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Los laicos pueden realizar su vocación en el mundo cumpliendo sus deberes profesionales
Extracto del libro ¡Levantaos! ¡Vamos! de Juan Pablo II sobre la vocación de los laicos


Por: Juan Pablo II | Fuente: libro ¡Levantaos! ¡Vamos!



“Los laicos pueden realizar su vocación en el mundo y alcanzar la santidad no solamente comprometiéndose activamente a favor de los pobres y los necesitados, sino también animando con espíritu cristiano la sociedad mediante el cumplimiento de sus deberes profesionales y con el testimonio de una vida familiar ejemplar. No pienso sólo en los que ocupan puestos de primer plano en la vida de la sociedad, sino en todos los que saben transformar en oración su vida cotidiana, poniendo a Cristo en el centro de su actividad. El será quien atraiga a todos a sí, saciando su “hambre y sed de justicia” (Mt. 5,6).

¿No es ésta la lección que se desprende del final de la parábola del buen samaritano (Lc. 10., 34-35)? Después de los primeros cuidados de asistencia al herido, el buen samaritano se dirige al posadero. ¿Qué hubiera podido hacer sin él? De hecho el posadero, permaneciendo en el anonimato, realizó la mayor parte del trabajo. Todos pueden actuar como él cumpliendo sus propias tareas con espíritu de servicio. Toda ocupación ofrece la oportunidad, más o menos directa de ayudar a quien lo necesita. Naturalmente, esto es más palpable en el trabajo de un médico, un maestro, un empresario, siempre que se trate de personas que no cierran los ojos a las necesidades de los demás. Pero también un empleado, un obrero o un agricultor pueden encontrar muchos modos de servir al prójimo, aún en medio de dificultades personales, a veces incluso graves. El cumplimiento fiel de los propios deberes profesionales es practicar ya el amor por las personas y la sociedad.”

Juan Pablo II
Del libro: ¡Levantaos! ¡Vamos!







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