Tisha Beav
Por: Hna. María del Cielo | Fuente: www.dialogoreligioso.org

Tishá Beav es, junto con Iom Kipur (el Día del Perdón), un día de ayuno de 24 horas completas, desde una puesta del sol hasta la otra. A diferencia del resto de los ayunos públicos del año, el día de Tishá Beav se asemeja a Iom Kipur en el hecho de que también están prohibidas cinco cosas : comer y beber, lavarse, untarse con cremas y aceites, utilizar calzado de cuero y mantener relaciones matrimoniales. Todos los demás ayunos del calendario hebreo sólo comienzan con la salida del sol, es decir que durante las horas de la noche todavía se puede comer y beber. Este ayuno es señal de luto por las tragedias que sufrió el pueblo de Israel y que ocurrieron en Tishá Beav (el 9 de Av o Ab- Agosto). Estas fueron:
1) Cuando el pueblo de Israel estaba acampando en el desierto luego de haber salido de la tierra de Egipto, mandaron exploradores para que espíen la Tierra de Israel y saber por dónde entrar a la tierra para comenzar la conquista. Al retornar, después de cuarenta días, los espías dieron un falso reporte sobre la tierra y sus habitantes, y el pueblo aceptó aquel difamatorio reporte a causa de su falta de fe, llorando desalentados. “Entonces todo el pueblo alzó la voz y dando alaridos se pasó llorando aquellas noche. Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moisés y contra Aarón, diciéndoles todo el pueblo: ¡Ojalá hubiéramos muerto! ¿Por qué quiere llevarnos Yahvé a esta tierra para que perezcamos a espada y nuestras mujeres y nuestros hijos vengan a caer en cautividad? ¿No nos sería mejor volver a Egipto?” (Números 14, 1-4). Por esta razón, Dios decretó que los hombres de aquella generación no entrarían a la Tierra de Israel y morirían en el desierto, y este fue el primer triste evento ocurrido un nueve de Av (cf. Números 14,29).
2) En este día fue que el primer Templo Sagrado de Jerusalén fue destruido a manos del emperador Nabucodonosor, rey de los Babilonios. Alrededor de cien mil judíos fueron asesinados y millones fueron exiliados.
3) También el segundo Templo Sagrado de Jerusalén fue destruido un 9 de Av a manos del Imperio Romano liderado por el General Tito. Unos dos millones de judíos murieron y otro millón fue exiliado.
De este último quedó en pie una sola reliquia, el Cótel Hama´raví o Muro Occidental, uno de los cuatro que rodeaban por afuera ese sagrado recinto.
Ante este muro se concentraron más tarde las lágrimas y las plegarias de los hebreos hasta el día de hoy.
4) La caída de la fortaleza de Betar, en los días de rebelión de Bar Kojba contra los romanos. Betar era el centro de la rebelión y había en ella miles de hombres, mujeres y niños. De esta manera se destruyó una importante fortaleza del poblado judío en Israel luego de la destrucción del Templo a manos del Imperio Romano liderado entonces por Adriano, donde más de 100.000 hebreos fueron asesinados.
5) El área y los alrededores del Templo de Jerusalén (en ruinas) fueron tomados por el general romano Turnus Rufus, Jerusalén fue reconstruida como una ciudad pagana - renombrada Aelia Capitolina y fue prohibido el acceso de los judíos a la misma.
En el Estado de Israel, hoy día, Tishá Beav es día de luto oficial (pero no feriado para las labores cotidianas). Cines, teatros, cafés, etc. cierran sus puertas. La radio y la televisión sólo transmiten música seria y programas alusivos a la fecha. Y miles de judíos se reúnen para rezar y lamentar ante el Muro Occidental de Jerusalén, o bien en las sinagogas de sus respectivas localidades.
En la actualidad los judíos han agregado otras desgracias a las ya escritas, como la expulsión de España en el año 1942, la I Guerra mundial que se desencadenó en esta fecha y preparó la escena para el estallido de la II Guerra mundial y por ende el holocausto; el atentado de la Amia en Buenos Aires, etc.
Pero ¿Cuál es el propósito de recordar las desgracias que se van sumando y de las que quizá se sucedan en un futuro para esa fecha? Según algunos el objetivo principal de estos días es inspirar a las personas a que recuerden sus malos actos y se arrepientan de ellos, entendiendo que esas acciones fueron las que provocaron muchos de los problemas que viven hoy en día.
Sin embargo, para muchos, el recuerdo de aquellas desgracias no hace sino aumentar un sentimiento contrario hacia quienes las provocaron.
El sufrimiento pasado nos debe hacer reflexionar para unirnos más a Dios. Dejando de lado aquella idea de un Dios que castiga y centrándonos más bien en la verdad de un Padre Misericordioso que acepta en su Providencia también el dolor para sus hijos para purificarlos y hacerlos mas dignos de llegar a contemplar Su Rostro. Por otro lado, el recordar debe siempre llevarnos a un compromiso para no repetir aquellos errores o aquellas tragedias con quienes son nuestros prójimos.
Este fue el mensaje del Santo Padre cuando visitó Yad Vashem, donde se recuerdan las víctimas del holocausto.
“Recordamos, pero no con deseo de venganza o como un incentivo al odio. Para nosotros, recordar significa orar por la paz y la justicia, y comprometernos por su causa. Sólo un mundo en paz, con justicia para todos, puede evitar que se repitan los errores y los terribles crímenes del pasado.” (23/3/2000)



















