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Pastoral Familia, Formación
La pastoral familiar es un elemento esencial para la evangelización, que hace descubrir a los jóvenes lo que representa un compromiso único y fiel


Por: . | Fuente: Vatican Inforation Service



El Santo Padre manifestó su gratitud a los obispos por su "perseverancia y coraje frente a las numerosas dificultades que ha conocido el país a lo largo de los años pasados. En numerosas ocasiones -dijo- habéis contribuido al diálogo para la reconciliación nacional, recordando a todos las exigencias del bien común, en la fidelidad a la verdad de Dios y del ser humano. Pido al Señor que haga fructificar estos esfuerzos para que vuestro país conozca una vida próspera en la concordia y en la fraternidad".

Tras poner de relieve el compromiso de los prelados africanos "por la protección y el respeto de la vida", Benedicto XVI señaló que "la promoción de la verdad y de la dignidad del matrimonio, así como la defensa de los valores familiares esenciales debe ser una de las mayores prioridades. La pastoral familiar es un elemento esencial para la evangelización, que hace descubrir a los jóvenes lo que representa un compromiso único y fiel". En este contexto, exhortó a los prelados a "prestar una atención especial a la formación de las parejas y de las familias".

El Papa animó también a "seguir esforzándose por promover las escuelas católicas, que son lugares de educación integral al servicio de las familias y de la transmisión de la fe. A pesar de las dificultades que puedan encontrar, su papel es esencial para que los jóvenes adquieran una sólida formación humana, cultural y religiosa. ¡Que los educadores y los profesores -exclamó- sean ellos mismos modelos de vida cristiana para los jóvenes!".

Refiriéndose a la necesidad urgente de evangelizar, el Santo Padre recordó la labor de los catequistas y otros agentes de pastoral en esta misión. "La enculturación del mensaje evangélico, en fidelidad a la doctrina de la Iglesia -continuó-, contribuye al arraigamiento efectivo de la fe en vuestro pueblo, permitiendo acoger a la persona de Jesucristo en todas las dimensiones de su existencia. (...) Respetando las ricas tradiciones que son la expresión viva del alma de su pueblo, los cristianos deben rechazar con decisión lo que va contra el mensaje liberador de Cristo y encierra al hombre y a la sociedad en la alienación".

Benedicto XVI hizo hincapié en la importancia de la formación de los sacerdotes, consagrados y laicos, para que puedan "afrontar las situaciones difíciles que se les presentan y transmitir el contenido de la fe mediante el testimonio de su vida, sostenidos por convicciones personales seguras. Esta formación debe ayudar a los fieles laicos a adquirir las competencias que les permitan comprometerse en la vida social y trabajar por el bien común. El Compendio de la doctrina social de la Iglesia es un instrumento precioso para la formación de todos, en particular de los laicos".

Al final de su discurso, el Santo Padre se refirió a la necesidad de "perseguir y profundizar las relaciones cordiales existentes con los musulmanes en Togo. Son indispensables -concluyó- para la concordia y la armonía entre todos los ciudadanos, así como para la promoción de los valores comunes a la humanidad".







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