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Disney, el divorcio y el alcohol
Mabel Salinas (Yoinfluyo.com) reseña un par de cintas de Disney para ofrecernos una guía cinematográfica para estas fechas


Por: Mabel Salinas | Fuente: Yoinfluyo.com



viernes, 18 de diciembre de 2009

Disney vuelve con una comedia ligera, que tiene un mensaje propositivo, pero también importantes desperfectos. Su más reciente cinta, “Par de colmilludos” (“Old Dogs”), dirigida por Walt Bequer, cuenta con un par de luminarias hollywoodenses que dan pie para que las expectativas sean altas.

Se trata ni más ni menos que de Robin Williams (Dan) y de John Travolta (Charlie), dos hombres solteros de cerca de 40 años, que están a punto de cerrar el negocio más importante de sus vidas.


Sin embargo, el azar se interpone entre ellos y sus sueños, cuando Dan se reencuentra con su ex esposa Vicki (Kelly Preston), con quien estuvo casado menos de un día, pues la boda fue producto de un impulso derivado de una borrachera. Con el alcohol, Dan pretendía olvidarse momentáneamente de su divorcio con otra mujer.

El anhelado encuentro y del que Dan espera desencadenar un nuevo romance, se ve mermado por dos pequeños factores. En primer lugar, Vicki está a punto de ir a la cárcel por dos semanas a causa de su activismo ecológico y, en segundo, de su matrimonio fallido nacieron dos pequeños: Zach (Conner Rayburn) y Emily (Ella Bleu Travolta).

Ahora, en el momento más crucial de su carrera, Dan deberá cuidar a sus dos hijos, cuya existencia desconocía, acercarse a ellos, conocerlos y evitar que su negocio se colapse. Para enfrentar los enredos que se avecinan en su vida, cuenta con Charlie.

A pesar de ser un excelente amigo, este hombre es un mujeriego poco comprometido, para quien vivir la vida al máximo es lo ideal; pero a pesar de ello, tiene un gran sentido de lealtad y apoya a sus amistades cada vez que lo necesitan. Esta ocasión no es la excepción.

“Par de colmilludos” muestra situaciones cómicas que provocan hilaridad en la audiencia, no obstante, éstas son exacerbadas, pues ocurren todo el tiempo, y aunque el filme alcanza un fin importante, como el entretenimiento, por momentos las actuaciones exageradas y las situaciones son inverisímiles.

Otro “pero” que sin duda debemos tomar en cuenta, más cuando se es padre de familia y se piensa llevar a los pequeñines a verla, es que durante el planteamiento se abordan temas delicados, que pueden provocar confusión en ellos, por lo que la orientación paterna es indispensable.

¿Cómo cuales? Les recuerdo la escena de la borrachera, aquella que al ser mencionada puede pasar desapercibida, pero que al ser descrita causa alarma, y más cuando ocurre en una cinta para niños.

Pues bien, además de que en ella hay alcohol, risas y todo demuestra que los personajes pasan un buen momento, Dan decide ponerse un tatuaje. Al despertar se da cuenta del craso error que cometió, no sólo porque quedó marcado con un “recuerdito” para el resto de su vida, sino porque éste fue mal escrito por su realizador.

Por si fuera poco, Charlie utiliza esta anécdota pantagruélica como un recurso para hacer negocios, entablar amistad con los clientes y posteriormente cerrar los tratos; la presume como el día en que logró que Dan perdiera los estribos y se “divirtiera”.

Entonces, al ser planteado como un ejemplo divertido tanto en su momento como en la posteridad, ¿qué mensaje se envía a los niños? ¿Que el alcohol es bueno? ¿Que permite que uno se desinhiba? ¿Que se case con una o un desconocido? ¡Qué está pasando en la industria cinematográfica, cuando las películas para niños tienen un trasfondo tan negativo!

No conforme con ello, esta cinta de Disney –reitero, Disney– hace añicos la institución del matrimonio antes de llegar al desarrollo del filme, lo presenta como si fuera un juego, como si una noche de penas causadas por un reciente divorcio fuera el pretexto perfecto para casarse de nuevo, porque no se encontró nada mejor que hacer.

En cuanto a lo positivo, lo que sí es un buen mensaje y algo que “Par de colmilludos” deja muy en claro, es la importancia de que los padres convivan con sus hijos y que a fin de cuentas la familia está por encima de todo, incluso del mayor éxito profesional. Por lo menos.







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