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| Un aggiornamento de comunicación católica |
| Conoce las Religiones / | La Iglesia Católica |
| Por: Salvador I. Reding Vidaña | Fuente: Catholic.Net |

Hace ya unos años, el Concilio Vaticano II hablaba de aggiornamento, digamos una puesta al día en la iglesia católica. Y el mensaje siempre fue muy claro: se trataba de ponerse al día en materia de comunicación y de ninguna, ninguna manera, de cambiar la doctrina de la fe. La doctrina, basada en las enseñanzas evangélicas, en la tradición y sobre todo en la inspiración permanente del Espíritu Santo no cambia, es de siempre y para siempre.
Lo esencial de la puesta al día de la iglesia es que no hay cambios en la doctrina ni en la moral de la vida diaria. Es el cambio de formas de actuar, que pueden darse en la estructura eclesial (como el rol de los laicos, en particular de las laicas, las mujeres), pero en especial en la relación del catolicismo con otras religiones y con quienes tienen otra forma de pensar y otras costumbres.
Se trata de comunicar el evangelio, es decir de evangelizar, de propagar “la buena nueva”, conforme a la forma de vida actual y en especial de comunicarse y relacionarse.
El Papa Francisco insistió, desde su exhortación apostólica Evangelii gaudium en lo que llamó una” iglesia en salida”, es decir una iglesia que no se encierra cómodamente en sí misma, sino que sale al mundo para comunicar, para vivir el evangelio con nuevos caminos y métodos creativos. En su evangelización la iglesia no se ha encerrado en sí misma, ha salido al mundo viva, en caridad, pero ese mundo requiere mayor presencia cristiana, que sea cada vez más iglesia en salida, según la expresión papal.
Los llamados “signos de los tiempos” se refieren no a nuevas necesidades de adaptación de la doctrina o de aceptación de errores de fe, de costumbres y de pensamiento. Si han aumentado las relaciones entre pareja del mismo sexo, y son socialmente más toleradas, no se trata de aceptarlas, sino de tratarlas con caridad, no de ser “tolerantes” con ideas y conductas moralmente desordenas respecto a lo que Dios quiere de las personas.
Los signos de los tiempos actuales y los que se ven venir en un futuro cercano y hasta a mayor plazo, señalan a los miembros de la iglesia, jerarquía y laicado, las necesidades de formas adecuadas para evangelizar. La comunicación ha llegado en el mundo a ser una realidad que puede ser global e instantánea, tal como lo demuestra la difusión de noticias a veces en cuestión de minutos a través de los medios de comunicación masiva, y hasta “en tiempo real”, es decir en vivo mientras se desarrollan.
La comunicación mundial está llena de noticias, de opiniones e interpretaciones de hechos y de personas, de tendencias culturales y contraculturales que abruman a la gente que escucha la radio, ve la televisión, lee prensa escrita y, la gran novedad, se comunica por las llamadas redes sociales, y hasta en charla directa.
La puesta al día eclesial es adaptarse en las formas de comunicación con el mundo, tanto en los canales de la misma como en el trato caritativo, sagaz, inteligente, tranquilo y muy, muy paciente y comprensivo sobre las ideas, creencias y conducta de las personas, tanto de los fieles instruidos como de todo el laicado y de quienes no practican la vida cristiana. La caridad al servicio de la evangelización
Y para establecer canales de comunicación efectiva ser muy tolerantes sobre la conducta ajena, y algo muy importante: sin entender la tolerancia como aceptar como verdades lo que sea contrario al evangelio y la enseñanza de la iglesia católica. La tolerancia es de actitudes, no de aceptar falsedades para “llevarla bien” con otras personas, respetar sus creencias.
Los signos de los tiempos y la puesta al día deben ser muy bien identificados, y no ceder ante exigencias de algunos católicos, incluyendo lamentablemente a algunos sacerdotes y obispos, y a no católicos, que quieren que se relaje la disciplina de la moralidad que viene del evangelio. Hay voces que piden, exigen y hasta amenazan con que estos tiempos y muchas costumbres equivocadas se acepten, como la homosexualidad, o a defensas abiertas del aborto y la eutanasia.
El aggiornamento es de formas de comunicación evangélica, para que en vez de confrontar se hable, se diga, se comunique, se ejemplifique en la propia conducta creando puentes de entendimiento, para que el Espíritu Santo pueda actuar sobre mentes, almas abiertas al diálogo y no cerradas producto de nuestra actitud de confrontación violenta en el lenguaje, nada amigable.
Lo que debemos sagazmente hacer es aprender a comunicar mejor el evangelio, como pidió Francisco, creativamente, sobre todo en mundos en donde el confort de la vida moderna hace que muchas personas consideren que todo les está resuelto y que no necesitan eso que se llama Dios, mucho menos a Jesucristo como su enviado. Para qué ir a la iglesia, piensan, si “todo va bien”, para qué casarse en matrimonio religioso si a lo mejor luego no nos entendemos.
Es muy importante insistir: la puesta al día, conforme a los signos de los tiempos no es adaptar la enseñanza cristiana acomodándola a ideas y conductas contrarias al evangelio como algunos exigen, supuestamente porque así es hoy el mundo y para allá va en el futuro cercano y hay adaptarse con todo y doctrina. No.
Debemos los fieles ser guardianes de la Verdad y puentes de comunicación con el mundo. Pero sobre todo, como se nos ha enseñado, que la mejor predicación evangélica es el ejemplo de una vida conforme Dios nos pide (haciendo la voluntad del Padre), pues la propia conducta, los hechos, convencen más que la palabra.

