Menu


La Educación Integral en la Formación Pastoral del niño de 6 a 12 años
El educador debe estar atento a los signos de despertar religioso para preparar el camino de la fe


Por: Lucrecia Rego de Planas | Fuente: CAP



El niño tiene una religiosidad innata, siente la necesidad de Dios y lo empieza a conocer por intuición y por experiencia al descubrirse a sí mimso, a quienes le aman y al mundo que lo rodea.

Cuando descubre esta religiosidad, empieza para el niño una nueva manera de entender la vida, pero ésta puede crecer, cambiar, acelerarse o atrofiarse dependiendo de la educación que reciba.

El educador debe estar atento a los signos de ese despertar religioso para aprovechar todas las oportunidades posibles, preparando el camino de la fe, haciendo madurar la religiosidad del niño y creando hábitos que den cauce a su expresión religiosa.

Estos signos van cambiando a lo largo de la vida del niño de acuerdo con su desarrollo físico, intelectual, afectivo, social, moral y religioso, pues todos los aspectos influyen en la manera como el niño recibe la información, la entiende y es capaz de aplicarla a su vida.

Un buen catequista se preocupa de conocer la capacidad intelectual de sus alumnos, pues de ella dependerá la manera como se le explique la doctrina y les aclare sus dudas; el momento afectivo que viven , su temperamento, sus ilusiones, lo que les gusta y disgusta, pues esto influirá en las motivaciones que puede presentarles: su desarrollo moral para saber qué tan capaces son de distinguir el bien del mal, lo correcto de lo incorrecto y en base a ello preparar las exposiciones y los ejemplos; su desarrollo social , que pueda facilitar o dificultar la catequesis de acuerdo a su capacidad de diálogo, de respeto, de preocupacación hacia las necesidades de los demás; y por último, su desarrollo físico , que se deberá tomar en cuenta para decidir acerca de la simplicidad o complejidad de las actividades y dinámicas que se lleven a cabo en la clase.

En esta serie de artículos hemos incluido las caracterísiticas principales de cada una de las edades, para que los catequistas no sólo las tomen en cuenta, sino que las aprovechen para lograr eficazmente su labor evangelizadora.

1. Los niños de seis años

2. Los niños de siete años

3. Los niños de ocho años

4. Los niños de nueve años

5. Los niños de diez años

6. Los niños de once años

7. Los niños de doce años

 

 

 

 



* Para mayor información, visita nuestra biblioteca virtual.
* ¿Qué opinas sobre el tema? Comparte tu opinión.
* ¿Dudas, inquietudes? Pregúntale a un experto
* ¿Te gustó nuestro servicio? Suscríbete a nuestro boletín mensual

 

 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |