Autor: S.S. Juan Pablo II | Fuente: www.iglesiapotosina.org Diez títulos que definen la identidad sacerdotal
Juan Pablo II a los Sacerdotes de Kinshasa (Zaire) 11 de Mayo de 1980
Diez títulos que definen la identidad sacerdotal
1. HOMBRE DE DIOS
Ser Sacerdote significa SER MEDIADOR ENTRE DIOS
Y LOS HOMBRES, en el Mediador por excelencia que es
Cristo.
2. HOMBRE DE LA ORACION
Jesús pudo llevar a cabo su
misión gracias a su unción total con el Padre porque
era Uno con El; en su condición de peregrino por
los caminos de nuestra tierra estaba ya en posesión de
la meta a que debía conducir a los otros. Para
poder continuar eficazmente la misión de Cristo, el sacerdote debe
también él, llegar de algún modo, haber llegado allí a
donde quiere conducir a los otros: a ellos a través
de la contemplación asidua del misterio de Dios, nutrido por
el estudio de la Escritura, un estudio que se despliega
en la oración.
3. HOMBRE DE LA CRUZ
Cristo ejerció su función
de Mediador, ante todo, a través de la inmolación de
su vida en el sacrificio de la cruz, aceptado por
obediencia al Padre. La cruz sigue siendo el camino "obligado"
del encuentro con Dios. Es éste un camino en el
que el sacerdote ha de ir a la cabeza con
ánimo. Como recordaba en mi reciente Carta sobre la eucaristía,
¿acaso no está llamado a renovar "in persona Christi", en
la celebración eucarística, el sacrificio de la cruz? Según la
hermosa expresión del africano Agustín de Hipona "Cristo en el
Calvario fue Sacerdote por el Sacrificio" (Confesiones X, 43,69). El
sacerdote, que en la pobreza radical de la obediencia a
Dios, a la Iglesia, a su Obispo, haya sabido hacer
de su vida una ofrenda pura que ofrecer, en unión
con Cristo, al Padre celestial, experimentará en su ministerio la
fuerza victoriosa de la gracia de Cristo muerto y resucitado.
4.
HOMBRE DEL AMOR SIN LIMITES
Como Mediador, el Señor Jesús fue,
en todas las dimensiones de su ser, el hombre para
Dios y para los hermanos, de igual modo el sacerdote,
y ésta es la razón por la que se le
pide consagrar toda su vida a Dios y a la
Iglesia, en lo profundo de su ser, de sus facultades,
y de sus sentimientos. El sacerdote que, en la elección
del celibato, renuncia al amor humano para abrirse totalmente al
amor de Dios, se hace libre para la corriente de
la caridad, que proviene de Dios, es libre para todas
las tareas que requiere el cuidado de las almas. He
aquí, esbozada, en algunos rasgos, la fisonomía esencial del sacerdote,
tal como nos ha sido legada por la tradición vulnerable
de la Iglesia, ella posee un valor permanente ayer, hoy
y mañana.
5. HOMBRE DEL EVANGELIO
El anuncio del Evangelio, de todo
Evangelio, a cada clase de cristianos y también a los
no cristianos, ha de adquirir un lugar muy importante en
nuestra vida. Los fieles tienen derecho a ellos, en este
ministerio de la Palabra de Dios sobresalen notablemente la catequesis,
que ha de ser capaz de alcanzar el corazón y
el espíritu de vuestras compatriotas, y la formación de catequistas,
religiosos y laicos. Y sed educadores de la fe y
de la vida cristiana según la iglesia, en el ámbito
personal, familiar y profesional.
6. HOMBRE DE LOS SACRAMENTOS
La digna celebración
de los Sacramentos, la dispensación de los misterios de Dios,
es igualmente centrada en vuestra vida de sacerdote, en este
terreno velad con asiduidad para preparar a los fieles a
recibirlos, de modo que, por ejemplo, los sacramentos del Bautismo,
de la Penitencia, de la Eucaristía y del Matrimonio den
sus frutos. Pues Cristo derrama su acción redentora en estos
sacramentos. Lo hace especialmente en la Eucaristía y en el
sacramento de la penitencia.
7. HOMBRE DE LA COMUNIDAD
Finalmente el "poder
espiritual" que os ha confiado (cf. PO 6) se os
confirió para conducirla como el Señor, el Buen Pastor, con
una dedicación humilde y desinteresada, acogiendo siempre con disponibilidad para
asumir los diferentes ministerios y servicios complementarios en la unidad
del "presbiterium", con una gran voluntad de colaboración entre vosotros
sacerdotes y con vuestros obispos. El pueblo de Dios debe
verse inducido a la unidad viviendo el amor fraterno y
la cohesión que vosotros manifestáis.
8. HOMBRE DE LA ESPERANZA
En todo
este trabajo pastoral, las dificultades inevitables no deben mermar vuestra
confianza. Es necesario que el sacerdote sepa ofrecer a sus
hermanos, a través de la palabra y el ejemplo, motivos
convincentes de esperanza. Y puede hacerlo porque sus certezas no
están fundadas en opiniones humanas, sino en la roca sólida
de la Palabra de Dios.
9. HOMBRE DE DISCERNIMIENTO
Debe ser, sobre
todo en nuestra época, un hombre de discernimiento. Y esto
porque como sabemos todos, el mundo entero ha realizado grandes
progresos en el campo del saber y de la promoción
humana, pero éste se halla también anunciado de un gran
numero de ideologías y de pseudo valores, que, a través
de un lenguaje falaz, logra muy a menudo, seducir y
equivocar a muchos de nuestros contemporáneos. No sólo no sucumbir
ante ellos, esto es demasiado evidente sino que la función
de los Pastores es también formar el juicio cristiano de
los fieles (cf 1Tim 5,21; Jn 4,1) para que también
ellos sean capaces de sustraerse de la fascinación engañosa de
estos nuevos ídolos.
10. HOMBRE DE LAS VOCACIONES
Trabajar pues queridos hermanos
para hacer comprender a todo el pueblo de Dios la
importancia de las vocaciones y hacer rogar por ello; cuidad
de que la llamada de Cristo sea bien presentada a
los jóvenes; ayudar a aquellos a quienes el Señor llama
al sacerdocio o a la vida religiosa a discernir los
signos de su vocación; sostenedlos a lo largo de toda
su formación: estáis persuadidos de que EL PORVENIR DE LA
IGLESIA DEPENDERA DE SACERDOTES SANTOS, porque el sacerdocio pertenece a
la estructura de la Iglesia, tal como el Señor lo
ha querido.
Finalmente queridos hermanos ¿O creéis que el Señor
se servirá en primer lugar del ejemplo de nuestra vida,
generosa y esplendente para suscitar otras vocaciones? Hermanos queridísimos, TENED
FE EN VUESTRO SACERDOCIO. Es el sacerdocio de siempre porque
es una participación en el sacerdocio eterno de Cristo, "que
es el mismo de ayer hoy y siempre" (Heb 13,8;
Apoc 1, 17ss), Sí, si las exigencias del sacerdocio son
muy grandes, y si a pesar de eso no he
dudado en hablaros de ellas, entonces es que son las
consecuencias de la proximidad del Señor de la confianza de
que da testimonio a sus sacerdotes. "Ya no os llamo
siervos, sino que os digo amigos" (Jn 15,5)
Que la Virgen
María sea siempre vuestro apoyo en el camino y que
ella nos conduzca a todos cada día antes que nada,
en la intimidad del Señor.
Juan Pablo II a los Sacerdotes
de Kinshasa (Zaire) 11 de Mayo de 1980
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Siempre he tenido mucho respeto por los sacerdotes, porque aunque no sabia de estos 10 titulos, siempre he creido que un sacerdote es un elegido de Dios. Que mas que vocacion debe ser humilde, obediente y sobretodo mucho amor al projimo, porque la vida sacerdotal es mucho sacrificio, viven con tanta gente pero a la vez viven fisicamente solos deben renunciar a sus afectos fisicos y personales. En fin no me alcanzaria el espacio para definir a los sacerdotes. Pero doy gracias a Dios por dejarnos su legado de Amor y ensenarnoslo a travez de los Sacerdotes.