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| Dios y el hombre se encuentran en el Templo |
Aunque Kierkegaard, en «Diario de un seductor», define la omnipotencia
de Dios, como distanciamiento porque la bondad consiste en dar,
y distanciándose el donante para hacer independiente al receptor con
el que se ofrece infinitamente amoroso, esperando que le responda,
a la vez que distanciarse, ha querido establecer unas relaciones
de amor con los hombres. Dios sabe esperar. Dice san
Pedro que: «La paciencia de Dios es vuestra salvación». De
esta manera nos enseña que cuando buscamos acercar a Dios
a los hombres, hemos de actuar con paciencia y no
dejar a nadie por imposible. Porque, quienes tenemos fe, la
tenemos gracias a la presencia de Dios, que no nos
ha dejado nunca por imposibles, a pesar de nuestros pecados.
Esta paciencia, aparente impotencia de Dios, porque no quiere forzarnos,
no es una carencia, sino amor que ha querido aceptar
el sufrimiento de asumir el riesgo que corremos, porque quiere
ser amado desde la libertad. Con lo que sorprende el
anonadamiento de un Dios que quiere asumir el riesgo de
ser menospreciado por sus criaturas.
SU CONDESCENDENCIA LE LLEVA A ESTAR
CON NOSOTROS
En efecto, desde que conocemos a Dios por su
Revelación sabemos que siempre quiso estar con los hombresy, como
los hombres se reúnen en lugares, Dios ha querido tener
y que tengamos lugares para recibirnos y estar con nosotros,
lugares que serán santuarios, templos, basílicas, moradas sagradas, donde Dios
descenderá siempre en busca de los hombres en quienes tiene
sus delicias, para santificarlos y glorificarlos. Por eso Dios quiso,
desde antiguo, tener casa en la tierra, domiciliarse en ella,
quedarse entre nosotros, recibirnos en lugares donde esperar y recibir
propicio nuestras oraciones, nuestros sacrificios y otorgarnos sus dones y,
que a la vez, fueran anuncio de la vida celeste,
donde los hombres estamos llamados a verle cara a cara.
Y esto se inició desde siempre.". Y así nos lo
ha ido contando en el libro del Éxodo, 40 15.
MOISES
CONSTRUYE LA TIENDA DEL ENCUENTRO
En el primer mes del año
segundo, en el día primero, fue erigido el Tabernáculo, el
cual alzó Moisés, poniendo los tablones y las basas y
travesaños, y asentando las columnas, y extendiendo la cubierta, como
el Señor tenía ordenado. Puso también las tablas de la
Ley en el arca, cubriéndola con el propiciatorio, y metiendo
por debajo las varas. Y colocada el arca dentro del
Tabernáculo, colgó delante de ella el velo, cumpliendo el precepto
del Señor. Fuera del velo puso la mesa en el
Tabernáculo, los panes de la proposición, el candelabro en el
enfrente de la mesa, y las lámparas, según el mandato
del Señor. El altar de oro lo puso también dentro
del Tabernáculo, delante del velo y quemó el incienso, según
tenía el Señor mandado. Puso el velo a la entrada
del Tabernáculo, el altar del holocausto, donde ofreció holocausto y
sacrificios. Colocó la concha del lavatorio y la llenó de
agua. Y Moisés y Aarón y sus hijos, lavaron sus
manos y pies al entrar en el Tabernáculo de la
Alianza para llegar al altar. Concluidas todas estas cosas, una
nube cubrió el Tabernáculo, y quedó todo lleno de la
gloria del Señor. Ni podía Moisés entrar en el Tabernáculo,
porque la nube lo cubría todo, y brillaba la majestad
del Señor. Y cuando la nube se retiraba del Tabernáculo,
marchaban los hijos de Israel por escuadrones. Si la nube
se quedaba encima parada, hacían alto en el mismo sitio.Porque
la nube del Señor durante el día cubría el Tabernáculo,
y por la noche aparecía allí una llama, a vista
de todo el pueblo de Israel.
EL TEMPLO DE SALOMON
Y Salomón
edificó el Templo, como nos narra el 1 Libro de
los Reyes, 6,1: “La casa del Señor se comenzó a
edificar en el año cuatrocientos ochenta después de la salida
de los hijos de Israel de Egipto, el año cuarto
del reinado de Salomón sobre Israel, en el mes segundo.
Y la casa que el rey Salomón edificaba al Señor
tenía setenta codos de largo, veinte de ancho y treinta
de alto. Delante del templo había un pórtico de veinte
codos de largo y diez codos de ancho. Hizo ventanas
o claraboyas. En todo el edificio por fuera asentó las
vigas sin que estuviesen metidas en las paredes del templo.
La construcción de la casa del Señor se hizo con
piedras labradas de antemano; para que durante la obra, no
se oyese ruido de martillo, ni de hacha, o azuela,
ni de ninguna otra herramienta. La puerta del piso de
en medio estaba al lado derecho del edificio, y por
un caracol se subía a la estancia de en medio,
y de ésta al tercer alto. Así edificó la casa
y la perfeccionó, y la cubrió con artesonados de cedro.
Después habló el Señor a Salomón, diciendo: En esta casa
que tú has edificado (si tú siguieres mis preceptos, y
mis determinaciones, y guardares todos mis mandamientos, sin desviarte de
ellos), verificaré en ti la promesa que hice a David,
tu padre; y habitaré en medio de los hijos de
Israel, y no desampararé nunca al pueblo mío de Israel.
Edificó, pues, Salomón el templo, y lo concluyó.
Las paredes las
revistió de tablas de cedro y cubrió el pavimento con
tablas de abeto. Y todo el edificio por dentro estaba
revestido de cedro, con sus ensambladuras y junturas hechas con
mucho primor, y artificiosamente esculpidas; todo cubierto de tablas de
cedro, de forma que no se podía ver ni una
sola piedra de la pared. El oráculo lo había edificado
en el fondo del templo, para colocar allí el arca
del Testamento del Señor. Y lo cubrió y revistió de
oro purísimo. Cubrió también de oro el altar o mesa
de cedro. La parte del templo que estaba delante del
oráculo la cubrió con oro acendrado, clavado con clavos de
oro. Todo el interior deltemplo estaba cubierto de oro; y
también el altar de los perfumes. Dentro del oráculo puso
dos querubines hechos de madera de olivo, de diez codos
de altura cada uno, que tenían extendidas sus alas, y
las alas tocando la pared; y con otras dos alas
tocándose entre sí. Cubrió también de oro los querubines. E
hizo adornar todas las paredes del templo con varias molduras
y relieves, con figuras de querubines y palmas, y diversas
figuras, que parecían saltar y salirse de la pared. El
pavimento del templo lo cubrió de oro. Y edificó el
atrio interior con piedras labradas y maderas de cedro.
Se echaron
los cimientos de la casa del Señor el año cuarto
y el año decimoprimero, en el mes octavo, se concluyó
la casa del Señor con todas sus partes y con
todos sus utensilios. Y la edificó Salomón en siete años.
Ya tenía el Señor una tienda para habitar entre sus
hijos nómadas. El Templo de Dios quedaba bosquejado como lo
había dispuesto el Señor en el Deuteronomio: "Buscaréis a Yahvé
en el lugar que El elija entre todas las tribus,
para poner en él su santo nombre y hacer en
él su morada, allí iréis; allí le presentaréis vuestros holocaustos
y sacrificios, vuestras diezmos, vuestras primicias y la ofrenda alzada
de vuestras manos, vuestros votos y vuestras oblaciones voluntarias y
los primogénitos de vuestras vacas y ovejas. Allí comeréis delante
de Yahvé vuestro Dios y os regocijaréis vosotros y vuestras
familias." La finalidad y razón del templo santo estaba prefijada,
entonces y para siempre. Morada suya pero para nuestras acciones
más nuestras, más grandes y más íntimas. Convocó Salomón a
los ancianos de Israel y a todas las cabezas de
las tribus, para trasladar el arca de la alianza de
Yahvé... Entonces dijo Salomón: "Yahvé, has dicho que habitarías en
la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea
tu morada, el lugar de tu habitación para siempre." El
Santo Templo de Jerusalén se alzaba majestuoso, espléndido, prefigurando el
futuro Templo. Su dedicación fue tan solemne que en aquel
día Salomón inmoló "veintidós mil bueyes y ciento noventa mil
ovejas en sacrificios eucarísticos que ofreció a Yahvé".
DESTRUCCION DEL TEMPLO
Y RECONSTRUCCION
Van corriendo los siglos, la obra de Salomón ha
sido arrasada una y otra vez. Pero el pueblo, fiel,
vuelto del cautiverio, empieza de nuevo la edificación de Templo:
"Llegado el séptimo mes, nos cuenta Esdras, los hijos de
Israel que estaban ya en las ciudades se reunieron como
un solo hombre en Jerusalén. Josué, hijo de Josadac, con
sus hermanos los sacerdotes y Zorobabel, hijo de Salatiel, con
sus hermanos, se levantaron para edificar el altar de Dios
de Israel... Cuando los obreros pusieron los cimientos de la
casa de Yahvé, asistieron los sacerdotes con trompetas y los
levitas con címbalos para alabar a Dios." Ya ha surgido
en Sión el nuevo Templo, ya resuenan las fiestas de
su dedicación: "Los hijos de Israel, los sacerdotes y levitas
y los demás venidos de la cautividad hicieron con gozo
la dedicación de esta casa de Dios, ofreciendo cien novillos,
doscientos carneros y cuatrocientos corderos." La historia continúa, el Templo
se rehace, mas los profetas, en tanto, van misteriosamente anunciando
otro Templo futuro:
LA FUENTE DE AGUA VIVA QUE MANA DEL
TEMPLO
El año veinticinco de nuestro cautiverio, dirá Ezequiel, al comienzo
del año, el diez del mes, aquel día mismo fue
sobre mí la mano de Yahvé, que me condujo y
me puso sobre un monte altísimo, en el cual había
al mediodía como una edificación de ciudad. Llevóme allá y
un varón como de bronce bruñido, que tenía en su
mano una cuerda de lino y una caña de medir
estaba en pie a la puerta. Díjome aquel varón: "Hijo
del hombre, mira con tus ojos y atiende con tus
oídos pon tu atención a lo que yo te vaya
mostrando..."Ezequiel contempla el Templo misterioso. "y caí rostro a tierra
mientras la gloria de Yahvé penetró en la casa por
la fachada que da al Oriente, y vi la gloria
de Yahvé llenar la casa, mientras Aquel que estaba en
pie junto a mí me decía: "Hijo del Hombre, éste
es el lugar de mi trono, el escabel de las
plantas de mis pies, -donde habitaré."
MALAQUÍAS LA ENTRADA EN EL
TEMPLO
Dice el profeta Malaquías: He aquí que yo envío mi
ángel, el cual preparará el camino delante de mí. De
pronto entrará en el santuario el Señor que buscáis; el
mensajerode la Alianza que deseáis, miradlo entrar - dice el
Señor de los ejércitos¿Quién resistirá cuando él llegue? ¿Quién quedará
en pie cuando aparezca? Será fuego de fundidor, lejía de
lavandero. Se sentará como fundidor a refinar la plata; refinará
y purificará a los hijos de Leví como oro y
plata, y ellos ofrecerán al Señor ofrendas legítimas. Entonces agradará
al Señor el sacrificio de Judá y de Jerusalén. Pregunta
la Samaritana junto al pozo de Jacob a Jesús: ¿Hay
que adorar a Dios en el Garizim o en el
templo de Jerusalén? Ni en uno ni en otro. Mi
Padre quiereadoradores en espíritu y en verdad.
“DESTRUID ESTE TEMPLO Y
LO RECONSTRUIRÉ"
Cuando Jesús dispersa en el Templo con los azotes
que no descargó sobre los vendedores, sino sobre las mesas
de los cambistas, porque los azotes serán descargados sobre sus
espaldas para instaurar el Templo de Verdad, que era El,
pagando él para purificar el pecado, está significando la llegada
del nuevo Templo, no construido por hombres, lo que fue
interpretado literalmente como blasfemia y sólo los discípulos recordarondespués de
resucitado de que estaba hablando de su cuerpo.
LAS ALEGORÍAS SE
PERFILAN
Terminaron con él los tiempos de figuras y esperanzas y
llegó en tiempos de César Augusto la voz de Aquel
que tenía que venir al Templo para renovar el templo,
el sacerdocio y el sacrificio. Pablo lo predicará con firmeza
a los hebreos. "Esto era figura que miraba a los
tiempos presentes, pues en aquel tiempo se ofrecían oblaciones y
sacrificios que no eran eficaces para hacer perfecta la conciencia
del que ofrecía, peroCristo, constituido Pontífice de los bienes futuros,
entró de una vez para siempre en un tabernáculo mejor
y más perfecto, no hecho por manos de hombres, ni
por la sangre de los machos cabríos y de los
becerros, sino por su propia Sangre: entró una vez en
el santuario, realizada la redención eterna."El Viejo Templo y Casa
de Yahvé quedaba sustituido, reestrenado y renovado definitivamente por Cristo.
YA
ESTA AQUÍ EL NUEVO TIEMPO
Primero fue la pobreza suma, pues
tres siglos de persecuciones impidieron que la Iglesia Nueva tuviera
Templo nuevo que continuara la tradición de Dios de morar
entre los hombres. Fueron tres siglos en que no hubo
para él más morada que las catacumbas, entre silencios nocturnos
y huesos de mártires. San Silvestre quiere levantar el primer
templo cristiano consagrado solemnemente a Dios. En efecto,terminada la era
de las persecuciones, la Iglesia salía de las catacumbas, la
liturgia se rodeaba de arte y de magnificencia, los templos
de los ídolos se transformaban en iglesias, y el cristianismo
se adornaba con los despojos de la vieja religión de
Roma, que le había perseguido durante trescientos años. Los que
vivían en aquel siglo IV, el siglo de las figuras
inmortales de los Padres, creían ver una imagen anticipada de
la llegada en el reino de la paz inalterable, y
repetían el grito triunfal de San Jerónimo al terminar su
Historia de la Iglesia: "¡Gloria al Todopoderoso, gloria al Redentor
de nuestras almas!". "El pueblo romano asistía a la basílica
de Letrán, y regresaba con el signo sagrado en la
frente y la unción del crisma bautismal. ¡Y hay quien
duda, oh Cristo, que Roma es tuya!" Letrán era ya
el palacio de los Papas, el baptisterio de los romanos,
la catedral de Roma, Aula Dei, basílica de oro, reina
y señora de todas las iglesias, nuevo Sinaí desde donde
se notificarían al mundo oráculos apostólicos y las decisiones de
los Concilios. La pompa imperial había abandonado a la Ciudad
Eterna, pero Roma era la residencia del Vicario de Cristo.
Cuando
parecía que iba a sucumbir el prestigio de aquella ciudad
que había conquistado el mundo, renace transformado. San Pedro ocupa
el puesto de Rómulo. La realeza, la república, el imperio,
el papa parecían formar como los eslabones de una cadena
misteriosa que iba a prolongarse a través de los siglos.
Letrán reemplazaría al Palatino. En Letrán se estudiarán durante muchos
siglos los intereses de la Iglesia que, en aquella época
comprendían los políticos y sociales, y será a la vez
basílica religiosa, residencia pontificia, administración espiritual, organización burocrática, asilo de
caridad, claustro monástico, biblioteca,archivo y tesoro de la Iglesia. El
papa Silvestre debió de haber comprendido los grandes destinos de
esta institución. Fijar allí la morada de los sucesores de
Pedro, era señalar los amplios horizontes que florecerán bajo el
gobierno de los grandes pontífices, como Gregorio Magno y Gregorio
VII. Lo que dio siempre su fuerza a la Roma
cristiana y pontificia fue el sentido de continuidad, el instinto
superior de la perseverancia. Esta clara intuición y voluntad robusta,
que unas veces es genio, otras prudencia y experiencia, norma
siempre presente y siempre vencedora de los obstáculos, que domina,
supera o suprime y de los que al fin triunfa,
hará inmortal la acción desarrollada en esa casa de Letrán
desde que entra ella el sucesor de Pedro. Antes estuvo
allí la sede de la gens Laterana, que alcanzó la
dignidad consular.
DEL PALACIO DEL MONTE CELIO A LA BASILICA DE
LETRAN
En el siglo I era uno de los palacios más
espléndidos del monte Celio, llamado por Juvenal Moradas regias, donde
vivió el cónsul, Plaucio Laterano, que, como dice Tácito, conspiró
contra Nerón, y por eso fue decapitado, pasando su palacio
a poder del emperador. En el siglo IV era propiedad
de Fausta, la esposa de Constantino el Grande; que lo
ofrecióal papa Silvestre. La basílica fue consagrada el 9 de
noviembre del año 324, con el título del Salvador. Su
historia se confunde en adelante con la historia de Roma:
Concilios, embajadas, solemnidades litúrgicas, entronizaciones de pontífices, coronaciones imperiales, robos,
saqueos, incendios, intrigas, ambiciones y anatemas. Después de mil años
viene el silencio y la ruina.
AVIÑON
Los pontífices, huyendo de la
anarquía de Roma, habían dejado su mansión secular para trasladarse
a Aviñón. Escribía el Petrarca en 1350 a uno de
ellos: "Padre misericordioso, ¿con qué sosiego puedes dormir muellemente en
las riberas del Ródano, bajo los techos tranquilos de tus
doradas habitaciones, en tanto que Letrán se desmorona y la
madre de todas las iglesias, falta de techo, está entregada
a las lluvias y a los vendavales? Por fin los
ruegos de Santa Catalina de Sena al Dulce Cristo en
la tierra, consiguieron el retorno, pero no a Letrán, sino
al Vaticano.
REGRESO DE AVIÑÓN
Letrán había perdido su prestigio político y
dejó de ser el centro de la administración eclesiástica. Pero
en su fachada se lee todavía la inscripción: "Por decreto
pontificio y declaración imperial, yo soy la madre y cabeza
de todas las iglesias del orbe." Es como la: parroquia
de todos los cristianos. Del antiguo edificio queda muy poco.
El siglo XVII lo restauró, quitándole su carácter antiguo. Las
antiguas columnas de serpentina quedaron sepultadas bajo los macizos pilares
renacentistas del Borromini, y las pinturas desaparecieron. Pero allí está
el altar sobre el cual celebraba el primer obispo de
Roma, y allí están también, las cabezas de San Pedro
y San Pablo, y el antiguo baptisterio de Roma, consagrado
a San Juan Bautista y San Juan de Letrán, que
guarda su forma primitiva. Ocho columnas de pórfido sostienen la
cúpula octogonal; en el centro se abre la piscina de
basalto verde; hay pinturas y mosaicos antiguos; pero ya no
existen los ciervos de plata, símbolos del alma sedienta de
la gracia, que arrojaban el agua en las fuentes, ni
las estatuas de plata del Bautista y del Salvador, ni
las lámparas de oro que quemaban el bálsamo el día
de Sábado Santo.
TEMPLOS VIVOS DE DIOS
Escribe san Pablo a los
Corintios 3, 16: ¿No sabéis que sois templo de Dios
y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si
alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a
él; porque el templo de Dios es santo: ese templo
sois vosotros. Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros
se cree sabio en este mundo, que se haga necio
para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este
mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza
a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor
penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son
vanos.» Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres,
pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la
vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro,
vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.
LA DINAMICA DEL TEMPLO
NOS CONDUCE AL TEMPLO DEFINITIVO
San Juan nos describe la culminación
de la secuencia de los Templos, con la visión del
último Templo vivo en el que ya no veremos a
Dios como en un espejo, sino cara a cara y
en gloria sustancial y definitiva, es decir, le veremos como
somos vistos, donde le amaremos, le gozaremos, le amaremos, que
es como define San Agustín la gloria y como nos
la relata el Águila de Patmos en el Apocalipsis, 21,1:
“Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el
primer cielo y la primera tierra habían desaparecido, y el
mar ya no existía. Y vi bajar del cielo de
junto a Dios, a la ciudad santa, la nueva Jerusalén
ataviada como una novia que se adorna para su esposo.
Y oí una voz potente que decía desde el trono:
"Esta es la morada de Dios entre los hombres; él
habitará con ellos; y ellos serán su pueblo; Dios en
persona estará con ellos y será su Dios. El enjugará
las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni
luto, ni clamor, ni dolor; pues lo de antes ha
pasado." El que estaba sentado en el trono dijo: "Todo
lo hago nuevo" Y dijo: "Escribe, porque estas palabras son
fieles y verdaderas." Me dijo también: "¡Ya son un hecho!
Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y
el fin. Al que tenga sed, yo le daré gratuitamente
de la fuente de agua viva. El que salga vencedor
heredará esto; porque yo seré su Dios, y él será
mi hijo." Vino uno de los siete ángeles y habló
conmigo diciendo: "Ven acá. Yo te mostraré la novia, la
esposa del Cordero." Me llevó el Espíritu sobre un monte
grande y alto, y me mostró la santa ciudad de
Jerusalén, que descendía del cielo de junto a Dios, radiante
con la gloria de Dios. Brillaba como una piedra preciosísima,
parecida a jaspe, claro como cristal.
Tenía una muralla grande y
alta con doce puertas, y a las puertas había doce
ángeles, y en cada puerta grabados los doce nombres de
los Apóstoles del Cordero. Y oí una voz grande que
venía del trono, y decía: Al sediento yo le daré
de beber gratuitamente de la fuente del agua de la
vida. El que venciere poseerá todas estas cosas, y yo
seré su Dios, y él será mi hijo. Templo no
vi ninguno; su templo es el Señor Dios omnipotente con
el Cordero. Y la ciudad no necesita sol ni luna
que alumbren en ella; porque la claridad de Dios la
ilumina, y su lámpara es el Cordero”. ¡Dichosos los llamados
y elegidos a participar en la bodas del Cordero en
su templo santo que es él mismo, el Verbo de
la Vida! Que esa era la mente de Dios, cuando
le dictaba a Moisés la Tienda, y a Salomón el
Templo, y a Esdras y a Nehemías la Reconstrucción, y
a Constantino el regalo del Palacio de Letrán en el
Monte Celio, y al Papa San Silvestre la Dedicación de
la Basílica de Letrán, y a Malaquías su alegoría profética,
y a Jesús lo revelado a la Samaritana sobre el
Garizim y el Templo de Jerusalén y a los mercaderes
del Templo su condena por haberlo convertido en cueva de
ladrones, Y a Pablo que somos templos vivos del Espíritu
Santo, y a Juan en el Apocalipsis, que el Templo
y la lámpara es el Cordero.
P. Jesús Martí Ballester jmarti@ciberia.es
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