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¿Miedo a los hijos?
Hay muchas situaciones que perecen responder afirmativamente a esta pregunta


Por: Padre Oscar Pezzarini | Fuente: www.feliceslosninos.org



En los últimos tiempos, algo que se habla y mucho, es en referencia al tema de la vida, o de una nueva vida, con intentos de “educar sexualmente”, donde sólo se intenta “enseñar” a como disfrutar del “sexo” sin riesgos, y cuando me refiero a “riesgos” no sólo en el caso de enfermedades, sino que en no pocos momentos se habla de “prevención de embarazos”, como si fuera una “enfermedad”, y ni que decir sobre las infinitas teorías que quieren justificar el “aborto”, sean por los motivos que sean.

Mi reflexión parte de preguntarme si con todas estas “justificaciones”, campañas educativas, etc., lo que se busca es una manera de dar rienda suelta al placer, por el placer mismo, y entonces como “todo vale”, tratemos de buscar la manera de “prevenirnos”, o en el fondo hay como un “miedo a los hijos”?

Quizás las razones de fondo de todo esto, debamos buscarla a partir de los conceptos de “egoísmo y generosidad”. Hay quienes sólo les interesa “vivir su vida”, conquistar su propia felicidad, cerrados y centrados en sí mismos, y hay quienes entienden que la verdadera felicidad está en “darse” y “abrirse” a los demás, y en esto está en primer lugar la familia, y sobre todo aquella que cada uno puede formar a partir de la capacidad que Dios le ha dado de ser colaboradores en la obra de la creación.

El “dar vida” es un acto de la más profunda y sublime generosidad, claro que ello no es sólo parte de un momento, sino que es un compromiso para toda la vida, siendo que un hijo que llega al mundo es un ser que necesitará mucho que lo cuiden, ayuden a crecer, protejan, acompañen. Y esto, claro, para quien prefiere el “egoísmo” de pensar en sí mismo, no deja de ser una “molestia”.

El principio de “dar vida” es algo que está en la naturaleza humana, no es algo que parte de una concepción religiosa, como muchos pretender hacer creer, sino que es algo propio del ser humano; y la prueba de todo esto es que por más campañas que se hagan, no logran impedir que haya quienes deseen tener hijos, quienes encuentren su plena felicidad en “dar vida”, y comprendan que el acto de amor se hace más pleno y profundo cuando se abre a la vida, y no piensan que con “miedo” en el hijo, como si fuera alguien que viene a “entrometerse” y pasar a ser el enemigo de la felicidad de las personas.

Por todo eso va mi pregunta inicial: ¿miedo a los hijos? Me cuesta creerlo, aunque hay muchas situaciones que perecen responder afirmativamente a esta pregunta, aunque sin embargo si nos ponemos a pensar que lo peor para el ser humano es el “egoísmo”, vamos a comprender que no es “al hijo” a quien se debe temer, sino a esa enfermedad que puede hacer que el corazón del hombre se cierre en sí mismo y no le permita encontrar la plena felicidad, que es aquella que se alcanza cuando logramos abrirnos a los demás.

Padre Oscar Pezzarini
Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México
 

 

 







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