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Ante tanta violencia la paz la construimos todos.
Familias Católicas /Familia y Sociedad

Por: Silvia del Valle | Fuente: Catholic.Net

Estas últimas semanas hemos vivido jornadas donde la viloencia se ha vuelto extrema , donde la impunidad priva, la prepotencia y la supremasía de la delincuencia organizada es evidente y hasta se impone ante los ciudadanos que solo buscan el Bien Común.

Muchos piden oraciones y hacen campañas para interceder por los que sufren violencia en países lejanos y yo me pregunto ¿no será que debemos comenzar por orar e interceder por la paz en nuestro propio país?

La vilencia va en aumento y está cada vez más cerca de nosotros y lo más triste es que poco a poco nos vamos acostumbrando a ella por lo que cada día se nos hace más normal que las noticias que nos llegan cada mañana sean de asesinatos, violaciones, desapariciones, asaltos, bloqueos carreteros, etc.

No podemos vivir así, aterrados y con temor de lo que pueda suceder por el capricho de algunos que tiene el poder.

Pero ¿qué podemos hacer? Primero que nada unirnos para clamar por la paz de nuestra nación y educar a nuestros hijos para que también la busque, por eso aquí te dejo mis 5Tips para construir la paz en familia.

 

PRIMERO. Edúcalos en el respeto.

Esta es la base de todo porque si nuestros hijos saben respetar seguro que no se meterán en problemas porque no buscarán tener lo que no es suyo, tampoco buscarán pisotear a cualquiera para obtener lo que quieren a cualquier precio.

 

Una forma muy fácil de enseñarles a respetar es que sepan que no todo lo que quieren es suyo y que hay que esforzarse por tener lo que se desea.

 

También es bueno que los enseñes a compartir sus cosas con los demás, que no son el centro del universo y que hay que cuidar a las personas que los rodean, de esta forma sabrán que los demás merecen respeto y que valen porque son personas.

 

Si los educamos así desde pequeños estamos garantizando que de grandes no quieran dañar para obtener lo que ellos quieren.

 

Y esto comienza desde casa, con los hermanos. A veces pasa que dicen mentiras para pasarle la culpa al otro y que ellos no sean castigados, pero hay que explicarles que es mejor hacerse responsable de sus actos y recibir el castigo correspondiente a dañar a una persona injustamente.

 

Cuando mis hijos eran pequeños, siempre hablábamos con ellos para hacerlos pensar y lograr así que llegarán ellos a la conclusión de si lo que hicieron era un acto bueno o malo. Esto les ayuda a hacer conciencia e ir formando el criterio.

 

SEGUNDO. Que valoren y amén la vida.

Si tienen claro que la vida es un don de Dios y que vale mucho, estoy segura que siempre buscarán respetarla y cuidarla y evitarán hacer cosas que puedan dañar su vida y la de los demás.

 

Y esto se inculca desde pequeños, cuidándolos y respetándolos primero nosotros. Y cuando son adolescentes se pueden comenzar a ver los frutos porque es el momento de tomar decisiones importantes como cuando los amigos les ofrecen alcohol o drogas y ellos son capaces de no tomar lo que les ofrecen.

 

Para lograrlo es necesario educarlos desde pequeños. Enseñarles a qué no arrebaten los juguetes que quieren, a que esperen su turno en los juegos, a que aprendan a saber perder sin enojarse, a ofrecer disculpas cuando se equivocan y a conceder el perdón a quienes los ofenden, etc.

 

Es muy importante que nosotros les digamos cómo se debe reaccionar correctamente ante cada situación nueva porque ellos no nace sabiendo todo esto y en verdad que aprenden de nosotros.

 

TERCERO. Los límites son básicos.

Una herramienta básica para lograr que nuestros hijos amen la paz y la busquen ante cualquier circunstancia es ponerles límites claros pues es una forma de irles guiando sin tener que estar detrás de ellos en todo momento.

 

Los límites son como las fronteras que no pueden pasar, pero que deben conocer y comprender para que su desarrollo sea integral y sano.

 

A veces a nosotros los papás nos cuesta trabajo poner los límites claros, pero es necesario hacerlo sin sentirse culpable, más ahora que la sociedad está tan encontra de los límites, así que debemos nadar contracorriente por el bien de nuestros hijos.

 

Una forma muy sencilla es poner un reglamento familiar y escribirlo en un lugar visible y accesible para nuestros hijos. De ser posible que ellos también lo firmen o pongan su libre o si están pequeños su manita con pintura, de esta forma será claro y conocido lo que se puede y lo que no en nuestra familia.

 

De vez en cuando hay que revisarlo juntos para ver si hay necesidad de adaptarlo al tiempo que estamos viviendo. A nosotros nos ha funcionado muy bien.

 

Mis hijos ya jóvenes y hasta la fecha saben qué hay cosas que en nuestra familia no están permitidas y ya no siquiera llegan a pedir permiso porque lo tienen muy claro.

 

CUARTO. Edúcalos con el ejemplo

Este punto es básico. Debemos ser coherentes y hacer lo que les pedimos a nuestros hijos.

 

No podemos pedirles que no digan mentiras si nosotros decimos mentiras “piadosas”; no podemos pedirles que no digan groserías si nosotros hablamos usándolas, no podemos pedirles que no tomen cosas agenas si nosotros somos de los que abrimos las cosas en el súper, tomamos el contenido y luego lo dejamos botado en cualquier anaquel y mucho menos podemos pedirles que no se peleen entre hermanos si nosotros nos vamos peleando en el tráfico con los que se nos ponen enfrente.

 

Nuestros hijos nos observan siempre y aunque no nos demos cuenta, ellos aprenden de nuestras acciones y lo guardan en su memoria y cuando se necesita lo sacan de forma inconsciente.

 

Por esta razón debemos actuar coherentemente y estar atentos porque un mundo nos vigila. Seamos siempre de una pieza.

 

Y QUINTO. Ora en familia.

La oración es la herramienta más eficaz para educar a nuestros hijos para La Paz y además para enseñarles a pedir por los más necesitados y los que más sufren.

 

Si los enseñamo a orar por los demás estamos preparando su corazón para que busquen siempre el bien de todos y no solo el propio, de esta forma los estamos vacunando contra el egoísmo.

 

Orar en familia edifica, fortalece y ennoblece. Además de que estaremos dotando a nuestros hijos para toda la vida porque el que ora se reconoce necesitado de Dios y así Él puede obrar en nuestras vidas y suscitar los grandes milagros que tanta falta nos hacen.

 

Hoy te invito a orar por nuestro país, regálame una Ave María para clamar a nuestra madre santísima que nos cubra con su manto y que interceda por nosotros para que alcancemos la paz.