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Cómo vivir la virtud del desprendimiento
Educadores Católicos /La Educación en Virtudes y Valores

Por: . | Fuente: http://www.lafamilia.info

El dinero es buen servidor pero mal amo, dice el refrn, pues en ocasiones puede despertar apegos. El desprendimiento es por consiguiente, el antdoto contra la fijacin extrema a los bienes, es el camino para librarse de dichas ataduras y vivir de forma plena y libre, adems nos aparta de la avaricia.

El valor del desprendimiento consiste en utilizar correctamente los recursos sin apegarse a estos e invita a poner los bienes propios al servicio de los dems. El desprendimiento ayuda al ser humano a superar el egosmo y a salir de la esfera de cristal que ocasiona la indiferencia. Por aadidura, es un valor que promete paz interior, lo que hace vivir en un estado apacible sin basar la propia felicidad en lo que se tiene o no se tiene: el valor del desprendimiento nos ensea a poner el corazn en las personas, y no en las cosas.

Adicional a esto, el desprendimiento permite ver las penurias de los otros -el apego nubla la realidad- y provee la sensibilidad para reconocer que siempre habr alguien con ms carencias, no necesariamente materiales. El desprendimiento no se enfoca nicamente en objetos, sino que abarca incluso recursos que no se pueden tocar, como conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposicin de las personas, porque toca nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades. Esta actitud de vida nos exige una revisin constante para dejar de ser el centro de nuestras atenciones y poner a los dems en l. *Padre Hugo Tagle de Catholic.net.

Es aqu donde decimos que este valor se ocupa de demoler el individualismo en la humanidad.

Desde luego es necesario el sustento econmico para sacar adelante la familia, para trabajar con eficacia, para llevar una vida digna y construir un futuro estable. La dificultad surge cuando se hace del dinero y de las cosas que se poseen, un dolo a quien adorar.

Cunto se necesita para vivir?

En realidad se necesita de poca cosa para vivir, pero el mundo cada vez nos entrega ms y ms, instaurando dependencias que subyugan al hombre.

En ocasiones vivimos y trabajamos sin descanso para poseer aquello que tanto nos ilusiona (autos, joyas, ropa, aparatos, etc.) y nuestra vida se mueve a ese comps, sin embargo, si no tenemos cuidado, puede llegar el momento en que a pesar de la insatisfaccin que nos produce llenarnos de cosas, pretendemos que stas llenen un vaco interior. *Encuentra.com

Asimismo, el autor citado con anterioridad aade: Al observar tantas cosas que nos ofrece el mundo, notamos que somos felices sin muchas de ellas. No se trata de despreciar las bondades y maravillas del progreso, sino de ubicarlas en su justo contexto, para no esclavizarse a ellas. Una revisin constante de nuestras prioridades a la luz del valor del desprendimiento, nos regalar una idea de cun libres somos ante nuestros bienes y recursos evitando los apegos.

El valor del desprendimiento facilita la capacidad de discernir cuando un bien es necesario o no, de modo que se realicen adquisiciones racionales que tengan de por medio un verdadero requerimiento.

En resumidas cuentas, cuando se pasa por la vida ligero de equipaje se disfruta de los pequeos detalles, de la autntica felicidad, del amor como el sentimiento ms puro y bello, de la armona en las relaciones humanas, de la paz interior y de la fortaleza espiritual que tanto enriquece al hombre.

Cmo vivir el desprendimiento

El desprendimiento como todos los propsitos en la vida- es una decisin que se origina en el propio ser. Las siguientes son algunas ideas, aunque hay muchas otras que seguramente partirn del ingenio de quien quiera vivir este valor:

La caridad empieza por casa. Alrededor nuestro suelen haber personas que necesitan algo de nosotros (consejo, compaa, proteccin, afecto, esparcimiento, colaboracin, ayuda material, alimento) y tal vez han pasado desapercibidas a lo largo del tiempo.

No comprar por comprar, ni acumular bienes sin sentido. Un buen ejercicio, es inspeccionar en casa qu no necesitamos y a quin le podran convenir esos objetos.

La donacin de tiempo y esfuerzo es igual o tal vez ms valiosa que la monetaria. Ser voluntario en una entidad sin fines de lucro o institucin que persiga un propsito social, es una forma estupenda de vivir el desprendimiento.

Brindar una ayuda econmica, segn las posibilidades de cada uno, es otra opcin que siempre caer bien tanto a quien lo ofrece como a quien lo recibe.

Transmitir a otros nuestro conocimiento, de forma que en un futuro, sean autnomos y puedan realizarlo sin nuestra ayuda.
Regalar o donar un bien al que se sienta que se ha apegado.

Procurar decir ms veces s cuando le pidan algo prestado sin poner pretextos de por medio.


"El desprendimiento es una actitud que enriquece, al contrario que apegarse al dinero y a las riquezas, que desola el corazn del hombre


La riqueza puede ser un obstculo para la santidad

Desprendimiento de los bienes materiales

Meditamos, pues, en la contingencia y fragilidad de los bienes terrenos y en el ejemplo de pobreza que nos ofrece San Francisco de Asis, a quien podemos encomendarnos para que el Seor nos conceda amar esta virtud la pobreza, que l calificaba de "seora" para significar su importancia. Las cosas, incluso las que se nos presentan con su atractivo ms atrayente, no dejan en ningn caso de ser caducas; bienes que nos llenan y slo hasta cierto punto hoy o durante una temporada; tal vez en algn caso, por "toda la vida", pero nada ms. Y es que, para un hombre con fe, esto es muy poco, porque es muy poco "toda la vida". Sera, por tanto, un contrasentido incoherente proponerse, como objetivo de nuestra vida entera, la felicidad que puedan proporcionar las riquezas.

Por lo dems, cuando las riquezas se valoran en s mismas, se conviertan en un poderoso obstculo para la santidad, para la posesin de Dios, nico objetivo que puede colmarnos en plenitud. Se hace necesario, por tanto, un efectivo desprendimiento de los bienes terrenos que san Francisco practic con herosmo y es condicin para la Caridad: para el amor a Dios, en que consiste la santidad: Nadie puede servir a dos seores, porque o tendr aversin al uno y amor al otro, o prestar su adhesin al primero y menospreciar al segundo: no podis servir a Dios y a las riquezas. As se expresaba Jess, para dejarnos claro que la preocupacin por los bienes materiales, en s mismos, no es compatible con la salvacin. Agradezcamos al Seor los medios materiales de que disponemos, fomentando incluso la ilusin de poder contar con ms y mejores medios, pero que sean instrumentos para servirle mejor.

Recordemos lo que deca Jess, Seor nuestro, en otra ocasin: La sal es buena; pero si hasta la sal se desvirta, con qu se la salar? No es til ni para la tierra ni para el estercolero; la tiran fuera. Quien tenga odos para or, que oiga. El dinero es bueno, podramos decir: lo que poseo y aquello que me ilusiona lograr es bueno, pero si se desvirta porque lo amo en s mismo y no para servir mejor a Dios, para la santidad, que es mi fin en la vida, entonces resulta intil; ms an, nefasto, por cuanto se interpone como obstculo entre Dios y yo. En cambio, si busco en Dios mis riquezas: esos tesoros a los que nos anima Jess de diversos modos, entonces no slo mantengo el "capital" sino que lo incremento asombrosamente: No amontonis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los corroen y donde los ladrones socavan y los roban. Amontonad en cambio tesoros en el Cielo, donde ni polilla ni herrumbre corroen, y donde los ladrones no socavan ni roban. Porque donde est tu tesoro all estar tu corazn.

Conviene, por consiguiente, que nos preguntemos si tenemos la impresin de gastar para Dios, de invertir propiamente en el Cielo. San Francisco, dndonos un ejemplo heroico, abandon todos sus bienes, cuando su familia y amigos esperaban que administrara con acierto su fortuna. Slo l consider que su mejor negocio sera "invertir" en la Vida Eterna propia y en la Vida Eterna de los dems. Es, en efecto, muy importante, por una parte, conocer el veradero valor de los bienes materiales: escaso en realidad en s mismo, por grande que sea su atractivo; muy tiles, en cambio, como instrumentos imprescindibles para servir a Dios, en nuestra condicin de seres corpreos. Por otra parte, es preciso tener claro en qu consiste ser rico de verdad: en la posesin de Dios, en la Bienaventuranza. Dios no espera de todos, sin embargo, un abandono absoluto de las posesiones, ya que se necesitan de ordinario para desenvolverse de un modo normal en la sociedad. Nos pide, en cambio, que no pongamos nuestro corazn en las cosas, pues sabe Dios que nada distinto de l puede darnos la felicidad.

Aprendamos, de la mano de Nuestra Madre, esta leccin que Nuestro Padre Dios ensea a sus hijos pequeos, porque queremos hacernos y aprender como nios.