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La alegría del cristiano tiene su fundamento en Dios
Educadores Católicos /La Educación en Virtudes y Valores

Por: Tomás Trigo | Fuente: Almundi

Alegra


ndice:
1. Alegra


1.1. La alegra del cristiano tiene su fundamento en Dios
1.2. El camino de Dios es un camino alegre
1.3. La alegra, necesaria para hacer el bien
1.4. Alegra y dolor
1.5. Los santos han vivido siempre con alegra
1.6. Generosidad y alegra
1.7. Alegra y filiacin divina
1.8. La alegra, consecuencia del amor y de la lucha asctica
1.9. Jesucristo cambia las penas en gozo
1.10. La alegra y la esperanza del cielo
1.11. La Sagrada Eucarista, fuente de alegra
1.12. Alegra y rectitud de intencin
1.13. Alegra en las fiestas

2. Tristeza

2.1. Dos clases de tristeza
2.2. Origen de la tristeza
2.3. Consecuencias
2.4. Remedios



1. Alegra

1.1. La alegra del cristiano tiene su fundamento en Dios


Es un cielo, si le puede haber en la tierra, para quien se contenta con slo contentar a Dios y no hace caso de contento suyo. En queriendo algo ms lo perder todo; y alma descontenta es como quien tiene gran hasto, que por bueno que sea el manjar le da en rostro, y lo que los sanos comen con gran gusto le hace asco en el estmago (SANTA TERESA, Camino de perfeccin, 13, 7).

Nuestro Salvador ha nacido hoy; alegrmonos. No puede haber, en efecto, lugar para la tristeza, cuando nace aquella vida que viene a destruir el temor de la muerte y a darnos la esperanza de una eternidad dichosa. Que nadie se considere excluido de esta alegra, pues el motivo de este gozo es comn para todos; nuestro Seor, en efecto, vencedor del pecado y de la muerte, as como no encontr a nadie libre de culpa, as ha venido para salvarnos a todos. Algrese, pues, el justo, porque se acerca la recompensa; regocjese el pecador, porque se le brinda el perdn; anmese el pagano, porque es llamado a la vida (SAN LEN MAGNO, Sermn 1, en la Natividad del Seor).

No dijo San Pablo que el reino de Dios consista en la alegra de una manera general y absoluta, sino que precisa y especifica que se trata de una alegra o gozo en el Espritu Santo. El saba de sobra que existe otra alegra, una alegra reprensible de la cual est escrito: El mundo se alegrar Ay de vosotros, los que ahora res, porque lloraris! (Lc 6, 25; Jn 16, 20) (CASIANO, Colaciones, 1, 14).

[ ..] slo de l, cada uno de nosotros puede decir con plena verdad, junto con San Pablo: Me am y se entreg por m (Ga 2, 20). De ah debe partir vuestra alegra ms profunda, de ah ha de venir tambin vuestra fuerza y vuestro sostn. Si vosotros, por desgracia, debis encontrar amarguras, padecer sufrimientos, experimentar incomprensiones y hasta caer en pecado, que rpidamente vuestro pensamiento de fe se dirija hacia Aquel que os ama siempre y que con su amor ilimitado, como de Dios, hace superar toda prueba, llena todos nuestros vacos, perdona todo nuestro pecado y empuja con entusiasmo hacia un camino nuevamente seguro y alegre (JUAN PABLO II, Disc. 1-III-1980).

Al nacer el Seor, los ngeles cantan llenos de gozo: Gloria a Dios en el cielo, y proclaman: y en la tierra paz a los hombres que ama el Seor [...]. Cmo, pues, no habra de alegrarse la pequeez humana ante esta obra inenarrable de la misericordia divina, cuando incluso los coros sublimes de los ngeles encontraban en ella un gozo tan intenso? (SAN LEN MAGNO, Sermn 1, en la Natividad Seor).

No hay alegra? -Piensa: hay un obstculo entre Dios y yo. Casi siempre acertars (S. JOSEMARA ESCRIV, Camino, n. 662).

Perdemos la alegra verdadera por el deleite de las cosas temporales (SAN GREGORIO MAGNO, Hom. 2 sobre los Evang.).

Nada hay ms infeliz que la felicidad de los que pecan (SAN AGUSTN, Catena Aurea, vol. i, p. 325).

1.2. El camino de Dios es un camino alegre

El camino de Dios es de renuncia, de mortificacin, de entrega, pero no de tristeza o de apocamiento (S. JOSEMARA ESCRIV, Amigos de Dios, 128).

No hay cosa que necesite ms de la moderacin y del freno de la razn que las lgrimas: por quines se debe llorar, y cunto, y cundo, y cmo (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegra).

La alegra cristiana es una realidad que no se describe fcilmente, porque es espiritual y tambin forma parte del misterio. Quien verdaderamente cree que Jess es el Verbo Encarnado, el Redentor del Hombre, no puede menos de experimentar en lo ntimo un sentido de alegra inmensa, que es consuelo, paz, abandono, resignacin, gozo... No apaguis esta alegra que nace de la fe en Cristo crucificado y resucitado! Testimoniad vuestra alegra! Habituaos a gozar de esta alegra! (JUAN PABLO II, Aloc. 24-III-1979).

La alegra espiritual es el principal remo en esta navegacin nuestra (SAN PEDRO DE ALCNTARA, Trat. de la oracin y meditacin, 11, 4, aviso 1).

1.3. La alegra, necesaria para hacer el bien

Una persona alegre obra el bien, gusta de las cosas buenas y agrada a Dios. En cambio, el triste siempre obra el mal (PASTOR DE HERMAS, Mand. 10, 1).

1.4. Alegra y dolor

Vuestras pequeas cruces de hoy pueden ser slo una seal de mayores dificultades futuras. Pero la presencia de Jess con nosotros cada da hasta el fin del mundo (Mt 28, 20) es la garanta ms entusiasta y, al mismo tiempo, ms realista de que no estamos solos, sino que Alguien camina con nosotros como aquel da con los dos entristecidos discpulos de Emas (cfr. Lc 24, 13 ss) (JUAN PABLO II, Disc. 1-III-1980).

El amor trae consigo la alegra, pero es una alegra que tiene sus races en forma de cruz. Mientras estemos en la tierra y no hayamos llegado a la plenitud de la vida futura, no puede haber amor verdadero sin experiencia del sacrificio, del dolor (S. JOSEMARA ESCRIV, Es Cristo que pasa, 43).

1.5. Los santos han vivido siempre con alegra

Los santos, mientras vivan en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran celebrando la Pascua (SAN ATANASIO, Carta 14).

Los seguidores de Cristo viven contentos y alegres y se gloran de su pobreza ms que los reyes de su diadema (SAN JUAN CRISSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 38).

1.6. Generosidad y alegra

Quien practique la misericordia -dice el Apstol-, que lo haga con alegra: esta prontitud y diligencia duplicarn el premio de tu ddiva. Pues lo que se ofrece de mala gana y por fuerza no resulta en modo alguno agradable ni hermoso (SAN GREGORIO NACIANCENO, Disert. 14 sobre amor a los pobres).

Si dieres el pan triste, el pan y el mrito perdiste (SAN AGUSTN, Coment. sobre el Salmo 48).

El mercader no se entristece gastando en las ferias lo que tiene para adquirir sus mercancas; pero t te entristeces (hace referencia al joven rico) dando polvo a cambio de la vida eterna (SAN BASILIO, en Catena Aurea, vol. VI, p. 313).

1.7. Alegra y filiacin divina

[...] si confiis en la divina Providencia, si os abandonis en sus brazos omnipotentes, nunca os faltarn los medios para servir a Dios, a la Iglesia Santa, a las almas, sin descuidar ninguno de vuestros deberes; y gozaris adems de una alegra y de una paz que mundus dare non potest (cfr. Jn 14, 27), que la posesin de todos los bienes terrenos no puede dar (S. JOSEMARA ESCRIV, Amigos de Dios, 117).

1.8. La alegra, consecuencia del amor y de la lucha asctica

Sin lucha, no se logra la victoria; sin victoria, no se alcanza la paz. Sin paz, la alegra humana ser slo una alegra aparente [...] (S. JOSEMARA ESCRIV, Es Cristo que pasa, 82).

Mas esta fuerza tiene el amor, si es perfecto: que olvida ms nuestro contento por contentar a quien amamos. Y verdaderamente es as, que, aunque sean grandsimos trabajos, entendiendo contentamos a Dios, se nos hacen dulces (SANTA TERESA, Fundaciones, 5, 10).

El amor produce en el hombre la perfecta alegra. En efecto, slo disfruta de veras el que vive en caridad (SANTO TOMS, Sobre la caridad, 1. c., 205).

1.9. Jesucristo cambia las penas en gozo

En la tierra hasta la alegra suele parar en tristeza; pero para quien vive segn Cristo, incluso las penas se truecan en gozo (SAN JUAN CRISSTOMO, Hom. sobre S. Mateo, 18).

1.10. La alegra y la esperanza del cielo

En una piadosa permisin, les permiti gozar (en el Tabor) durante un tiempo muy corto la contemplacin de la alegra que dura siempre, para hacerles sobrellevar con mayor fortaleza la adversidad (SAN BEDA, Coment. sobre S. Marcos, 8).

Porque el reino de Dios est dentro de vosotros. Quizs da a conocer que el reino de los cielos est en nosotros para manifestar la alegra que produce en nuestras almas el Espritu Santo; ella es como la imagen y el testimonio de la constante alegra que disfrutan las almas de los santos en la otra vida (SAN GREGORIO DE NISA, en Catena Aurea, vol. VI, p. 279).

Si tenemos fija la mirada en las cosas de la eternidad, y estamos persuadidos de que todo lo de este mundo pasa y termina, viviremos siempre contentos y permaneceremos inquebrantables en nuestro entusiasmo hasta el fin. Ni nos abatir el infortunio, ni nos llenar de soberbia la prosperidad, porque consideraremos ambas cosas como caducas y transitorias (CASIANO, Instituciones, 9).

El gozo en el Seor debe ir creciendo continuamente, mientras que el gozo en el mundo debe ir disminuyendo hasta extinguirse. Esto no debe entenderse en el sentido de que no debamos alegrarnos mientras estemos en el mundo, sino que es una exhortacin a que, aun viviendo en el mundo, nos alegremos ya en el Seor (SAN AGUSTN, Sermn 171).

Entonces ser la alegra plena y perfecta, entonces el gozo completo, cuando ya no tendremos por alimento la leche de la esperanza, sino el manjar slido de la posesin. Con todo, tambin ahora, antes de que esta posesin llegue a nosotros, antes de que nosotros lleguemos a esta posesin, podemos alegrarnos ya con el Seor. Pues no es poca la alegra de la esperanza, que ha de convertirse luego en posesin (SAN AGUSTN, Sermn 21).

1.11. La Sagrada Eucarista, fuente de alegra

Cristo instituy este sacramento (de la Sagrada Eucarista) [...]; y lo dej a los suyos como singular consuelo en las tristezas de su ausencia (SANTO TOMS, Opsculo 57, Fiesta del Cuerpo de Cristo).

Cada vez que nos reunimos en la Eucarista somos fortalecidos en la santidad y renovados en la alegra, pues la alegra y la santidad son el resultado inevitable de estar ms cerca de Dios. Cuando nos alimentamos con el pan vivo que ha bajado del cielo, nos asemejamos ms a nuestro Salvador resucitado, que es la fuente de nuestra alegra, una alegra que es para todo el pueblo (Lc 2, 10). Que la alegra y la santidad abunden siempre en vuestras vidas y florezcan en vuestros hogares. Y que la Eucarista sea [...] el centro de vuestra vida, la fuente de vuestra alegra y de vuestra santidad (JUAN PABLO II, Hom. 2-II-1981).

1.12. Alegra y rectitud de intencin

Siempre estars gozoso y contento, si en todos los momentos diriges a Dios tu vida, y si la esperanza del premio suaviza y alivia las penalidades de este mundo (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegra).

1.13. Alegra en las fiestas

Las fiestas se han hecho para promover la alegra espiritual, y esa alegra la produce la oracin; por lo cual en da festivo se han de multiplicar las plegarias (SANTO TOMS, Sobre los mandamientos, 1. c., 245).

La resurreccin de Cristo es vida para los difuntos, perdn para los pecadores, gloria para los santos. Por esto el salmista invita a toda la creacin a celebrar la resurreccin de Cristo, al decir que hay que alegrarse y llenarse de gozo en este da en que resucit el Seor (SAN MXIMO DE TURN, Sermn 53).

2. Tristeza

2.1. Dos clases de tristeza

Hay dos clases de tristeza. Unas veces se origina al contener los brotes de la ira, y es consecuencia de un dao -que alguien nos ha inferido o, tambin, de un deseo contrariado. La segunda surge de una irracional ansiedad o abatimiento del espritu (CASIANO, Colaciones, 5).

A aquellos a quienes el pesar de sus pecados pasados les tiene sumidos en la tristeza y desazn, derramad en su alma a manos llenas la alegra de la ciencia espiritual, cual si fuese un vino que alegra el corazn humano (Sal 103, 15). Infundid alientos en esos corazones apesadumbrados, llenndolos con la palabra de salvacin, no sea que, acosados por la mortal desesperacin, sucumban a la excesiva tristeza (cfr. 2 Cor 2, 7).
Mas de aquellos que viven en el tedio y la negligencia, sin tener en el corazn el ms leve remordimiento, he aqu cmo habla la Escritura: El que se da buena vida y no sabe de dolores, vivir siempre en la indigencia (Prov 14, 2) (CASIANO, Colaciones, 14).

Piadosa es esa tristeza y, en cierto modo, dichosa compasin sentir pena por los vicios ajenos y no estar implicado en ellos; dolerse, y no unirse a ellos; encogerse con el dolor y no ser arrastrado (SAN AGUSTN, Sermn 2).

Dichosos los que lloran, porque ellos sern consolados. El llanto, al que aqu se promete el consuelo eterno, nada tiene que ver con la tristeza de este mundo [...]. La tristeza religiosa es la que llora los pecados propios o bien las faltas ajenas (SAN LEN MAGNO, Sermn sobre las bienaventuranzas).

El dolor del nimo, que se llama tristeza, es un disgusto de las cosas contrarias que nos sucedieron (SAN AGUSTN, Sobre la Trinidad, 1).

Quien despreciando los mandamientos de Dios anda vagando siempre con su concupiscencia, no puede llegar nunca a la alegra (SAN BEDA, en Catena Aurea, vol. IV, p. 100).

Aquel muchacho rechaz la insinuacin, y cuenta el Evangelio que abiit tristis (Mt 19, 22), que se retir entristecido [...], perdi la alegra porque se neg a entregar su libertad a Dios (S. JOSEMARA ESCRIV, Amigos de Dios, 24).

Es la envidia un pesar, un resentimiento de la felicidad y prosperidad del prjimo. De aqu que nunca falte al envidioso ni tristeza, ni molestia. Est frtil el campo del prjimo? Su casa abunda en comodidades de vida? No le faltan ni los esparcimientos del alma? Pues todas estas cosas son alimento de la enfermedad y aumento de dolor para el envidioso. De aqu que ste no se diferencia del hombre desarmado, que por todo es herido (SAN BASILIO, Hom. Sobre la envidia).

La tristeza causada por un arrepentimiento saludable es propia del hombre obediente, afable, humilde, dulce, suave y paciente, en cuanto que deriva del amor de Dios. Sufre infatigable el dolor fsico y la contricin del espritu, gracias al vivo deseo que le anima de perfeccin. Es tambin alegre y en cierto modo se siente como robustecido por la esperanza de su aprovechamiento; conserva de continuo el hechizo y el encanto de la afabilidad y de la longanimidad, y posee en s todos los frutos del Espritu Santo (CASIANO, Instituciones, 9).

2.2. Origen de la tristeza

La tristeza es un vicio causado por el desordenado amor de s mismo, que no es un vicio especial sino la raz general de todos ellos (SANTO TOMS, Suma Teolgica, 2-2, q. 28, a. 4).

2.3. Consecuencias
Hay de advertir que no todos los que tienen este humor son tan trabajosos, que cuando cae en un sujeto humilde y en condicin blanda, aunque consigo mismos traen trabajo, no daan a los otros, en especial si hay buen entendimiento. Y tambin hay ms y menos de este humor. Cierto, creo, que el demonio en algunas personas le toma por medianero, para si pudiese ganarlas; y si no andan con gran aviso, as har (SANTA TERESA, Fundaciones, 7, 2).

Tristeza, apabullamiento. No me extraa: es la nube de polvo que levant tu cada. Pero, basta!: acaso el viento de la gracia no llev lejos esa nube?
Despus, tu tristeza -si no la rechazas- bien podra ser la envoltura de tu soberbia. -Es que te creas perfecto e impecable? (S. JOSEMARA ESCRIV, Camino, n. 260).

[...] pero despus (de cometido el mal) el diablo exager de tal manera su tristeza que lleg a perder al desgraciado. Algo semejante pas en Judas, pues despus que se arrepinti no supo contener su corazn, sino que se dej llevar por la tristeza inspirada por el diablo, la cual le perdi (ORGENES, en Catena Aurea, vol. III, p. 346).

La tristeza [...] es spera, impaciente, dura, llena de amargor y disgusto, y le caracteriza tambin una especie de penosa desesperacin. Cuando se apodera de un alma, la priva y aparta de cualquier trabajo y dolor saludable (CASIANO, Instituciones, 9).

Es propio de un alma cobarde que carece de la virtud vigorosa de confiar en las promesas del Seor el abatirse demasiado y sucumbir ante las adversidades (SAN BASILIO, Hom. sobre la alegra).

El hombre triste se porta mal en todo momento. Y lo primero en que se porta mal es en que contrista al Espritu Santo, que le fue dado alegre al hombre. En segundo lugar, comete una iniquidad, por no dirigir splicas a Dios ni alabarle; y, en efecto, jams la splica del hombre triste tiene virtud para subir al altar de Dios (PASTOR DE HERMAS, Mandamientos, X.3.2, 1. c., pp. 994-995).

2.4. Remedios

Cada vez que nos reunimos en la Eucarista, somos fortalecidos en la santidad y renovados en la alegra, pues la alegra y la santidad son el resultado inevitable de estar ms cerca de Dios. Cuando nos alimentamos con el pan vivo que ha bajado del cielo, nos asemejamos ms a nuestro Salvador resucitado, que es la fuente de nuestra alegra, una alegra que es para todo el pueblo (Lc 2, 10). Que la alegra y la santidad abunden siempre en vuestras vidas y florezcan en vuestros hogares. Y que la Eucarista sea [...] el centro de vuestra vida, la fuente de vuestra alegra y de vuestra santidad (JUAN PABLO II, Hom. 16-II-1981).

Laetetur cor quaerentium Dominum. -Algrese el corazn de los que buscan al Seor. -Luz, para que investigues en los motivos de tu tristeza
(S. JOSEMARA ESCRIV, Camino, n. 666).