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¿Se aferra la Iglesia a las tradiciones?
La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios


Por: Corazones.org |



INDICE
-Definición de Tradición
-¿Se aferra la Iglesia a "tradiciones"?
-La Tradición en el Catecismo


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"Tradición", definición
Etim.: Latín traditio, entregar, de tradere.

Literalmente, la tradición es la enseñanza que se comunica de una generación a otra. Tradición, con "T" mayúscula se refiere a la Palabra revelada por Dios que se transmite en la Iglesia. Como tal, "Tradición" tiene dos significados estrechamente relacionados entre si. "Tradición" es toda la revelación, desde el comienzo de la historia hasta el final de la era Apostólica, transmitida por los fieles de generación en generación y preservada por la guía divina del Espíritu en la Iglesia instituida por Cristo. La Sagrada Tradición, mas técnicamente, se refiere, dentro de la revelación, a aquella parte que no está contenida en las Sagradas Escrituras porque no se escribió hasta mas tarde. El depósito de la fe, de la revelación, está compuesto por las Sagradas Escrituras (Biblia) y la Tradición Apostólica.


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¿Se aferra la Iglesia a "tradiciones"?
Recibimos una carta de un señor que dejó la Iglesia Católica alegando que ésta "se aferra a las tradiciones". Según él, los católicos somos como San Pablo antes de su conversión: "[yo] sobrepasaba en el Judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, superándoles en el celo por las tradiciones de mis padres" Gálatas 1:14.

Pablo, según el hermano que nos escribe, abandonó las tradiciones después de su conversión, como algo dañino a la fe. Se apoya en Colosenses 2:8 "Mirad que nadie os esclavice mediante la vana falacia de una filosofía, fundada en tradiciones humanas, según los elementos del mundo y no según Cristo".

Pero para hacer honor a las Sagradas Escrituras hay que tomarlas todas en contexto. No se puede tomar un párrafo e ignorar otro. El mismo San Pablo habla bien claro sobre la importancia de las auténticas tradiciones

I Corintios 11:2 "Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las tradiciones tal como os las he transmitido"

II Tesalonicenses 2:15 "Así pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta"

¿Acaso San Pablo se contradice? Claro que no. El sabe discernir entre las tradiciones humanas y la Tradición de origen divino. Esta última es revelada por Jesucristo y transmitida por los Apóstoles.

Los cristianos que no aceptan la doctrina de la Iglesia hacen su propia interpretación bíblica de la cual deducen la doctrina de su Iglesia. Esta interpretación propia de su Iglesia es en efecto lo que se llama tradición. De ahí la proliferación de sectas, todas ellas apelando a la Biblia para justificar sus creencias. No se dan cuenta que mientras rechazan a la Iglesia Católica por sus "tradiciones", las substituyen por las suyas propias. Esto es precisamente lo que San Pablo condena.

Este problema ya ocurría en el tiempo de San Pablo, por eso el condenó las tradiciones humanas (interpretaciones bíblicas separadas de la Iglesia) que bloqueaban la verdad revelada. Al mismo tiempo San Pablo alaba a Dios porque los corintios conservan las "tradiciones tal como os las he transmitido" 1 Cor 11:2.

Jesucristo fundó UNA Iglesia para que por todas las generaciones sus discípulos se mantengan unidos en la auténtica enseñanza de los Apóstoles. Solo ésta es verdadera Tradición porque viene de Jesucristo y es guardada en el Depósito de Fe por gracia del Espíritu Santo.

Jesucristo prometió que el engaño del maligno no corrompería la verdadera Tradición que los Papas enseñan: "Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella." Mateo 16:18


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TRADICIÓN EN EL CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA 75-95

I. LA TRADICIÓN APOSTÓLICA

75 "Cristo nuestro Señor, plenitud de la revelación, mandó a los apóstoles predicar a todos los hombres el Evangelio como fuente de toda verdad salvadora y de toda norma de conducta, comunicándoles así los bienes divinos: el Evangelio prometido por los profetas, que El mismo cumplió y promulgó con su voz".[40]

La predicación apostólica ...

76 La transmisión del Evangelio, según el mandato del Señor, se hizo de dos maneras: oralmente: "los apóstoles, con su predicación, sus ejemplos, sus instituciones, transmitieron de palabra lo que habían aprendido de las obras y palabras de Cristo y lo que el Espíritu Santo les enseñó"; por escrito: "los mismos apóstoles y otros de su generación pusieron por escrito el mensaje de la salvación inspirados por el Espíritu Santo". [41] ... continuada en la sucesión apostólica

77 "Para que este Evangelio se conservara siempre vivo y entero en

la Iglesia, los apóstoles nombraron como sucesores a los obispos, `dejándoles su cargo en el magisterio´".[42] En efecto, "la predicación apostólica, expresada de un modo especial en los libros sagrados, se ha de conservar por transmisión continua hasta el fin de los tiempos".[43]

78 Esta transmisión viva, llevada a cabo en el Espíritu Santo, es llamada la Tradición en cuanto distinta de la Sagrada Escritura, aunque estrechamente ligada a ella. Por ella, "la Iglesia con su enseñanza, su vida,su culto, conserva y transmite a todas las edades lo que es y lo que cree".[44] 1124, 2651

"Las palabras de los Santos Padres atestiguan la presencia viva de esta Tradición, cuyas riquezas van pasando a la práctica y a la vida de la Iglesia que cree y ora".[45]

79 Así, la comunicación que el Padre ha hecho de sí mismo por su Verbo en el Espíritu Santo sigue presente y activa en la Iglesia: "Dios, que habló en otros tiempos, sigue conversando siempre con la Esposa de su Hijo amado; así el Espíritu Santo, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia, y por ella en el mundo entero, va introduciendo a los creyentes en la verdad plena y hace que habite en ellos intensamente la palabra de Cristo".[46]

II. LA RELACIÓN ENTRE LA TRADICIÓN Y LA SAGRADA ESCRITURA

Una fuente común ...

80 La Tradición y la Sagrada Escritura "están íntimamente unidas y compenetradas. Porque surgiendo ambas de la misma fuente, se funden en cierto modo y tienden a un mismo fin".[47] Una y otra hacen presente y fecundo en la Iglesia el misterio de Cristo que ha prometido estar con los suyos "para siempre hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20).

... dos modos distintos de transmisión

81 "La Sagrada Escritura es la palabra de Dios, en cuanto escrita por inspiración del Espíritu Santo". "La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación".

82 De ahí resulta que la Iglesia, a la cual está confiada la transmisión y la interpretación de la Revelación, "no saca exclusivamente de la Escritura la certeza de todo lo revelado. Y así se han de recibir y respetar con el mismo espíritu de devoción".[48]

Tradición apostólica y tradiciones eclesiales

83 La Tradición de que hablamos aquí es la que viene de los apóstoles y transmite lo que éstos recibieron de las enseñanzas y del ejemplo de Jesús y lo que aprendieron por el Espíritu Santo. En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aún un Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.

Es preciso distinguir de ella las "tradiciones" teológicas, disciplinares, litúrgicas o devocionales nacidas en el transcurso del tiempo en las Iglesias locales. Estas constituyen formas particulares en las que la gran Tradición recibe expresiones 1202, 2041 adaptadas a los diversos lugares y a las diversas épocas. Sólo a la luz de la gran 2684 Tradición aquéllas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia.

III. LA INTERPRETACIÓN DEL DEPOSITO DE LA FE

El depósito de la fe confiado a la totalidad de la Iglesia

84 "El depósito sagrado" de la fe (depositum fidei), contenido en la Sagrada Tradición y en la Sagrada Escritura, fue confiado por los apóstoles al conjunto de la Iglesia. "Fiel a dicho depósito, todo el pueblo santo, unido a sus pastores, persevera constantemente en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones, de modo que se cree una particular concordia entre pastores y fieles en conservar, practicar y profesar la fe recibida".

El Magisterio de la Iglesia

"El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo", es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma.

86 "El Magisterio no está por encima de la palabra de Dios, sino a su servicio, para enseñar solamente lo transmitido, pues por mandato divino y con la asistencia del Espíritu Santo, lo escucha devotamente, lo custodia celosamente, lo explica fielmente; y de este único depósito de la fe saca todo lo que propone como revelado por Dios para ser creído".

87 Los fieles, recordando la palabra de Cristo a sus apóstoles: "El que a vosotros escucha a mí me escucha" (Lc 10, 16), reciben con docilidad las enseñanzas y directrices que sus pastores les dan de diferentes formas. Los dogmas de la fe.

88 El Magisterio de la Iglesia ejerce plenamente la autoridad que tiene de Cristo cuando define dogmas, es decir, cuando propone, de una forma que obliga al pueblo cristiano a una adhesión irrevocable de fe, verdades contenidas en la Revelación divina o verdades que tienen con éstas un vínculo necesario.

89 Existe un vínculo orgánico entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces en el camino de nuestra fe, lo iluminan y lo hacen seguro. De modo inverso, si nuestra vida es recta, nuestra inteligencia y nuestro corazón estarán abiertos para acoger la luz de los dogmas de la fe.

90 Los vínculos mutuos y la coherencia de los dogmas pueden ser hallados en el conjunto de la Revelación del Misterio de Cristo. "Existe un orden o `jerarquía´ de las verdades de la doctrina católica, puesto que es diversa su conexión con el fundamento de la fe cristiana". El sentido sobrenatural de la fe.

91 Todos los fieles tienen parte en la comprensión y en la transmisión de la verdad revelada. Han recibido la unción del Espíritu Santo que los instruye y los conduce "a la verdad completa" (Jn 16, 13).

92 "La totalidad de los fieles... no puede equivocarse en la fe. Se manifiesta esta propiedad suya, tan peculiar, en el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo: cuando `desde los obispos hasta el último de los laicos cristianos´ muestran estar totalmente de acuerdo en cuestiones de fe y de moral".

93 El Espíritu de la verdad suscita y sostiene este sentido de la fe. Con él, el Pueblo de Dios, bajo la dirección del Magisterio..., se adhiere indefectiblemente a la fe transmitida a los santos de una vez para siempre, la profundiza con un juicio recto y la aplica cada día más plenamente en la vida". El crecimiento en la inteligencia de la fe

94 Gracias a la asistencia del Espíritu Santo, la inteligencia tanto de las realidades como de las palabras del depósito de la fe puede crecer en la vida de la Iglesia:

- "Cuando los fieles las contemplan y estudian meditándolas en su corazón"; es en particular la investigación teológica la que debe "profundizar en el conocimiento de la verdad revelada".

- "Cuando los fieles "comprenden internamente los misterios que viven"; "Divina eloquia cum legente crescunt" ("la comprensión de las palabras divinas crece con su reiterada lectura").

- "Cuando las proclaman los obispos, que con la sucesión apostólica reciben un carisma de la verdad".

95 "La Tradición, la Escritura y el Magisterio de la Iglesia, según el plan prudente de Dios, están unidos y ligados, de modo que ninguno puede subsistir sin los otros; los tres, cada uno según su carácter, y bajo la acción del único Espíritu Santo, contribuyen eficazmente a la salvación de las almas".

Tema relacionado: Orientale Lumen: La Tradición de las Iglesias Orientales

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