Menu


Un Púlitzer se convierte en mentor de un adolescente
Reseña cinematográfica y reflexión sobre la cinta Descubriendo a Forrester en la que se habla de manera conmovedora de la esencia profunda y el sentido de la labor educativa.


Por: Olivia E. Núñez Orellana | Fuente: yoinfluyo.com



Las películas no sólo son pare verse en las salas, sino también en casa. Hay muchos títulos ideales para su renta o compra y hoy les platicamos de uno de ellos. ¿Quieren ver cine desde la comodidad de su hogar?


Jamal Wallace (Ron Brown) es un adolescente de 16 años que ha tenido el infortunio de nacer en un barrio pobre y carecer de oportunidades para desarrollar su personalidad. Sin embargo, ha sido dotado de un gran talento como jugador de baloncesto y tiene una pasión secreta por escribir.

A nadie revela esta habilidad porque él mismo no la ha dimensionado y por temor a ser rechazado por su grupo de amigos; aspira más alto y teme ser considerado "diferente".

Tal vez es su oculto anhelo por descubrir el mundo el que le lleva a encontrarse accidentalmente con un hombre hostil y retraído, novelista solitario ganador del Premio Púlitzer, William Forrester (Sean Connery), con quien inadvertidamente encuentra coincidencias.

El reconocido autor, que parece se ha apartado del mundo por completo vislumbra el talento para escribir del joven muchacho y atraído por su deseo de superarse abre tibiamente su casa para convertirse en su mentor y amigo.

"Descubriendo a Forrester" ("Finding Forrester", 2000), de Gus Van Sant, es una película que revela de una manera suspicaz y conmovedora la esencia profunda y el sentido de la labor educativa.

Muestra la dificultad y grandeza de ser capaz de desentrañar el interior de una persona hasta lograr motivarlo que sea él mismo quien decida dejar salir lo mejor que hay en él y encontrar en ello una plena realización.

El filme nos relata apasionadamente los pequeños y grandes pasos que se deben dar para hacer mejor lo que nos corresponde como educadores.

Primero, es indispensable la observación para descubrir las cualidades, gustos e intereses de las que está dotado el niño o adolescente. No es necesario inventar o imponer cualidades según nuestra aspiración, sino que son ellos quienes poseen en sí mismos la clave de su mayor desarrollo.

Segundo es ser capaces de valorar lo que descubrimos y contribuir a que ellos mismos lo vean y valoren.

Esta extraordinaria película muestra de manera sencilla cómo el mentor se invierte en mostrar caminos, facilitar espacios y tiempos para que esa habilidad descubierta encuentre formas y cauces de desenvolvimiento. Y no sólo le muestra caminos, sino que lo acompaña en todos sus pasos, tan cerca y distante como sea necesario.

"Descubriendo a Forrester" va más allá de la lección de ser capaces de sacar a flote lo mejor del otro, como el profundo significado de educar. Nos relata además que hace falta que ese descubrimiento y desarrollo tenga un sentido.

No basta con descubrirse y hacerse grande a partir de los propios talentos, sino que hay que contestar a la pregunta: ¿Para qué quiero ser grande? O ¿por qué quiero ser grande? Ambas nos proyectan hacia un bien más allá de nosotros mismos.

Finalmente nos plantea la posibilidad de ser amigos sin tener que ser cómplices incondicionales de sus errores, sino aliados al caminar encontrando en cada paso una oportunidad para aprender partiendo de ser aceptado.

Es posible encontrar el mayor estado de felicidad y realización cuando se deja todo por buscar el mayor bien de quien nos ha confiado su desarrollo.

*La autora es columnista de "Reforma"

@OliviaNunez

@yoinfluyo
 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |