de origen romano donde los frescos originales
en muy buen estado; el fuerte romano islámico de Qasr
Azrak, construido en piedra volcánica levantado en medio de un
oasis y Qasr al-Hallabat, de incierto origen romano y que
fue transformado en palacio durante la época omeya.
Se hace
difícil hacer una recopilación de las muchas ciudades que ofrecen
verdaderos tesoros artísticos al visitante, pero a título de ejemplos
se pueden señalar: la capital, Amán, en la que merece
especial atención su anfiteatro romano en la parte baja de
la ciudad y el Templo de Hércules en la ciudadela.
Otra ciudad increíble es Madaba, con su iglesia de San
Jorge donde se pueden admirar sus ricos mosaicos que representan
el mapa más antiguo de Tierra Santa que se conoce.
También es impresionante el monasterio bizantino del siglo IV consagrado
a Moisés en el monte Nebo.
El mayor orgullo de
Jordania es la cautivadora ciudad nabatea de Petra, la antigua
ciudad roja a orillas del mar Muerto, fundada en el
siglo VI a. C. por los nabateos.
Petra fue una
floreciente ciudad hasta su conquista por los romanos a principios
del siglo II. Los restos más famosos son la calle
de las Fachadas, con edificios como el famoso Templo del
Tesoro (Al Khazneh), excavado en sus altos riscos; el Teatro
Romano; el monasterio ed-Deir, lugar del sacrificio y muchas otras
edificaciones impresionantes. La tumba de Aarón, gran sacerdote de los
antiguos hebreos, domina las ruinas de Petra. Puedes conocer más
de esta maravilla histórica en una nota anterior de viajeros.
En Jordania encontramos también las presas más antiguas que se
conocen. Se trata de presas de tierra con paramentos de
piedra que se remontan al año 3.200 a. C. y
que fueron descubiertas en la zona de Jawa.
Pese a
las maravillas señaladas, en Jordania el desierto sigue siendo la
gran atracción, la imagen de marca de un país que
ha hecho de la zona de Wadi Rum un lugar
al que se debe acudir ineludiblemente para palpar toda la
esencia jordana. Toda la fascinación del desierto árabe está concentrada
en este lugar, cuyo paisaje recuerda al paisaje lunar, con
antiguos lechos de ríos, escarpadas formaciones rocosas y llanuras cubiertas
por arena.
Amán
Amán, la capital de Jordania, se encuentra
a unos 40 kilómetros al norte del mar Muerto y
se asienta sobre varias colinas de escasa elevación. Los restos
más antiguos que se han encontrado se remontan a unos
3000 años a. C., cuando era la capital de los
amonitas a la que denominaban Rabbah. Tras su conquista por
el rey Tolomeo II Philadelfus de Egipto, la ciudad pasó
a denominarse en su honor Philadelfia.
En este enclave se
encuentran numerosos restos arqueológicos romanos, otomanos y de otras culturas,
que están siendo recuperados por especialistas. Una visita al lugar,
sin duda, nos permitirá ver los diferentes restos de las
antiguas civilizaciones que pasaron por aquí. La ciudad desapareció prácticamente
hacia el año 1.300 por causas desconocidas y fue reconstruida
por los otomanos en 1878.
Betania, el lugar del bautismo
Para los amantes de la Historia Sagrada y de los
hechos bíblicos, nada mejor que visitar Betania, situada junto al
río Jordán, sin duda, uno de los lugares que más
turismo atraerá en el futuro. El Papa, en su visita
a Oriente Próximo, ya visitó este lugar que es considerado
por los especialistas como el auténtico lugar del bautismo de
Jesús. En la actualidad es un enclave arqueológico en el
que se trabaja con intensidad para dejar al descubierto las
canalizaciones y las construcciones que sirvieron a Juan el Bautista
para desempeñar su ministerio. En la actualidad las excavaciones principales
se llevan a cabo en una zona muy próxima al
río y las obras han dejado al descubierto los restos
de tres iglesias superpuestas que, se supone, marcan el origen
donde fue bautizado Cristo.
Muy cerca se encuentra el monte
de Elías, donde existen diversos vestigios de un antiguo monasterio,
canalizaciones y piscinas utilizadas para bautizar a los fieles. Entre
los numerosos restos existentes cabe destacar una placa negra que
marca el lugar donde, según narran las Escrituras, el profeta
subió a los cielos arrebatado por un carro de fuego.
Petra
Petra es, sin duda, la ciudad más extraordinaria
que se puede visitar en Jordania y su sola visión
ya justifica un viaje. Durante cientos de años, el lugar
fue celosamente guardado y custodiado por tribus beduinas, ya que
estaba considerado un lugar sagrado. Además, tenían el firme convencimiento
de que el lugar escondía múltiples tesoros. Si te interesa
conocer más sobre este destino, puedes conocer más en la
nota referida a esta zona en viajeros.
Dana, donde se
detuvo el tiempo
Una muestra evidente de la evolución turística
del país es la preocupación de las autoridades jordanas por
preservar la naturaleza y la ancestral forma de vida de
sus habitantes. Para ello se han establecido diferentes programas pero,
sin duda, el más interesantes y ambicioso es el de
Dana; un enclave convertido en Reserva Natural y una aldea
donde el tiempo parece haberse detenido. Esta pequeña población está
situada entre escarpadas montañas que forman profundos valles, en una
especie de mirador natural donde el sol ofrece cada día,
en el crepúsculo, un espectáculo único. El silencio, la vida
rural más arcaica, los productos naturales elaborados como lo hacían
sus antepasados y una fauna salvaje componen los ingredientes de
este rincón en el que descubrimos el auténtico turismo rural.
La Reserva Natural incluye, además de la campestre aldea, un
abrupto territorio donde habita una variopinta fauna y nace una
exuberante flora. Los recorridos por la reserva se hacen a
pie ya que la entrada de vehículos está prohibida en
toda la zona.
Jerash
Jerash está situada a 50 kilómetros
al norte de Amán y su linaje se remonta a
la Decápolis, liga de las diez ciudades, establecida por los
romanos en el año 63 a. C. Es la ciudad
romana mejor preservada y, tras Petra, la mayor atracción que
ofrece Jordania al visitante.
Sus ruinas se descubrieron en 1806
y, desde entonces, sucesivas excavaciones han dejado al descubierto muchos
de sus tesoros arquitectónicos, aunque, se considera que más del
80% de esta ciudad permanece todavía por descubrir.
Wadi Rum,
el desierto alucinante
Pero los viajeros ávidos de naturaleza donde
encontrarán un auténtico paraíso es en el Wadi Rum, un
desierto de arenas rojas que guarda el recuerdo del héroe
inglés Lawrence de Arabia. Es este un lugar realmente espectacular
ya que su orografía es auténticamente inigualable. El área del
Rum engloba cientos de kilómetros cuadrados y acoge cumbres que
alcanzan los 1.750 metros de altura en elevaciones montañosas que
muestran paredes lisas como la palma de la mano. Todo
el territorio está castigado por la erosión y algunas formaciones
pétreas parecen cera derretida bajo el intenso sol del desierto.
El lugar se puede recorrer a lomos de camello o
en modernos vehículos todo terreno.
Cañones, desfiladeros, puentes de piedra,
rocas veteadas de colores y un mar de dunas rojas,
ocasionalmente horadadas por las huellas de los vehículos, componen un
paisaje lleno de esplendor. Los amantes de la naturaleza encontrarán
toda la plenitud del valle durante la primavera en que
las lluvias hacen surgir manchas de vegetación donde crecen anémonas
o amapolas. Una de las experiencias que el viajero no
debe perderse es pasar una noche bajo las estrellas en
la soledad del desierto, una experiencia difícilmente igualable en intensidad,
sobre todo para los que habitan en ciudades densamente pobladas.
Sentir la sensación de contemplar un cielo nocturno nítido y
majestuoso está reservado a lugares como el Wadi que se
benefician de unas condiciones de visibilidad ideales.
Aqaba
Aqaba, situada
en el golfo del mismo nombre en el mar Rojo,
es una pequeña ciudad de pescadores situada en la ribera
del río Jordán. Su puerto de aguas profundas es anterior,
incluso, al tiempo de los romanos y ya entonces, como
ahora, era un centro de descanso debido a sus agradables
temperaturas.
Es un lugar de fuerte contraste con el resto
del territorio jordano ya que sus fondos marinos están considerados
entre los más espectaculares del mundo. Sus arrecifes están adornados
con una gran variedad de corales y peces. Los numerosos
clubes de submarinismo de la zona organizan inmersiones tanto de
día como de noche, lo que permite a los aficionados
a esta actividad disfrutar del mar en todo momento. En
sus aguas se pueden admirar algunas de las especies coralinas
más extraordinarias y variedades de peces tales como el pez
payaso, el pez loro o los curiosos peces trompeta. Los
menos deportistas no tiene por qué perderse este espectáculo ya
que pueden admirar las profundidades marinas en barcos con fondo
de cristal. Sin duda todo un lujo que se puede
disfrutar nueves meses al año gracias a la suave climatología
del lugar.
Fortalezas del desierto
También las fortalezas del desierto,
situadas al este, en el camino de la frontera con
Irak, son otros lugares que merecen una detenida visita. Estas
fortalezas datan principalmente de los siglos VII y VIII, aunque
dos de ellas, el castillo de Azraq y Qasr al-Hallabat,
corresponden al tiempo de los romanos y poseen evidencias de
ocupación nabatea. Hallabat se construyó para defenderse de las tribus
del desierto, convirtiéndose posteriormente en un monasterio y más tarde
en un palacio. El castillo de Hammam as-Sarakh, construido por
los umayyads, ha sido restaurado y muestra todo su antiguo
esplendor.
Umm Qais, el esplendor del pasado
Otro de los
lugares de evidente interés es Umm Qais, la antigua Gadara
de la Decápolis, que se encuentra situada en una colina
dominando una zona fronteriza formada por Israel, Jordania y Siria,
frente a los altos del Golan.
Desde la terraza del
Resthouse, situado en lo alto de la colina, se contempla
una extraordinaria panorámica que abarca la parte norte del valle
del Jordán, los Altos del Golan y llega, incluso, hasta
el bíblico Mar de Galilea, el actual Lago Tiberiades. Durante
el invierno, en días claros, se puede incluso ver la
cumbre cubierta de nieve del monte Hermon. Por este enclave
pasaron Alejandro Magno, los seleúcidas, los romanos, el Imperio Bizantino
y finalmente los árabes. Cada civilización dejó su huella cultural
en esta tierra que hoy se puede contemplar en forma
de restos arqueológicos: los diferentes teatros, la Basílica o los
baños públicos son algunas de las obras que dan fe
de la importancia que la ciudad tuvo en el pasado.
Sus esbeltas columnas de basalto negro, que dominan todo el
paso natural del valle del Jordán, son un auténtico sello
de identidad.
Trekking, buceo y arqueología
Las montañas de Petra
ofrecen numerosas posibilidades para practicar el senderismo y el montañismo.
El Wadi Rum propone, por su parte, escapadas de varios
días tanto a pie como a camello. El alpinismo se
practica igualmente en los cañones.
La costa sur del puerto
de Aqaba, hasta Arabia Saudí, es conocida por ser uno
de los lugares más bellos del planeta para bucear, con
infinitos bancos de coral y de peces multicolores.
Los arqueólogos
consideran que Jordania, a pesar de todos los descubrimientos que
ya se han llevado a cabo, espera todavía a ser
explorada.
Salud en el Mar Muerto
El Mar Muerto,
además de ser un lugar con un profundo significado religioso,
geológico y turístico, posee otra particularidad que lo convierte en
centro de atracción para todas aquellas personas que buscan cuidar
su salud. De los elementos naturales de sus aguas se
extraen numerosos componentes que, convenientemente tratados, se convierten en excelentes
productos de belleza y sales de baño. Sus aguas y,
especialmente el barro de sus orillas, se utiliza para los
tratamientos corporales. Es muy característico ver en este lugar a
las personas recubiertas con una capa de barro negra que,
una vez eliminado, deja la piel suave y sedosa. Como
imprescindible complemento, todos los hoteles de la zona tienen excelentes
instalaciones para el cuidado de la salud y el cuerpo.
Gastronomía
El plato nacional es el mansaf, cordero cocinado con
yogur y servido sobre arroz. También hay que degustar el
musakhan, un plato a base de pollo asado con cebollas,
piñones y aceite de oliva sobre pan y el maglouba,
carne o pescado mezclado con verdura o arroz.
El kebab,
cordero asado al carbón; el ahawarma; el felafel y el
hummus son algunos otros platos tradicionales.
La bebida típica es
el arak, un licor aromático de anís. Jordania produce, además,
vino, cerveza y bebidas refrescantes. La mayoría de los hoteles
cuenta con menús que combinan la cocina árabe con la
occidental.
Souvenirs
Jordania se muestra como un excelente país para
todo tipo de compras de artesanía árabe, en especial de
alfombras; bordados; tallas de madera; productos de nácar; cerámica; cristal;
artículos de cobre; joyería beduina de plata; armas antiguas; artículos
de cuero y cajas de madera de olivo.
La guía
Clima
. A pesar de que el clima desértico (temperaturas
extremas en verano y escasas lluvias) domina en Jordania, se
pueden, no obstante, apreciar ciertas diferencias regionales.
La llanura oriental,
donde se concentran las ciudades principales, ofrece, efectivamente, un clima
menos asfixiante que el desierto o el valle del Jordán.
El invierno es corto, con algunas lluvias, unas temperaturas cercanas
a los 7ºC y vientos fríos.
En Amán, donde a
veces nieva, las temperaturas diurnas oscilan entre los 12,6ºC en
enero y los 35ºC en agosto. La primavera y el
otoño, cuando las temperaturas son razonables, son las mejores estaciones
para viajar a Jordania. Las bajas temperaturas pueden ser sorprendentes
en invierno. No siempre es recomendable viajar durante el Ramadán,
cuya fecha varía, en general, entre noviembre y enero.
Moneda
.
La moneda es el dinar jordano. Cambiar dinero no supone
ningún problema en Jordania. La mayor parte de las divisas
son aceptadas y casi todos los bancos cambian los cheques
de viaje. Los cajeros automáticos son, en cambio, escasos. En
cuanto a las propinas, una del 10% suele ser la
que se espera de los occidentales. Es común el regateo
a la hora de comprar, aunque se practica menos encarnecidamente
que en los países vecinos. Un impuesto gubernamental del 10%
se aplica sobre las tarifas hoteleras.
Salud
. No es obligatorio vacunarse
contra ninguna enfermedad aunque es recomendable, por precaución, vacunarse contra
la malaria antes de viajar al país.
No existen problemas
sanitarios en Jordania, pero siempre es aconsejable cierta prudencia a
la hora de ingerir alimentos, como en todos los países
cálidos y tomar agua preferiblemente embotellada. En caso de que
se esté siguiendo una medicación concreta o con fármacos especializados
se recomienda llevar una cierta cantidad de los medicamentos para
evitar problemas de eventual falta de provisión de los mismos
en el país.
Seguridad
. En condiciones normales, los extranjeros son
generalmente bien recibidos y aceptados por lo que Jordania es
un país seguro para los turistas. Es recomendable vestirse de
manera recatada puesto que en ciertos ambientes lo contrario se
puede considerar como una provocación.
Idioma. A los árabes, como
a todo el mundo, les gusta mucho que la gente
intente hablar algo en su idioma. Aquí están las palabras
más típicas.
Buenos días - sabah-el-khair Buenas tardes - masa-el-khair
Hola - Marhaba Adiós - Ma´assalama Gracias - Shukran Si
- Aiwa No - La Mi nombre es... - Ismi
... No hablo árabe - Ana laa ahkee Arabee Por
favor(masc.) - Min fadlak Por favor(fem.) - Min fadlik Perdone
- Afwan Cómo estás? - Keef halak? Cuánto? - Aadesh
Hotel - Fondock
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