La cantidad de $170,000 que Catholic.net necesita alcanzar dividida entre los 250,000 usuarios diarios del portal corresponde a un importe de menos de ¡0.70 dólares por cada uno! [Expandir]
> Inglés
> Francés
> Italiano
El lugar de encuentro de los católicos en la red
 
 
Tus Favoritos   |   Página de Inicio   |   Recomiéndanos   |   Opiniones   |   Suscríbete
Vocaciones | comunidad
Etapas del proceso vocacional | categoría
Búsqueda vocacional | tema
Autor: Fernando Pascual | Fuente: Catholic.net
El sí a Dios
En el cielo, en el mundo de lo eterno, el amor permanece, como una estrella...
 
El sí a Dios
El sí a Dios

Dar un sí sin condiciones no es algo fácil ni frecuente. Dar un sí sin condiciones a Dios nos puede llenar de miedo o de sorpresas. Quizá alguno piense que Dios sea un poco despótico, y por eso muchos prefieren conservar su libertad a cualquier precio, tener entre sus manos el polvo de su historia antes que abandonarse para que Dios los conduzca hacia lo desconocido.

Pero es más fácil dar un sí incondicional a Dios si descubrimos que nos ama. La vida cristiana tiene dos momentos fundamentales. El segundo sin el primero está cojo de partida. ¿Cuál es el primer momento? Consiste en hacer una experiencia profunda, cordial, del Amor de Dios. Amor que inició con ese momento misterioso, inmenso, de nuestra concepción. Amor que continuó durante los meses de embarazo. Amor que nos ha mantenido hasta el día de hoy, a pesar de tantas enfermedades, accidentes, peligros, quizá hambres o abandonos. Seguimos en pie simplemente porque nos quiere, porque le importamos, porque somos para El hijos, aunque a veces un poco rebeldes o caprichosos.

Ese Amor de Dios creció de un modo misterioso y grande el día de nuestro bautismo. Tal vez sepamos por el catecismo que el bautismo es la puerta del cielo, que nos hace hijos de Dios, que nos permite ser parte de la Iglesia. Pero quizá no nos damos cuenta de lo que significa entrar en la familia del Dios que creó las montañas y el sol, el viento y las hormigas, las nubes y los maizales, la frescura del amor y la grandeza de la fidelidad. De ese Dios que conoce cada rincón de nuestros pulmones, cada válvula de nuestro corazón, cada cabello de nuestra cabeza, cada pensamiento de nuestra imaginación alocada. De ese Dios que escogió a Israel y que quiso llevar su amor a todos los hombres, los del sur y los del norte, los ricos y los pobres, los grandes y los pequeños, los generosos y los mezquinos...

Hay que imbuirse en el amor de Dios. Hay que mirarse al espejo para descubrir, más allá de nuestros ojos, la sonrisa de un Dios que nos ama locamente. Sólo desde esta experiencia se comprende la vida de un Francisco de Asís, un Ignacio de Loyola, un Juan Diego, una Madre Teresa de Calcuta o un Juan Pablo II.

Una vez que comprendemos lo mucho que Dios nos ama, entonces sí resulta fácil llegar al segundo momento de nuestra experiencia cristiana: dar un sí a Dios, entregar nuestros corazones a ese Cristo que nos quiere con locura. La vida cristiana empieza a ser verdaderamente cristiana cuando se imita el amor del Dios que nos perdona, que nos ama, que nos salva. Dios se nos da en Cristo, y en Cristo nos pide, simplemente, que amemos. No hay otra manera de ser católicos. No es posible ninguna entrega sin la experiencia del amor de Dios.

Por eso puede ser fácil dar un sí total a Dios. Lo saben los esposos que se aman cristianamente. Su sí es parte de su fe, su amor crece y se alimenta a partir del amor que Dios les da. Lo saben los diáconos, los sacerdotes y los obispos, que reciben con alegría la llamada de Dios para darse completamente a los demás. Lo saben los consagrados, hombres y mujeres de tantas órdenes y congregaciones religiosas, que siguen una vocación de amor en el corazón mismo de la Iglesia.

Una comunidad cristiana vive en plenitud su fe cuando en ella nacen entregas sin condiciones. Es hermoso ver cómo en una parroquia, de un pueblo o de una ciudad, surgen vocaciones, chicos y chicas que deciden dar sus vidas a Dios. Son personas normales, que saben lo que dejan, que quizá lloran por la incomprensión en la familia o entre los amigos, pero que miran con seguridad hacia adelante: si Dios llama, la única respuesta válida y alegre que podemos dar es la del sí por amor.

El tercer milenio sigue su camino. Mientras algunos se esfuerzan por construir un mundo sin Dios, los cristianos miramos a Cristo, y descubrimos en su Cruz y en su Resurrección el amor de Dios Padre. Nuestras vidas quieren ser una sinfonía de generosidad, de donación, sin límites. Querer guardar la vida es como querer atrapar vientos. Sólo vive en plenitud el que se da a Dios, como esposo o esposa, como sacerdote, como consagrado. Lo demás termina. En el cielo, en el mundo de lo eterno, el amor permanece, como una estrella que recoge su luz de la fuente inagotable del Dios que nos ama para siempre.


  • Preguntas y comentarios al autor de este artículo

  • Más artículos del P. Fernando Pascual


  • Consultorios en línea. Dudas personales, asesoría doctrinal y espiritual, vocacional, problemas familiares...

  • Foros de Catholic.net



  •  
    Todos los servicios de Catholic.net son gratuitos. Sólo nos mantenemos gracias a los donativos que, voluntariamente, nos hacen algunos de nuestros visitantes. Necesitamos de tu ayuda para continuar anunciando el mensaje de Cristo a través de la Red. Ayúdanos, Dios te lo recompensará.
    DA CLICK AQUÍ PARA DONAR
     
         Herramientas del Artículo:
    Arriba
    .
    Ver más artículos del tema
    .
    Preguntas o comentarios
    .
    ¿En donde estoy?
    .
    Hacer un donativo
    Envíalo a un amigo
    .
    Formato para imprimir
    .
    Descargar en PDF
    .
    Descargarlo a tu Palm
    .
      Suscripción canal RSS

    Escribir un comentario sobre este artículo

     Nombre

     Email Formato invalido. (no será publicado)

     País

    Comentario




    * Gracias por su comentario. El número de mensajes que pueden estar en línea es limitado. La longitud de los comentarios no debe exceder los 500 caracteres. Catholic.net se reserva el derecho de publicación de los mensajes según su contenido y tenor. Catholic.net no se solidariza necesariamente con los comentarios ni las opiniones expresadas por sus usuarios. Catholic.net no publicará comentarios que contengan insultos o ataques y se reserva el derecho de publicar direcciones de correo o enlaces (links) a otras páginas.

     
    Inicio | Secciones | Comunidades | Servicios | Consultorios | Alianzas | Foros | Contacto
    Servicios por email Servicios por email
    Foros Foro vocacional
    Mapas Mapa de Vocaciones
    Opiniones ¿Qué opinas de Catholic.net?
    Comentarios Comentarios al editor de esta sección
    Biblioteca Documentos de apoyo de Vocaciones
    Preguntas frecuentes Preguntas Frecuentes
    Donativos Hacer un donativo
    La vocación
    Etapas del proceso vocacional
    Búsqueda vocacional
    Descubrimiento de la vocación
    Discernimiento vocacional
    Opción y selección de la vocación
    Las distintas vocaciones
    Pastoral vocacional
    Recursos vocacionales
    Red de oración por las vocaciones
    Los padres y la vocación de sus hijos
    Vida seglar consagrada
    La vocación de acólitos y monaguillos
    Seminarios diocesanos
    Institutos Religiosos (Masculinos)
    Institutos Religiosos (Femeninos)
    Seminarios Religiosos
    Asociaciones de Laicos
    Lista de correo
    Catholic.net te acompaña en tu discernimiento vocacional. Recibirás artículos e información de interés acerca de los aspectos vocacionales, las distintas vocaciones, seminarios y centros vocacionales, meditaciones, novedades y mucho más.

    Suscribir
    Cancelar suscripción
    Consultores de la comunidad
    Consejo y asesoría espiritual, dudas vocacionales y apostólicas
    Ver todos los consultores
    Apoyan a la comunidad
    Vocation.com
    Diócesis de Aguascalientes, Seminaristas en familia SEMFAM
    Franciscanos Menores Conventuales
    Seminario de Lima-Peru
    Monaguillos del Milenio

    Ver todas las alianzas que apoyan a la comunidad
    Encuesta
    Si un hijo te avisara que quiere ser sacerdote, ¿Cuál sería tu reacción?
    Me pondría muy feliz y lo apoyaría al 100%
    Tendría sentimientos encontrados, de gusto y tristeza a la vez
    Me resultaría indiferente
    Le pediría que lo pensara mejor, esperando que cambiara de opinión
    Me opondría rotundamente
    > Ver resultados
    > Ver todas las encuestas
    Foro vocacional
    ¡Participa!
     |   Homenajes  |   Condiciones de uso   |   Donativos   |   Política de privacidad   |   Publicidad   |   Contáctanos   |  RSS
    © 2009 Catholic.net Inc.
    Todos los derechos reservados
    El lugar de encuentro de los católicos en la red