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La educación: tarea cercana y necesaria

La educación: tarea cercana y necesaria
La importancia de la Familia para una educación integral.


Por: P. Arnaldo Alvarado |





Hay una realidad humana tan cercana y necesaria para todos: la educación. Además en toda la historia del hombre ha sido el único camino a la perfección y desarrollo humano y de los pueblos. Por ejemplo piénsese en la polis griega, las culturas antiguas, el mismo cristianismo, etc. Pero ese desarrollo anduvo de la mano de qué se entendía por educar y cómo se entendía al educando.

Podemos decir que la educación “es el conjunto de acciones y de comportamientos dirigido a promover el desarrollo de la persona humana, que atiende a las múltiples dimensiones de la vida del hombre (física, moral, social, intelectual, religiosa), y que tiene como meta la realización cada vez más plena de la conciencia y del dominio de sí mismo, junto con la capacidad de comunicar y cooperar con las demás personas”. Esta nos parece una definición real e integral.

Educar es el acto más humano que tenemos los hombres y sólo nosotros. Los animales son adiestrados e instruidos, no obstante, el hombre es único de ser educado. Entonces es cultivado cuando es educado (tiene buenos modales). Se trata de educarnos y educar a los demás.

La teoría de El Emilio de Rousseau no encaja con la realidad humana. Pues la educación responde a la capacidad natural del hombre de ser social por naturaleza. Para educarse necesita de los demás, jamás un hombre se desarrolla aisladamente. Los otros y especialmente la familia ayudan al desarrollo del hombre. Me gustaría señalar que en la educación moderna –término en sentido histórico- hay, al menos, dos peligros en el campo educativo: parcializar la educación y reducir y depositar toda la tarea educativa a las instituciones públicas o privadas.

Primero, con respecto a la fragmentación educativa diremos que ésta tiene lugar a partir de épocas remotas. Podríamos ubicarla en el siglo XIV; aquí inicia los nuevos modos de ver el mundo, el hombre, el desarrollo. Pero el acento más fuerte de una educación parcializada o fragmentaria fue el siglo XVIII y XIX, cuyas consecuencias aún no hemos superado. Este modo de entender la educación fue impulsada por diversas teorías naturalistas, conductistas, políticas, deterministas.

Este modo de enfocar la educación tiene como lema: eduquemos para la utilidad, para la eficacia, sin saber quién es el educando y sin tener clara la finalidad de la educación. Se trata de hacer esfuerzos con objetivos de dar soluciones inmediatas y siempre útiles a distintos niveles y edades. Se busca lo más rentable, tiene prioridad la metodología y la técnica que en el sujeto educativo. Por ejemplo, según esta línea lo más importante es pensar en el ingreso al siguiente nivel del estudiante. Asimismo están condicionados por factores indicadores externos que hay que superar. La meta es el ingreso o la conclusión de algo. Es decir, la medida del resultado está fuera del educando y no a la interioridad o hábitos. No se busca la vida lograda, sino logros.

Hay un segundo peligro y es pensar que educar y ser educados debe ser reducido a la institución educativa (escuela, colegio, universidad, Iglesia). Es decir, según esta visión los únicos encargados de la educación serían los profesores y/o responsables. De tal modo que en la casa (la familia), los amigos, la calle, la diversión no entraría en el rubro educación. Estos lugares se deberían hacer y frecuentar como venga en gana. Esta es una idea equivocada. O es que ¿acaso los profesores muchas veces no se quejan del conflicto entre la escuela y la casa? Por ejemplo en el colegio se trabaja en lograr competencias (orden, responsabilidad, generosidad, respeto) y en la casa o calle se deshace con la actitud de los papás y vecinos. Si los elementos del proceso educativo (familia, sistema educativo, sociedad, política) están disociados todo se complica. Con la división no se puede construir.

En conclusión se trata de entender la educación como virtud, hábito de tener cosas buenas para todos los tiempos y hace que una persona tenga una vida lograda y cultivada. Esto es ser educado: aquél que adquiere las virtudes. Esta es la bien entendida educación personalizada. Para ser más claros necesitamos una educación integral. Esto es considerar que todas las áreas educativas son necesarias y urgentes para todos los tiempos. No se puede excluir las humanidades. Por otro lado todos los factores educativos, pero especialmente la familia, son imprescindibles para los éxitos en la educación. Se debe prestar atención más a la familia. La familia es el camino para el desarrollo humano personal y social.

Atte,
P. Arnaldo Alvarado
arnaldo.alvar@gmail.com
Jr. Unanue 300







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