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Autor: Corazones.org Los viajes apostólicos de San Pablo
Sus largos y múltiples viajes por tierra y mar, tan repletos de aventuras, podrán ser seguidos por cualquiera que lea cuidadosamente las cartas del Nuevo Testamento
Los viajes apostólicos de San Pablo
San Pablo escribió 13 cartas que forman parte del
Nuevo Testamento y están dirigidas a las comunidades de gentiles,
paganos convertidos por su predicación. En ellas les exhorta, les
guía en la fe y enseña sobre ética y doctrina.
Estas cartas son inspiradas por el Espíritu Santo y forman
parte de la revelación divina. Es decir, son Palabra
de Dios y por medio de ellas Dios mismo se
da a conocer. Pablo es el instrumento en esta
comunicación divina pero al mismo tiempo las cartas nos ayudan
a conocer al autor humano. Reflejan su personalidad, sus
dones y sus luchas intensas. Otras fuentes que nos ayudan
a conocer el apóstol son los Hechos de los Apóstoles
escritos por San Lucas y ciertos libros apócrifos.
Pablo nació con
el nombre judío de Saúl el cual mantuvo hasta su
conversión. Era de una familia acomodada de Tarso, hijo de
un ciudadano romano, por lo tanto ciudadano romano el también.
La fecha de su nacimiento se calcula alrededor del año
3 A.D. Según se cree, Jesús nació alrededor del
6 o 7 B.C. Entonces Jesucristo sería sólo unos 10
años mayor que San Pablo.
Hacia el año 18
de nuestra era, Saúl, que tendría unos 15 años, fue
a estudiar en Jerusalén en la famosa escuela rabínica dirigida
por Gamaliel. Además de estudiar la ley y los profetas,
allí aprendió un oficio como era la costumbre. El joven
Saúl escogió el de construir tiendas. Aunque criado en una
ortodoxia rigurosa, mientras vivía en su hogar de Tarso estuvo
bajo la influencia liberal de los helenistas, es decir de
la cultura griega que en ese tiempo había penetrado todos
los niveles de la sociedad en el Asia Menor. Se
formó en las tradiciones y culturas judaicas, romanas y griegas.
En el año 35 Saúl aparece como un recto joven
fariseo, fanáticamente dispuesto contra los cristianos. Creía que la nueva
secta era una amenaza para el judaísmo por lo que
debía ser eliminada y sus seguidores castigados. Se nos dice
en los Hechos de los Apóstoles que Saúl estuvo presente
aprobando cuando San Esteban, el primer mártir, fue apedreado y
muerto. Fue poco después que Pablo experimentó la revelación que
iba a transformar su vida. Mientras iba a la ciudad
de Damasco para continuar su persecución contra los cristianos, Jesucristo
se le apareció y tirándolo por suelo le pregunta: «Saúl,
Saúl, ¿por qué me persigues?» Hechos 9,4. Por la luz
sobrenatural quedó ciego. Pablo ante el Señor se entregó totalmente:
-"Señor, ¿qué quieres que haga?. Jesús le pide un
profundo acto de humildad ya que se debía someter a
quienes antes perseguía: -"vete donde Ananías y él te lo
dirá". Después de su llegada a Damasco, siguió con dramática
secuencia su repentina conversión, la sanación de su ceguera por
el discípulo Ananías y su bautismo. Pablo aceptó ávidamente la
misión de predicar el Evangelio de Cristo, pero como todos
los santos, vio su indignidad y se apartó del mundo
para pasar tres años en << Arabia >> en meditación
y oración antes de iniciar su apostolado. Hacía falta mucha
purificación. Jesucristo lo constituyó Apóstol de una manera especial, sin
haber convivido con El. Es pues el último apóstol
constituido. "Y en último término se me apareció también a
mí, como a un abortivo." I Corintios 15:8.
Desde
entonces era un hombre verdaderamente nuevo y totalmente movido por
el Espíritu Santo para anunciar el Evangelio con poder. Saúl
desde ahora se llamará con el nombre romano: Pablo.
El por su parte nunca descansó de sus labores. Predicación,
escritos y fundaciones de iglesias, sus largos y múltiples viajes
por tierra y mar (al menos cuatro viajes apostólicos), tan
repletos de aventuras, podrán ser seguidos por cualquiera que lea
cuidadosamente las cartas del Nuevo Testamento. No podemos estar seguros
si las cartas y evidencia que han llegado hasta nosotros
contienen todas las actividades de San Pablo. Él mismo nos
dice que fue apedreado, azotado, naufragó tres veces, aguantó hambre
y sed, noches sin descanso, peligros y dificultades. Fue preso
y, además de estas pruebas físicas, sufrió muchos desacuerdos y
casi constantes conflictos los cuales soportó con gran entusiasmo por
Cristo, por las muchas y dispersas comunidades cristianas.
Tuvo una educación
natural mucho mayor que los humildes pescadores que fueron los
primeros apóstoles de Cristo. Decimos "educación natural" porque los otros
apóstoles tuvieron al mismo Jesús de maestro recibiendo así una
educación divina. Esta también la recibió San Pablo por gracia
de la revelación. Siendo docto tanto en la sabiduría
humana como en la divina, Pablo estaba en posición de
enseñar que la sabiduría humana es nada en comparación con
la divina:
"Tened un mismo sentir los unos
para con los otros; sin complaceros en la altivez; atraídos
más bien por lo humilde; no os complazcáis en vuestra
propia sabiduría." Romanos 12,16.
A Aquel que puede consolidaros conforme
al Evangelio mío y la predicación de Jesucristo: revelación de
un Misterio mantenido en secreto durante siglos eternos, pero manifestado
al presente, por la Escrituras que lo predicen, por disposición
del Dios eterno, dado a conocer a todos los gentiles
para obediencia de la fe, a Dios, el único sabio,
por Jesucristo, ¡a él la gloria por los siglos de
los siglos! Amén. Rm 16,25-27
Pablo inició su predicación en
Damasco. Aquí la rabia de los judíos ortodoxos contra este
"traidor" era tan fuerte que tuvo que escaparse dejándose bajar
de la pared de la ciudad en una canasta. Al
bajar a Jerusalén, fue suspiciosamente vigilado por los judíos cristianos
porque no podían creer que él que tanto había perseguido
se había convertido. De regreso a su ciudad nativa de
Tarso, otra vez se unió Barnabás y juntos viajaron a
Antioquía siriana, donde encontraron tantos seguidores que fue fundada por
la constancia de los primeros cristianos. Fue aquí donde los
discípulos de Jesús fueron llamados cristianos por primera vez (del
Griego <>, ungido). Después que regresaron a Jerusalén, una vez
más para asistir a los miembros de la iglesia que
estaban escasos de alimentos, estos dos misioneros regresaron a Antioquía
y después navegaron a la isla de Chipre; durante su
estancia convirtieron al procónsul, Sergius Paulus.
Una vez mas en tierra
de Asia Menor, cruzaron las Montañas Taurus y visitaron muchos
pueblos del interior, particularmente aquellos en que habitaban judíos. Generalmente
en estos lugares Pablo primero visitaba las sinagogas y predicaba
a los judíos; si ellos lo rechazaban entonces predicaba a
los gentiles. En Antioquía de Pisid, Pablo lanzó un discurso
memorable a los judíos, concluyendo con estas palabras: Hechos
13,46-47 "Entonces dijeron con valentía Pablo y Bernabé: «Era necesario
anunciaros a vosotros en primer lugar la Palabra de Dios;
pero ya que la rechazáis y vosotros mismos no os
juzgáis dignos de la vida eterna, mirad que nos volvemos
a los gentiles. Pues así nos lo ordenó el Señor:
Te he puesto como la luz de los gentiles,
para que lleves la salvación hasta el fin de la
tierra.»
Después de esto Pablo y Bernabé volvieron a Jerusalén
donde los ancianos trataban el tema de la posición de
la Iglesia, todavía en su mayoría de miembros judíos,
hacia los gentiles convertidos. La cuestión de la circuncisión fue
problemática porque para los judíos era importante que los gentiles
se sometieran a este requisito de la ley judía. Pablo
se mostró en contra de la circuncisión, no porque quisiera
hacer un cristianismo fácil sino porque comprendía que el Espíritu
ahora requería una circuncisión del corazón, una transformación interior. La
ley no puede justificar al hombre sino sólo la gracia
recibida por medio de Jesucristo. Vivir esta gracia es sin
embargo un reto aun mas radical que el que presenta
la ley y exige entrega total. Esta llamada a la
gracia y a la respuesta total hasta la muerte forma
parte esencial de su enseñanza y de su vida.
La segunda
jornada misionera, la cual duró del año 49 a 52,
llevó Pablo a Silas, su nuevo asistente a Frigia, Galacia,
Troas, y a través de tierra de Europa, a Filipos
en Macedonia. Lucas el médico era ahora un miembro del
grupo, y en el libro de los Hechos él nos
da un relato que ellos fueron a Tesalónica, y después
bajó a Atenas y Corinto. En Atenas Pablo predicó en
el Areópago y sabemos que algunos de los estoicos y
epicureanos lo escucharon y discutieron con él informalmente atraídos por
su intelecto vigoroso, su personalidad magnética, y su enseñanza ética.
Pero mas importante, el Espíritu Santo tocaba los corazones de
aquellos que abrían su corazón podían comprender que Pablo tenía
una sabiduría nunca antes enseñada.
Pasando a Corinto, se encontró
en el mismo corazón del mundo griego-romano, y sus cartas
de este período muestran que él está consciente de la
gran ventaja en su contra, de la lucha incesante contra
el escepticismo e indiferencia pagana. Él sin embargo se quedó
en Corinto por 18 meses, y encontró éxito considerable. Un
matrimonio, Aquila y Priscila, se convirtieron y llegaron a ser
muy valiosos servidores de Cristo. Volvieron con él al Asia.
Fue durante su primer invierno en Corinto que Pablo escribió
las primeras cartas misioneras. Estas muestran su suprema preocupación por
la conducta y revelan la importancia de que el hombre
reciba la inhabitación de Espíritu Santo ya que solo así
hay salvación y poder para bien.
La tercera jornada misionera cubrió
el periodo del 52 a 56. En Éfeso, ciudad importante
de Lidia, donde el culto a la diosa griega Artemisa
era muy popular. Pablo fue motivo de un disturbio público
ya que los comerciantes veían peligrar sus negocios de imágenes
de plata de la diosa que allí florecía. Después, en
Jerusalén, causó una conmoción al visitar el templo; fue arrestado,
tratado brutalmente y encadenado. Pero cuando fue ante el tribunal,
él se defendió de tal forma que sorprendió a sus
opresores. Fue llevado a Cesarea por el rumor de algunos
judíos en Jerusalén que lo habían acusado falsamente de haber
dejado entrar a gentiles en el templo. Así planeaban matarlo.
Fue puesto en prisión en Cesarea esperando juicio por aproximadamente
dos años bajo el procónsul Félix y Festus. Los gobernadores
romanos deseaban evitar problemas entre judíos y cristianos por lo
que postergaron su juicio de mes a mes. Pablo al
final apeló al Emperador, demandando el derecho legal de un
ciudadano romano de tener su juicio escuchado por el mismo
Nerón. Fue entonces colocado bajo la custodia de un centurión,
el cual lo llevó a Roma. Los Hechos de los
Apóstoles lo dejan en la ciudad imperial esperando su tribunal.
Aparentemente
la apelación de Pablo fue un éxito porque hay evidencia
de otra jornada misionera, probablemente a Macedonia. En esta última
visita a las comunidades cristianas, se cree que nombró
a Tito obispo en Creta y a Timoteo en Efeso.
Volviendo a Roma, fue una vez mas arrestado. Su espíritu
no decae ante las tribulaciones porque sabe en quien ha
puesto su confianza.
Por este motivo estoy soportando estos sufrimientos; pero
no me avergüenzo, porque yo sé bien en quién tengo
puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso
para guardar mi depósito hasta aquel día. -II Timoteo 1,12
Después
de dos años en cadenas (cárcel Mamertina que puede ser
aun visitada en Roma) sufrió martirio en Roma al mismo
tiempo que el Apóstol Pedro, obispo de la Iglesia de
Roma. San Pablo, por ser romano, no fue crucificado sino
degollado. Según una antigua tradición su martirio fue cerca de
la Via Hostia, donde hoy está la abadia de Tre
Fontana (llamada así por tres fuentes que según la tradición
surgieron cuando su cabeza, separada ya del cuerpo, rebotó tres
veces)
Las inscripciones del segundo y tercer siglo en
las catacumbas nos dan evidencia de un culto a los
Santos Pedro y Pablo. Esta devoción nunca ha disminuido en
popularidad.
En el arte cristiano San Pablo normalmente es pintado
como un hombre calvo con barba negra, pero vigoroso e
intenso. Cerca del lugar de su martirio se levantó una
preciosa basílica mayor: San Pablo extramuros. Sus restos junto
con los de San Pedro están bajo el altar mayor
de la Basílica de San Pedro en el Vaticano, cede
de la Iglesia Católica.
San Pablo que al final dijo: "He
competido en la noble competición, he llegado a la meta
en la carrera, he conservado la fe" -II Timoteo 4,7.
Nos ha dado la Palabra de Dios que nos
fortalece para nuestras luchas y salir como el victoriosos.
Es por lo tanto esencial que meditemos asiduamente sus
cartas como toda la Palabra de Dios que encontramos en
la Santa Biblia. Allí encontraremos la Sabiduría
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