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Televisión: ¿Sí o no?
Educadores Católicos /Cimientos de la Educación

Por: Carmen de Andrés | Fuente: Son tus hijos



Segn un informe cuyo ttulo es Good Servant, Bad Master: Electronic Media and the Family (Buen Sirviente, Mal Amo: los Medios Electrnicos y la Familia), publicado el 15 de octubre por el Instituto Vanier para la Familia de Ottawa, Canad, La explosin de tecnologa en los mass media hace necesario que los padres estn ms atentos a los peligros a que se enfrentan los nios y adolescentes.

Su autora, Arlene Moscovitch, reconoce en su informe la aportacin positiva de los mismos, puesto que son una fuente til de educacin y entretenimiento, y adems, facilitan una mejor interconexin entre los miembros de una familia. Pero, al mismo tiempo, este documento advierte que la exposicin excesiva entre nios y jvenes pueda traer consigo problemas de control de la atencin, comportamiento agresivo y un pobre desarrollo cognoscitivo.

Los nios aprenden ms cuanta ms atencin prestan, y as como un nio de 10 aos en el colegio atiende un 50% del tiempo, en casa lo hace un 27% y ante la televisin un 95%. Por lo tanto, si se le permite a un nio consumir mucha televisin aprender los contenidos televisivos y tendr dificultades para acercarse a otros medios de conocimiento.

Todos sabemos que la televisin tiene sobre los nios un efecto magntico. La focalizacin de su atencin ante este medio es debida a la fascinacin de sus imgenes. Sin embargo, la televisin no debe convertirse en la niera de nuestros hijos, no puede hipnotizarlos para que nosotros gocemos de unos instantes de tranquilidad en la ajetreada y apretada vida actual, sobrecargada de trabajos.

Me cuentan que una familia en la que el hijo devoraba televisin, se vio sorprendida al estropearse la misma. La llevaron a reparar y ante el disgusto general, el tcnico les dijo que tardara varios das en arreglarla. El padre para pasar el rato decidi ponerse a jugar con su hijo, cosa que nunca haba hecho, hablaron, leyeron juntos y cuando recogieron el televisor arreglado se sentaron a verlo, y ante el asombro paternal, el hijo dijo: Por qu no jugamos a que se estropea la televisin?.

La dedicacin y el tiempo que demos a nuestros hijos es lo ms preciado que les podemos legar. La atencin y educacin a nuestros hijos es como un estigma indeleble que les marca y su huella queda impresa de por vida. Porque, como dijo Cicern, cuando nacemos, no nos dan un alma construida, nos dan los materiales para edificarla".

El ejemplo antes citado no debe llevarnos a que pulvericemos el televisor que tenemos en nuestro hogar. Ni que pongamos siete cerrojos en el mismo. Ya deca San Agustn que se aprende ms por la libre curiosidad que por la obligacin y amenaza.

Significa que hay que ensear a nuestros hijos el universo de posibilidades que se descubre cuando se juega con ellos. Cuando los padres se hacen cmplices de los hijos y as, se construye un milln de actividades y oportunidades que no slo son el consumo televisivo.

Cuando se juega, se crea durante la actividad un clima distendido, clido, acogedor y afectivo que hace que los nios se sientan acogidos y queridos. El juego debe servir al divertimento, al esparcimiento, a distraer la mente y formar el desarrollo de capacidades.

La televisin tambin puede ser una herramienta de distendimiento. Bien utilizada es una herramienta estupenda para disfrutarla con nuestros hijos. Pero adems, puede servir como til de aprendizaje, y as comentar y hablar con ellos lo que estamos viendo y de esa manera educarles en el sentido crtico, ayudarles a descubrir otras realidades y vivencias distintas a las nuestras.

La televisin es una herramienta que como tal debe ser fiel a su funcin, al objeto para el que queremos utilizarla. Si es para formar, deberemos buscar una programacin formativa. Si es para informar lo mismo. Si es para entretener y divertirnos habr que buscar programas y pelculas que cumplan esta funcin sin que deforme las conciencias, sin que sea una mquina de contravalores.

Adems, sta no debe ser la responsable de organizar la vida familiar. Para ello, tenemos que analizar los horarios ms convenientes para la familia- qu das se ve, qu horarios, qu programas-. La falta de programacin en su consumo puede marcar un ritmo desfavorable para la vida familiar y repercutir negativamente en el rendimiento escolar, adems de ver algo inconveniente para nuestra moral.

Con este artculo no he querido defender ninguna de las dos posturas enfrentadas: Televisin: s o no. Las dos posturas tienen buenos defensores y detractores con argumentaciones muy vlidas a favor y contra. Lo que s puedo decir sin margen de error, es que lo que de verdad demandan nuestros hijos es nuestra atencin, nuestra disposicin y entrega. Y cmo, la televisin cuando se ve y se disfruta con nuestros hijos puede ser una atalaya magnfica desde donde ver el mundo, pero habr que estar atentos para que ste no sea una realidad deformada, similar a la que se encontr Alicia en su espejo en el magnfico libro de Carroll Lewis.




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