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¿Para qué ir a misa? ¡Si no tengo ganas!
Laicos en la Iglesia /Artículos de interés

Por: Rel | Fuente: http://www.religionenlibertad.com

El jesuita Jorge Loring, que falleci el pasado da de Navidad a los 92 aos de edad, se hizo famoso por sus respuestas directas a preguntas directas. A lo largo de su vida vio como se reduca el porcentaje de personas que asistan a Misa los domingos.

En su opinin, tena ms que ver con la ignorancia que con la pereza i/o la falta de fe.

En su libro "Anécdotas de una vida apostólica" (De Buena Tinta), explica cómo respondía a la pregunta "¿por qué me piden ir a misa, si no tengo ganas?"

Lo reproducimos aqu.

Por qu hay que ir a misa,
por Jorge Loring, sj


Es de pena la tremenda ignorancia religiosa que hay sobre el valor de la Santa Misa.

Muchos dicen que no van a Misa porque no sienten nada. Estn en un error.

El cristianismo no es cuestin de emociones, sino de valores. Los valores estn por encima de las emociones y prescinden de ellas.

Una madre prescinde de si tiene o no ganas de cuidar a su hijo, pues su hijo es para ella un valor.

Quien sabe lo que vale una Misa, prescinde de si tiene ganas o no. Procura no perder ninguna, y va de buena voluntad.

La voluntad no coincide siempre con el tener ganas. T vas al dentista voluntariamente, porque comprendes que tienes que ir; pero puede que no tengas ningunas ganas de ir.

Algunos dicen que no van a Misa porque para ellos eso no tiene sentido. Cmo va a tener sentido si tienen una lamentable ignorancia religiosa?

A nadie puede convencerle lo que no conoce. A quien carece de cultura, tampoco le dice nada un museo. Pero una joya no pierde valor porque haya personas que no saben apreciarla. Hay que saber descubrir el valor que tienen las cosas para poder apreciarlas.

Otros dicen que no van a Misa porque no les apetece, y para ir de mala gana, es preferible no ir.

Si la Misa fuera una diversin, sera lgico ir slo cuando apetece. Pero las cosas obligatorias hay que hacerlas con ganas y sin ganas.

No todo el mundo va a clase o al trabajo porque le apetece. A veces hay que ir sin ganas, porque tenemos obligacin de ir.

Que uno fume o deje de fumar, segn las ganas que tenga, pase. Pero el ir a trabajar no puede depender detener o no ganas. Lo mismo pasa con la Misa.

El cumplimiento de las obligaciones no se limita a cuando se tienen ganas. Lo sensato es poner buena voluntad en hacer lo que se debe.

(Bajo estas lneas, el padre Loring dando alguna respuesta clara a un joven estudiante)

Muchos cristianos no caen en la cuenta del valor incomparable de la Santa Misa.

En la misin de Torrevieja (Alicante), los misioneros nos alojbamos en un hotel. Yo hablaba en el casino a la juventud mayor de diecisis aos.

Durante la comida nos dijo el padre Pardo:
Hoy les he dicho a los estudiantes una cosa que les ha hecho impacto.
Qu?
Hablando del valor de la Misa les he dicho que si a m me dieran un milln de pesetas para que dejara la Misa, dejara el milln, no la Misa. Pusieron unas caras de admiracin!

Y yo le dije: Magnfica idea!

Yo hara lo mismo. Unos das despus al decir yo esto en unas conferencias que estaba dando en cija, el milln me pareci poco, y dije: diez, cincuenta, cien, mil millones, ni por todo el oro del mundo dejara yo de decir una sola Misa.

Repartiendo mil millones de pesetas yo podra hacer mucho bien: pues ayudo ms a la humanidad diciendo una Misa; pues los mil millones de pesetas tienen un valor finito, y la Santa Misa es de valor infinito.

Cuando sabes lo que vale una Misa, no te importan los sacrificios que tengas que hacer por no perderla.

En una ocasin viajaba yo de Barcelona a Sevilla en el tren expreso que en Barcelona llamaban el sevillano y en Sevilla el cataln.

Salimos de Barcelona a las once de la noche. Se llegaba a Sevilla a las seis de la tarde del da siguiente. Por la maana la gente del departamento sacaba sus bocadillos para desayunar. Yo con mi libro, sin levantar cabeza.

Lleg el medioda y la gente volvi a sacar sus bocadillos. Y yo, nada. Al ver la gente que yo no tomaba nada, me ofrecan:
Padre, quiere un bocadillo?
No. Muchas gracias.
Pero si no ha tomado nada desde que salimos de Barcelona.
Es que al llegar a Sevilla quiero decir Misa.

En aquel tiempo el ayuno eucarstico haba que guardarlo desde las doce de la noche anterior. No se poda tomar ni un vaso de agua antes de la Misa. Los del departamento se quedaron admirados. Pero yo prefera no tomar nada y poder decir Misa al llegar.

En Sevilla, mientras llegu a mi casa, me duch y dije Misa, me dieron la nueve de la noche. Entonces desayun, com y cen, todo junto. Me sacrifiqu un poco, pero dije Misa que vale mucho ms.

Lo que vale una misa lo expresa el padre Royo, O.P., diciendo: Una sola misa glorifica a Dios ms que toda la gloria que le dan todos los santos del cielo, incluida la Santsima Virgen, por toda la eternidad.

Esto parece exageracin, pero cuando te lo explica lo comprendes. La gloria que dan los santos y la Virgen es gloria de criatura. La Santsima Virgen es la joya de la humanidad, la perla de la creacin, pero criatura. Y en la Santa Misa es Cristo-Dios quien se sacrifica; y esto vale mucho ms.




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