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El episodio III: la venganza de los Sith
Reseña de la cinta a cargo del crítico Arturo Villanueva.


Por: Arturo Villanueva G. | Fuente: Arvo.net



Reseña de la tan esperada película que aparentemente  concluye la historia de la Guerra de las Galaxias, que comenzó en 1977. Mezcla los géneros de la ciencia ficción, el drama y las aventuras en una magnífica y detallada producción.

         En esta oportunidad reseñaré la tan esperada película que aparentemente concluye la historia de la Guerra de las Galaxias, que comenzó en 1977 (George Lucas , ya dejó en claro que la saga continuará en televisión por medio de una serie animada y otra de acción viva).

         El episodio III: la venganza de los Sith, es una largometraje distribuido por la Fox y producido por Lucasfilm, como los otros cinco. Escrito, producido y dirigido por George Lucas es una de las películas más esperadas del año y probablemente la más taquillera.

         El filme dura poco más de dos horas y 20 minutos, y como las otras cinco películas mezcla los géneros de la ciencia ficción, el drama y las aventuras en una magnífica y detallada producción.

         A diferencia de los otros filmes del conjunto, el Episodio III, no es apto para un público infantil; pues al menos se presentan tres escenas que tienen cierto exceso de violencia y crueldad (asesinato de niños, mutilaciones, etc.) Y por ello en México al menos fue clasificada como B-15 (apta para adolescentes de 15 años o más).

         Para esta reseña, me permitiré dividir mi análisis en dos aspectos; la representación y la narración en sí.

         La representación involucra, como ya afirmé una impecable producción a la “Lucas”: excelentes efectos especiales de audio e imagen, digitalizaciones impecables y la creación de atmósferas bellas y creíbles; la magia de la creación visual y la coordinación de los elementos como el maquillaje, el vestuario, los sonidos y los movimientos, muestran el resultado de un trabajo meticuloso y bien pensado por al menos tres años. El filme una vez más nos sumerge en la magia de la creación fantástica y nos atrapa. Tal vez el único pecado del filme es el exceso de tiempo dedicado a las escenas de acción: peleas, volteretas, maniobras de conducción de naves espaciales, más peleas, más volteretas, etc.

         La narración es sin embargo (y a diferencia tal vez del resto de las películas) la parte fundamental y si se puede afirmar, acaso la más rica.

         La trama la podríamos bautizar como “crónica de una caída hacia el mal, anunciada”. No sólo anunciada, sino esperada por millones de fanáticos en el mundo entero que aunque ya sabían el desenlace (fatal) de la película, no lo habían visualizado, no tenían las imágenes ni los sonidos en su memoria. Ahora lo tienen.

         Ahora conocen “los motivos del lobo”, la película nos muestra exactamente porqué, la promesa más esperanzadora de los Jedi, Anakyn Skywalker  (interpretado por Hayden Christensen) se convierte al lado oscuro de la fuerza, es decir, al mal; transformándose en el temible Darte Vader.

         No pienso arruinar la sorpresa para los que no la conocen, pero sí me interesa reflexionar sobre los conceptos de bien y mal que Lucas mueve en este filme.

         El bien es más poderoso que el mal, por fin; George Lucas sutilmente nos muestra que el lado luminoso de la fuerza es más poderoso que el lado oscuro. Esto es importante, pues en las otras cinco películas, el bien y el mal eran en realidad fuerzas complementarias de una sola realidad. Es decir, el bien y el mal dependían del punto de vista de los protagonistas, y además; ambos eran igual de poderosos. Esto durante casi treinta años, contribuyó a incrementar dentro de la cultura pop la creencia muy “new age” del dualismo panteísta; la idea de que bien y mal son lo mismo; y con ello queda eliminado en último término el sentido de la libertad. Lucas nos deja insinuado un punto de superioridad del lado luminosos; el bien trasciende a la muerte; el mal no.

         Las razones de la conversión al mal del protagonista principal son expuestas de manera convincente, Skywalker decide hacer un bien, y para ello escoge al mal. Lo bueno de esto es que Lucas nos muestra que el mal es malo y siempre paga mal, pues finalmente Skywalker provoca un mal mucho mayor al bien que nunca consigue y es traicionado a su vez por el malvado Emperador Palpetine (Ian Mcdermid) a quien sirve. En pocas palabras, el malo, el más malo de los personajes de la saga no es feliz haciendo el mal, sino que sufre y por odio y desquite, hace más mal; es decir, hacer el mal nunca satisface, nunca llena, sólo provoca más infelicidad.

         La película también trata sobre la esperanza; encarnada en los gemelos Skywalker, Luke y Leia; en una posible aunque muy lejana oportunidad de redención del malvado Vader.

         En resumen el filme dejará medianamente satisfechos a los fanáticos, pues entre el episodio III y el IV hay un vacío de por lo menos dos décadas, y es éste precisamente el hueco que Lucas pretende llenar a través de la pantalla chica.

         Star Wars llega a su fin (al menos en la pantalla grande) y con ello un fenómeno importante en la cultura popular de tres décadas se cierra. Tal vez lo único curioso y hasta lamentable, es que al final de cuentas Star Wars nos contó lo historia del malo, resulta que toda la saga está centrada en la historia de Vader.

         Que estén bien, hasta la próxima.



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