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Todo el que se enoje contra su hermano, será llevado ante el tribunal
Hispanos Católicos en Estados Unidos /Homilías Mons. Enrique Díaz

Por: Mons. Enrique Díaz | Fuente: Catholic.net

Después de proponer Jesús su admirable camino para la construcción del Reino, desciende a los señalamientos prácticos para una comunidad compuesta por personas provenientes de muy diferentes estratos sociales y que ahora tienen que convivir y compartir el sueño de Jesús. Para los discípulos de Jesús la enseñanza de este día es de capital importancia: una justicia que vaya más allá de la practicada por los escribas y fariseos y una reconciliación que supere las diferencias y los obstáculos que presentan los desencuentros y agresiones.

No es fácil ni para una comunidad ni para las naciones. Cristo propone un cambio substancial en las relaciones de la comunidad. No puede una comunidad basarse en resentimientos, en odios y en descalificaciones. Para estar frente al Señor se requiere la paz. Frente a Dios debemos reconocer la verdad para sanar las heridas del pasado y poner las bases para el perdón y la reconciliación.

Jesús confía en la capacidad de sus seguidores para lograr la paz y emprender el camino esperanzado de la reconciliación. Con tristeza seguimos escuchando y conociendo los horribles crímenes que en una y otra parte se cometen. Van directamente contra el mandamiento del Señor y contradicen toda humanidad.

La paz es el anhelo más fuerte que se instala en el corazón de todos los mexicanos, sin embargo, se ve amenazada y amordazada por la ambición y la violencia. Pero una paz sostenida por las armas y el miedo no es verdadera paz. Cristo hoy propone que descubramos cuál es la raíz del odio y de los resentimientos para desterrarlos de entre nosotros. Alguien, al escuchar este evangelio, me decía: “entonces no voy a ir a la iglesia hasta que me ponga en paz con mi enemigo”. Pero no es la propuesta de Jesús, sino que si de verdad te reconoces amado por Dios tienes que buscar una verdadera reconciliación que termine con la enemistad.

La solución no es alejarse de Dios, la propuesta de Jesús es alejar de nuestro corazón todo resentimiento, todo odio y toda venganza. ¿Hay algo que esté lastimando mi corazón? ¿Cómo lo contempla Jesús?