Menu



La Formación Virtual y sus Implicaciones

La Formación Virtual y sus Implicaciones
¿cómo incide esta nueva forma de comunicación en las relaciones de enseñanza-aprendizaje? ¿qué tipo de servicios o contenidos virtuales complementarios cree que deberían incluir estas plataformas para ser atractivas y útiles a los estudiantes?


Por: José Aguadeb, Ramón Correa, María Dolores Guzmán. Profesores del departamento de educación universidad de Huelva. | Fuente: Arbil




Es cierto que la sociedad está demandando sistemas educativos más flexibles y accesibles, menos costosos y a los que las personas puedan incorporarse a lo largo de su ciclo vital o vida profesional.

Tanto las universidades como el resto de los centros e instituciones que asuman ese reto deberían revisar sus referentes actuales y promover experiencias innovadoras en los procesos de enseñanza y aprendizaje con el sustento de las tecnologías de la información y de la comunicación: "El énfasis se debe hacer en la docencia, en los cambios de estrategias didácticas de los profesores, en los sistemas de comunicación y distribución de los materiales de aprendizaje, en lugar de enfatizar la disponibilidad y las potencialidades de las tecnologías" (Salinas, 1999).

Por otra parte, la ingente cantidad de información que ofrece la Red tiene igualmente sus aspectos positivos y negativos: bases de datos, enciclopedias, bibliotecas virtuales y otros recursos electrónicas pueden aumentar espectacularmente la productividad de las búsquedas de información en fuentes convencionales.

Mirado desde otro punto de vista, la saturación de información puede llegar a bloquear las estrategias de búsqueda, aparte de tener que admitir que una considerable proporción de información es de carácter volátil y perecedera.

Luego se comprende que lo realmente interesante en Internet nos es la capacidad de la herramienta para permitir el rápido acceso a cantidades masivas de información, sino qué uso hagamos de esa información después ya que "el aprendizaje humano depende no tanto de la cantidad de la información disponible como de la relevancia de esa información y su elaboración por un individuo determinado" (Borrás, 1998).

Adell (1997) propone ciertas ideas que considera esenciales y que nos indican el papel que deben jugar las nuevas tecnologías en la educación, ideas que el docente ha de asumir para, añadimos nosotros, buscar alternativas innovadoras a las formas tradicionales que la oralidad y la escritura han sacralizado en la Escuela:

- El ritmo de cambio de nuestra sociedad es tan vertiginoso que los sistemas de formación inicial apenas si pueden hacerse eco de tales mutaciones. Esto implica necesariamente una formación para toda la vida, una formación permanente que sea el sustrato de un desarrollo profesional óptimo.

- La existencia del ciberpespacio con las posibilidades que brinda como aula virtual hace que los espacios físicos y temporales donde acaecía el aprendizaje se amplíen y aumenten de forma exponencial.

- Las redes telemáticas van a originar nuevos roles en las instituciones educativas. La globalización de la educación consistirá en que se pierdan las particularidades de lo local ya que no importa de dónde ha partido la información sino su disponibilidad en la Red desde cualquier punto del ciberespacio.

- Los nuevos entornos de enseñanza y aprendizaje van a requerir nuevos roles para su adaptación a un mundo virtual.

- También, la digitalización de la información posibilitará la creación y disponibilidad de nuevos materiales educativos para los procesos de enseñanza y aprendizaje.

Entre los nuevos roles que citábamos antes estará, sin duda, el conocer nuevos lenguajes y técnicas de procedimiento de acceso a la información La presencia de las redes telemáticas "obliga" a los docentes, como hemos apuntado antes, a desarrollar unas competencias específicas relacionadas con el papel que los medios y recursos tecnológicos van a desempeñar en la educación:

a) Favorecer el aprendizaje de los alumnos como principal objetivo;
b) Utilizar los recursos psicológicos del aprendizaje;
c) Estar predispuestos a la innovación y al cambio educativo;
d) Poseer una actitud positiva ante las posibilidades pedagógicas de los nuevos entornos multimedia y telemáticos;
e) Integrar los medios tecnológicos como un elemento más del diseño curricular;
f) Aplicar con sentido didáctico los medios y recursos tecnológicos en los procesos de enseñanza y aprendizaje;
g) Aprovechar el valor de comunicación de los medios para favorecer la transmisión de información;
h) Conocer y utilizar los lenguajes y códigos semánticos (icónicos, cromáticos, verbales, etc.);
i) Adoptar una postura crítica, de análisis y de adaptación al contexto escolar de los medios de información de masas y de las nuevas tecnologías;
j) Valorar la tecnología por encima de la técnica;
k) Poseer las destrezas técnicas necesarias y suficientes como usuarios de medios y recursos tecnológicos;
l) Diseñar y producir medios tecnológicos;
m) Seleccionar y evaluar recursos tecnológicos; n) Organizar los medios y
o) Investigar con medios e investigar sobre medios.

Además de este conjunto tan prolijo de competencias, Gallego y Alonso (1997) destacan una serie de aspectos que habría que incorporar a la formación del profesorado del siglo XXI y debido a las exigencias de una sociedad tecnológica: destrezas de comunicación; técnicas de asesoramiento personal; conocimiento de los nuevos recursos y reglas; manejo de técnicas de creatividad; planificación de estrategias y gestión del tiempo; gestión de la calidad total; servicio al cliente; técnicas de negociación y técnicas de venta y técnicas publicitarias.








Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |