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The Blind Side: el lado ciego es no darse cuenta del valor de la familia
esta cinta narra una conmovedora historia de una familia real y de nuestro tiempo, que se atreve a abrir las puertas de su hogar para admitir un nuevo miembro y con ello darle la plataforma de seguridad y afecto que lo lanzan a su realización.


Por: Olivia Núñez de Orellana | Fuente: Fluvium.com



Fecha de Estreno: 26-02-2010
Director: John Lee Hancock
Actores: Sandra Bullock, Tim McGraw, Quinton Aaron.
Productores: Gil Netter, Andrew A. Kosove y Broderick Johnson
Género: Drama
País / Año : Estados Unidos, 2009
Título Original: The Blind Side

Para los que no sabemos mucho, o sabemos casi nada de futbol americano, resulta interesante conocer que el mariscal de campo (quarter back) es el jugador más decisivo del equipo -y por lo tanto aquel en quien mayor inversión económica se hace-. Él es quien determina las jugadas y dirige la ofensiva. Pero en su desempeño existe un punto de enorme vulnerabilidad “el lado ciego”, que consiste en su imposibilidad para prever algún ataque que podría venir desde un ángulo que la vista no le alcanza a cubrir.

Para resguardar este espacio existe un jugador, el guardia izquierdo (left guard), que se convierte en el segundo en importancia. No sólo porque defiende al líder y con ello la eficacia de cada jugada, sino porque debe proteger al mariscal para evitar que lleguen a lastimarlo y con ello impedir que el equipo pierda “la cabeza”.

Esta es el contexto que se aborda en la película de reciente estreno (The blind side), El sueño posible, protagonizada por Sandra Bulllock.

Esta cinta narra una conmovedora historia de una familia real y de nuestro tiempo, que se atreve a abrir las puertas de su hogar para admitir un nuevo miembro y con ello darle la plataforma de seguridad y afecto que lo lanzan a su realización.

Descubriendo el valor de la familia
La historia refiere la vida de Michael J. Oher quien actualmente juega con el equipo de Baltimore, Ravens, y a la familia Tuohy, de la cual ahora Michael forma parte.

Michael Oher era un adolescente que carecía de una familia estable y un soporte de ningún tipo. Proveniente de un ambiente de vicios, delincuencia y conflictos de todo tipo, Michael decidió apartarse de ese mundo y se acercó a los parques y escuelas de la zona para pasar ahí los días, rodeado de un ambiente menos complicado. Sin embargo, cada día se las tiene que ingeniar para recoger la comida que sobra a los paseantes, dormir en el parque y sobrevivir.

Michael es un muchacho grande físicamente, pero de un corazón tierno, incapaz de meterse en problemas.

Un día que la familia Tuohy regresa a su casa, encuentran a Michael caminando sólo por las calles y, aunque parezca inverosímil en la actualidad, en un acto de bondad tienen el “atrevimiento” de invitarlo a quedarse en su casa solamente para evitar que pase la noche a la intemperie.

Es así como comienza no sólo la amistad entre Michael y Sean (el hijo menor de la familia Tuohy), sino que comienza para Michael la esperanza de emprender una carrera deportiva y lo más importante, encuentra una verdadera familia.

Esta película nos muestra el sentido más profundo de la familia, que consiste en el espacio de convivencia y amor desinteresado, a partir del cual la persona, cada uno de los miembros de la misma, se descubre a sí mismo para poder salir al encuentro de los demás.

La familia y los "actos de bondad"
La familia es además la escuela de los valores y principios que han de conducir el camino de la vida. Es el puerto seguro en donde se encuentra el incentivo para desarrollar los dones propios y cualidades que nos hacen a cada uno especiales y el entorno ideal de seguridad y amor incondicional, que impulsa también a superarse y mejora aquellas cosas que puedo mejorar.

Es la familia entonces el lugar en donde la persona, rodeada de cariño, aceptación y esperanza descubre sus talentos y con ello tiene la mejor oportunidad de vislumbrar su vocación.

Una película que de alguna manera reivindica esos “actos de bondad” que están tan olvidados, tras los que muchas veces nos escudamos con el pretexto de una situación difícil que nos expone a riesgos, pero que en el fondo nos ha permitido estar en una posición cómoda y mezquina de la incapacidad de “ver” a los demás.

El sueño posible nos invita a los educadores y padres de familia a recuperar el entusiasmo y a agudizar la sensibilidad y generosidad, de ayudar a los hijos o alumnos a descubrir aquello para lo que son más capaces e impulsarlos a realizarlo con alegría.

Después de todo… lo mejor que podemos dar a nuestros hijos es una familia que les permita conocerse a sí mismos y la posibilidad de descubrir la felicidad que sólo se encuentra en abrirse y dar lo mejor de lo que somos a los demás.







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