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Una familia normal: ¡Los Increíbles!
Artículo de NIeves García en el que reflexiona sobre la cinta Los increíbles y el valor de la familia.


Por: Nieves García  | Fuente: Forumlibertas.com



Los DVD de Los Increíbles de PIXAR están rompiendo los records. Han vendido 17,7 millones de DVD desde que se pusieron a la venta en marzo del 2005, es decir en apenas dos meses. Y sigue estando catalogada entre la mejores películas del 2004. ¿Será que se ha puesto de moda ahora la familia? La familia siempre está de moda, pero lo increíble de esta familia está, en que muestra… una familia normal.

¿Cómo? ¿Los Increíbles, una familia normal? Normalísima. ¡Pero si son superhéroes! Son superhéroes que formaron una familia normal como la tuya, la mía o la del vecino de butaca.

        Una familia en la que el padre trabaja tantas veces en cosas que no le gustan; que tiene un corazón gigante y se me muere de ganas de hacer algo grande con su vida, pero ayudando a los demás. ¡Cuantos empleados de oficina están cansados de la burocracia, de los ordenadores (o computadoras), los papeleos donde los nombres personales se convierten en números de registro! ¡Cuantos que quisieran que sus trabajos fueran realmente una ayuda para la sociedad! Curiosamente cada vez son más los voluntarios adultos que se inscriben en sus tiempos libres en tareas de ayuda solidaria.

        Un padre que es un hombre normal, con un corazón bueno pero con sueños de grandeza, (de esos que todos alguna vez tenemos), y que los alimenta con sus amigos de viejas hazañas. ¿Quién no necesita sentirse útil para alguien, alguna vez? Un hombre que ya no es tan joven pero que le gustaría serlo, y sin darse cuenta, se deja llevar por ese demonio meridiano y más por tonto que por malo, acaba coqueteando con alguna jovencilla rubia, posiblemente.

        Una madre ocupada de sus hijos, pendiente de lo que les sucede en el colegio, que mantiene limpia la casa con el afán de hacer de ella un hogar agradable para los suyos, que no se siente más ni menos por pasar la aspiradora o preparar la comida para todos. Ella sabe quién es y por qué hace las cosas. Ella quiere hacerlo. Por eso, el día que descubre un cabello rubio en la solapa del traje de quien tanto quiere… comienza a sentir furia, miedo, tristeza o todo junto a la vez.

        Una esposa enamorada que no se queda con los brazos cruzados y conociendo el inmenso corazón de su marido, sale a buscarlo. No sabe si para gritarle, desahogarse o conquistarlo de nuevo, pero sale en su busca; no sin haber hecho un drama antes de conocer la realidad, y haber gastado una caja completa de kleenex. Es una esposa normal, de las que lloran a mares y hacen una tragedia sin tener pruebas reales sólo porque intuyen la posibilidad de perder a quien tanto aman.

        Una familia normal, donde los esposos a veces discuten, pero saben que no por ello han dejado de amarse; donde los hijos pelean en la mesa (o debajo de ella), y a los que tiene que sujetar su madre para que dejen la riña. ¿En qué familia no discuten siempre el niño y el adolescente? No hay nada más susceptible que una niña adolescente y nada que “incordie” más que un hermano menor hiperactivo. Una familia donde pueden discutir entre ellos, sin que nadie les acuse de que hay problemas de violencia doméstica en su casa. Eso sí, que no venga nadie de fuera a hacer daño a uno de ellos, porque entonces todos se unen como una piña, y dan lo mejor de sí para sacar del apuro a aquel de ellos que lo necesita.

        ¿Qué madre normal, en momentos de tensión a veces no exige a sus hijos algo más de lo que puedan dar (como cuando Elasticgirl le pide a su hija crear un campo de fuerza para todo el avión), y que cuando regresa a la serenidad, le pide perdón? Un padre bueno y algo ingenuo, y una madre preocupada y ocupada en amar a los suyos, y tres hijos que se comportan como lo que son, un chiquillo inquieto, una adolescente insegura y un bebé que exige mucha atención. Una familia normal.

        Quizás sea éste el éxito de la película. Todos podemos identificarnos con algún personaje en un momento dado. Nos hablan de nosotros, de nuestra vida, problemas y sueños. De alguna manera todos somos un poco superhéroes sólo por vivir lo cotidiano con ánimo y esperanza.

        Los Increíbles son una familia normal, porque toda familia normal es siempre INCREIBLE.







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