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Autor: www.vatican.va Las reliquias de los dos Doctores en la Basílica Vaticana
El traslado de las reliquias de San Gregorio Nacianceno y San Juan Crisóstomo, obispos y doctores de la Iglesia
San Gregorio Nacianceno
San Gregorio
Las reliquias de los dos Doctores en la Basílica Vaticana
Nacianceno, arzobispo de Constantinopla y
doctor de la Iglesia, llamado "el Teólogo" por los orientales,
murió en torno al año 390. Fue sepultado en su
pueblo natal, en las cercanías de Nacianzo (Capadocia, en la
actualidad Turquía), donde se había retirado para dedicarse a la
vida contemplativa. Posteriormente, sus restos mortales fueron llevados y venerados
en Constantinopla. El traslado de las reliquias a Roma está
íntimamente vinculado a la historia del monasterio de las benedictinas
de Santa María en el campo de Marte y del
anexo oratorio de San Gregorio "de Nacianzo". Según la tradición,
las veneradas reliquias fueron traídas a Roma por algunas monjas
bizantinas de Santa Anastasia en Constantinopla, para evitar las persecuciones
iconoclastas de los emperadores León III y Constantino V en
el siglo VIII. Desde la iglesia de Santa María en
el campo de Marte las reliquias fueron trasladadas, muy probablemente
en la época del Papa León III (795-816), al cercano
oratorio, que por ello fue denominado "San Gregorio". En un
documento de junio del año 986 se halla el nombre
de la abadesa Ana del monasterio de Santa María y
de San Gregorio Nacianceno, "qui ponitur in Campo Martio". Durante
todo el Medievo, las reliquias del santo Doctor se veneraron
en este monasterio.
El Papa Gregorio XIII (1572-1585), cuando en
la nueva basílica vaticana se completó la primera capilla y
se abrió al público, la inauguró el 12 de febrero
de 1578, primer domingo de Cuaresma, colocando en ella la
imagen de la "Virgen del Perpetuo Socorro", ya venerada en
la antigua basílica. El mismo Papa, deseando enriquecer el mayor
templo de la cristiandad con reliquias de santos insignes de
la Iglesia, pidió a las monjas de Santa María en
el campo de Marte poder transportar los valiosos restos de
san Gregorio Nacianceno, hacia el que sentía una profunda devoción
y admiración, a la basílica vaticana que se estaba erigiendo.
Para favorecer la cesión por parte de las monjas, el
Papa les dejó una reliquia perteneciente al brazo del santo.
El solemne traslado tuvo lugar el 11 de junio de
1580 y el maestro de las ceremonias pontificias, Francesco Mucanzio,
dejó una detallada descripción de la memorable ceremonia. Gregorio Nacianceno
fue así el primer santo que se colocó y veneró
oficialmente en la nueva basílica vaticana, junto al Apóstol san
Pedro. Las veneradas reliquias, conservadas en el interior de una
antigua urna de bronce, cerrada con los sellos del Papa
Gregorio XIII y metida, a su vez, en una caja
de madera revestida de una tela preciosa, fueron depositadas dentro
del altar de la capilla Gregoriana, donde se custodiaban.
El
19 de agosto de 2004, por voluntad del Santo Padre
Juan Pablo II, se abrió el altar y se retiró
del arca de bronce una gran parte de las reliquias
de san Gregorio para entregárselas al Patriarca ecuménico de Constantinopla
Bartolomé I.
San Juan Crisóstomo
San Juan Crisóstomo, Patriarca
de Constantinopla y doctor de la Iglesia, murió en el
Las reliquias de los dos Doctores en la Basílica Vaticana
destierro el 14 de septiembre del año 407 y fue
sepultado junto a san Basilio mártir, en la homónima capilla
de Bizeri, junto a Comana Póntica, en la actual Turquía.
Las reliquias del santo fueron trasladadas a Constantinopla por voluntad
del emperador Teodosio, a petición del Patriarca Proclo. El 27
de enero del año 438 los restos mortales fueron colocados
solemnemente en la iglesia bizantina de los Santos Apóstoles. Posteriormente,
en tiempos del imperio latino de Constantinopla (1204-1258), las veneradas
reliquias fueron traídas a Roma. Aquí fueron depositadas en la
antigua basílica vaticana, en la sala situada entre las dos
"capillas redondas" de santa Petronila y de san Andrés, dentro
de un altar coronado por un ciborio con cuatro columnas
de pórfido.
Con la construcción de la nueva basílica, al
demolerse la capilla de Santa Petronila y la sala adyacente,
las reliquias del santo doctor fueron trasladadas, en 1567, a
la capilla circular de San Andrés y colocadas en la
capilla de los santos Lamberto y Servacio, que se denominaba
"de las reliquias" por las abundantes e importantes reliquias de
santos allí conservadas.
El Papa Urbano VIII (1623-1644), considerando demasiado
humilde y escondido este lugar para un doctor de la
Iglesia tan importante, decretó que las preciosas reliquias se pasaran
a uno de los lugares más espléndidos de la basílica,
el coro de los canónigos, recién acabado.
El 1 de
mayo de 1626 los restos mortales de san Juan Crisóstomo
fueron trasladados solemnemente a la nueva capilla del coro, junto
a la nave izquierda de la basílica de San Pedro,
y fueron puestos en una urna romana de granito gris,
encerrada en el altar.
Con la reestructuración del altar de
la capilla del coro, acaecido en agosto de 1990, las
preciosas reliquias, contenidas en una caja de plomo, insertas en
otra caja de madera, fueron depositadas nuevamente en el mismo
altar, donde se veneran actualmente.
El 24 de agosto de
2004, por voluntad del Papa Juan Pablo II, se abrió
el altar y se retiró de la caja una parte
de las reliquias de san Juan Crisóstomo para dársela al
Patriarca Bartolomé I.
CELEBRACIÓN ECUMÉNICA PRESIDIDA POR EL SANTO PADRE
JUAN PABLO II CON EL PATRIARCA ECUMÉNICO DE CONSTANTINOPLA BARTOLOMÉ I
PARA LA ENTREGA DE LAS RELIQUIAS DE LOS SANTOS GREGORIO
NACIANCENO Y JUAN CRISÓSTOMO OBISPOS Y DOCTORES DE LA IGLESIA
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