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Transición dolorosa
La adolescencia se subdivide en tres periodos muy concretos. Conocer los cambios que caracterizan a cada uno de ellos, facilita el tipo de ayuda que les podemos entregar


Por: Francisco Cardona Lira | Fuente: Catholic.net




La adolescencia es una etapa extraordinaria en la vida de toda persona. En esta etapa la persona descubre su identidad y define su personalidad. En este proceso se manifiesta una crisis, en la que se replantean los valores adquiridos en la niñez, y se asimilan en una nueva estructura más madura.

La adolescencia es una época de inmadurez en busca de la madurez. Pero, ¡qué difícil es para los padres este nuevo periodo en la educación de sus hijos!

En el adolescente nada es estable ni definitivo porque se encuentra en una transición.

Conozcamos, pues, en qué consiste la adolescencia y qué es la madurez, cuáles son los cambios que suelen tener los adolescentes, así como las fases por las que van pasando, para poder desarrollar actitudes positivas que favorezcan la superación de esta crisis.

El camino básico que los padres han de seguir es el de la comprensión, con el debido respeto y cariño que merecen cada uno de los adolescentes.

La adolescencia es este periodo en el que un niño se convierte en adulto. No únicamente un cambio en talla y peso, en capacidades mentales y fuerza física, sino, también, un gran cambio en la forma de ser, una evolución de la personalidad.

Los ciclos del adolescente

A) La pubertad o adolescencia inicial (11 a 14 años)


  • Nace la intimidad o es el despertar del propio “yo”.
  • Crisis de crecimiento físico, psíquico y maduración sexual.
  • No hay aún conciencia de lo que ocurre.
  • Conoce por primera vez sus limitaciones y debilidades y se siente indefenso ante ellas.
  • Desequilibrio en sus emociones que se refleja en la gran sensibilidad exagerada y la irritabilidad de carácter.
  • “No sintoniza” con el mundo de los adultos.
  • Se refugia en el aislamiento o en el grupo de compañeros de estudio o de “cuates” o se integra a una pandilla.

Ayudas positivas:


  • Conocer bien a cada adolescente, sus puntos fuertes, sus debilidades, amistades, etc.
  • Revelarle cómo es. qué le está ocurriendo y qué sentido tienen los cambios que está sufriendo.
  • Que conozca sus limitaciones y sus posibilidades.
  • Ayudarle a esclarecer lo que es la auténtica libertad, no el libertinaje.
  • Que desarrolle la fortaleza, para que pueda hacer por sí mismo esfuerzos personales.
  • Fomentar la flexibilidad en las relaciones sociales.
  • Sugerir actividades que le permitan estar ocupado.
  • Que reflexione ante las influencias negativas del ambiente, especialmente las que se derivan de la manipulación publicitaria y las que den desenfreno a conductas sexuales desordenadas.

 

B) La adolescencia media (13 a 17 años).

 



 

  • Del despertar del “yo”, se pasa al descubrimiento consciente del “yo” o de la propia intimidad. La introversión ahora toma lugar, pues el adolescente medio necesita vivir dentro de sí mismo.
  • Surge la necesidad de amar. Suelen tener intensas amistades. Surge “el primer amor”.
  • La timidez es característica de esta fase.
  • Miedo a la opinión ajena, causado por la desconfianza en sí mismo y en los demás.
  • Conflicto interior o de la personalidad.
  • Comportamientos negativos, de inconformismo y agresividad hacia los demás, causada por la frustración de no poder valerse por sí mismos.

 

Ayudas positivas:


  • Guiarlos para que adapten sus conductas a las aspiraciones más nobles e íntimas que descubran en su interior.
  • Que sepan desenmascarar a las manipulaciones publicitarias y del medio ambiente, especialmente del consumismo y todo aquello que no les permita meterse dentro de sí mismos a reflexionar.
  • Que aprendan a buscar el silencio para que, sin miedo, puedan conocerse a sí mismos, a pensar y a reflexionar, y descubrir sus más hondas aspiraciones y a hacer propósitos con decisión.
  • Colaborar con ellos para que descubran el valor y el respeto a la intimidad.
  • Que se esfuercen a pensar y a reflexionar con rigor, evitando la superficialidad.
  • La paciencia y el amor unidos a una suave firmeza son los recursos para sacar al joven de la esfera de sus impertinencias.
  • Evitar los enfrentamientos violentos.
  • Permitirle que se calme ante sus reacciones violentas.
  • Mantener la serenidad a toda prueba, para poder dialogar con él.

C) La adolescencia superior (16 a 22 años).

 




  • Comienza a comprenderse y a encontrarse a sí mismo y se siente mejor en su integración en el mundo en que vive.
  • Presenta un progreso significativo en la superación de la timidez.
  • Es más sereno en su conducta. Se muestra menos vulnerable a las dificultades.
  • Tiene mayor autodominio.
  • Es la etapa de la toma de decisiones importantes: futuro, estudios.
  • Empieza a proyectar su vida.
  • Establece relaciones personales más personales y profundas.

 

Ayudas positivas:


  • Que aprendan a escuchar y a comprender a los que piensan de forma diferente a ellos o a su pequeño grupo, pero que no claudiquen de sus ideas o principios.
  • Que reflexionen constantemente sobre los puntos de vista contrarios a los suyos sabiendo interpretarlos adecuadamente.
  • Que sepan llevar las contrariedades que implica toda responsabilidad, sea propia o ante los demás.
  • “Querer es poder”. Que se convenzan que se puede lograr más si uno se lo propone.

Recomedamos complementar esta lectura con los testimonios de padres de adolescentes,para tener paciencia y a darles ánimo y apoyo!:

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