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¡No reconozco a mi hijo adolescente!
La adolescencia se caracteriza por ser una verdadera etapa de cambios profundos en nuestros hijos. ¿Cómo ayudarles?


Por: Miguel Carmena Laredo |




“Es que me cambiaron a mi niño”, se quejan los recién estrenados padres de un adolescente. Si antes éste era responsable, cariñoso y obediente, apenas comienza a salirle el bigotito y ¡zaz! ... De un día para otro, se vuelve rebelde, solitario y apático. Es verdad, este verdadero “aterrizaje forzoso” en la adolescencia desconcierta a todos.

Para ayudar y encauzar a quienes están pasando por esta etapa de su desarrollo, es muy conveniente profundizar en qué es la adolescencia y cuáles son las características fundamentales de este período.
Sin extendernos mucho, vamos a afrontar los rasgos principales de este período:

1. Cambios
En este período el muchacho o la muchacha comienzan a constatar cambios en su cuerpo, en su estado de ánimo, en su sensibilidad y no saben cómo manejarlos. Sienten nuevas tendencias instintivas y aún no tienen una capacidad de razonarlas ni un equilibrio temperamental para afrontarlas con madurez.

2. Búsqueda y autoafirmación
El adolescente rechaza todo lo que recibió en la niñez porque él quiere construirse un mundo por sí solo, hecho todo por él. Por eso rechaza hasta los valores que recibió en su familia. Busca nuevas amistades y adquiere una cierta actitud de rebeldía y de crítica ante todo, partiendo esto, de su deseo de autoafirmación.

3. Formación de la personalidad
Es en esta etapa cuando, salvo alguna fuerte influencia posterior, queda ya formado el carácter y fijada la personalidad.

4. Inseguridad personal
Los cambios de este período, su anhelo, convertido a veces en verdadera obsesión, por construirse su mundo, llevan al adolescente a experimentar una fuerte inseguridad ante el futuro. Y busca una salida por sí solo. Sin embargo, es cuando más afecto necesita. Es el momento en que las adolescentes se pasan mucho tiempo llorando a solas o huyen absolutamente de la soledad. Las reacciones pueden ser contradictorias, pero siempre son objetivamente exageradas. Igual sucede con los muchachos, que se hacen extrovertidos o introvertidos de forma exagerada, poco equilibrada. En los dos sexos aparece muy fuerte la búsqueda de afectos, de amistades íntimas y completas que compartan con ellos lo que no son capaces de decir a otros precisamente por su inseguridad, porque se imaginan una reacción negativa.

5. Época de formación de principios y convicciones
Según los psicólogos, el niño de aproximadamente 11 a 13 años forma su “gramática de valores” en la que comienza a comprender el significado de lo que serán los grandes principios que regirán su vida. Después, en la adolescencia, fija definitivamente (salvo algún suceso grave que impacte en su vida) la jerarquía de valores, las convicciones que guiarán todo su comportamiento consciente y libre. Esto significa que estamos ante una época fundamental en la formación de la opción moral del futuro hombre o de la futura mujer.



 







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