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EspĂ­ritu consolador
Aprende a Orar /Evangelio Ciclo A, B y C

Por: H. Kevin Franco LC | Fuente: www.somosrc.mx

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Señor, creo y espero en tu amor misericordioso. En estos momentos de oración quiero amarte con todas mis fuerzas y también vengo a pedirte por los míos y sus necesidades.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 5-11

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Me voy ya al que me envió y ninguno de ustedes me pregunta: ‘¿A dónde vas?’ Es que su corazón se ha llenado de tristeza porque les he dicho estas cosas. Sin embargo, es cierto lo que les digo: les conviene que me vaya; porque si no me voy, no vendrá a ustedes el Paráclito; en cambio, si me voy, yo se lo enviaré.

Y cuando él venga, establecerá la culpabilidad del mundo en materia de pecado, de justicia y de juicio; de pecado, porque ellos no han creído en mí; de justicia, porque me voy al Padre y ya no me verán ustedes; de juicio, porque el príncipe de este mundo ya está condenado”.

Palabra del Señor.


Medita lo que Dios te dice en el Evangelio

Cristo quiere prepararnos un lugar, es por lo que nos dice en Evangelio que tiene que partir con el Padre nuevamente. Más de alguno de nosotros hemos perdido a un ser querido y es de las cosas más difíciles. Lo que nunca pensamos durante esos momentos de sufrimiento es que esa persona, a la que tanto hemos querido, está ahora reunida con el Padre. Esto es algo que el Paráclito nos revela, pero es necesario pensar como Cristo nos enseñó, es decir teniendo fe.

Los más hermoso es que el Espíritu Santo está en cada momento de nuestra vida guiándonos. Es como un GPS que nos indica por dónde debemos ir, respetando siempre nuestra libertad. Cuando nos salimos de la ruta, el GPS nos muestra otros caminos para regresar al camino que habíamos iniciado. El Espíritu de Dios estará siempre guiándonos. Y la manera en que lo hace es por nuestra conciencia (aquella que nos orienta cuando hacemos una elección por una obra buena o mala).

Abramos las puertas de nuestra vida al Espíritu consolador y dejemos que sea Él quien nos guíe hacia el cielo, donde contemplaremos el hermosísimo rostro de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.

«El Espíritu regala la intimidad con Dios, la fuerza interior para ir adelante. Pero al mismo tiempo él es fuerza centrífuga, es decir empuja hacia el exterior. El que lleva al centro es el mismo que manda a la periferia, hacia toda periferia humana; aquel que nos revela a Dios nos empuja hacia los hermanos. Envía, convierte en testigos y por eso infunde —escribe Pablo— amor, misericordia, bondad, mansedumbre. Solo en el Espíritu Consolador decimos palabras de vida y alentamos realmente a los demás. Quien vive según el Espíritu está en esta tensión espiritual: se encuentra orientado a la vez hacia Dios y hacia el mundo.»
(Homilía de S.S. Francisco, 20 de mayo de 2018).


Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Durante el día, en medio de las actividades que haga, me detendré un momento y haré una oración espontánea al Espíritu Santo.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!
¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.
Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.