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La formación virtual desde la perspectiva de los usuarios

La formación virtual desde la perspectiva de los usuarios
Los centros educativos deben aprovechar las tecnologías de la información y el conocimiento para expandir más y mejor las ciencias, el arte, la cultura, pero un centro de formación es antes que nada una comunidad de aprendizaje.


Por: Enric Renau | Fuente: Educaweb.com




Los distintos artículos e investigaciones sobre formación virtual a los que hemos tenido acceso insisten en subrayar la centralidad de las comunidades virtuales como recurso para romper con el sentimiento de aislamiento de los estudiantes y para facilitar su percepción de acompañamiento.

Según el "estudio de la demanda y expectativas del mercado de e-Learning en España 2004" realizado por Santillana Formación, la calidad de las tutorías y del servicio son los aspectos más relevantes para los usuarios, por encima del contenido, propiamente y del desarrollo de la plataforma tecnológica.

Aunque, obviamente, los contenidos marcan la diferencia en cualquier oferta formativa, lo que está señalando este estudio es que la obsesión por el diseño y las aplicaciones tecnológicas no ha hecho mucho bien a la formación virtual.

En cambio, la falta de imaginación y de dedicación a fomentar los servicios al estudiante y desarrollar su participación y la de los docentes-consultores en las comunidades virtuales -a veces inexistentes- ha perjudicado la implicación del alumno en la comunidad educativa de la que forma parte al matricularse y no ha ayudado a reducir el alto índice de abandono de la formación on-line.

Las tutorías deberían ser más cercanas, accesibles y colaboradoras. Las plataformas deberían buscar, como lo intentan los medios de comunicación, la interacción entre estudiantes y éstos con el centro de formación y sus profesionales, para evitar el posible sentimiento de soledad del estudiante ante su proceso de formación.

Los servicios no pueden ser meros robots unidireccionales y fríos. Deben ser útiles, prácticos y humanos, aunque utilicen la tecnología para ser ofrecidos a través de internet.

Nuestra experiencia en la prestación del servicio on-line de orientación académica y profesional puede servir de buen ejemplo, pero la sensación que tenemos es que hay un largo camino que recorrer.

Ya lo hemos dicho en alguna otra ocasión: los centros que crean que la formación virtual es una propuesta parecida a la presencial pero más barata o los usuarios que piensen que inscribirse a un curso de e-learning es una estrategia más sencilla de adquisición de contenidos y títulos van directos al fracaso.

La formación on-line puede ser un buen sistema para aquellas personas que, con método y perseverancia, se vean capaces de incorporar nuevos conocimientos en su haber, organizando su tiempo a su medida. La formación on-line o mixta, puede ser una buena estrategia de los centros educativos para estructurar los contenidos y conocimientos de la institución y distribuirlos a la sociedad de forma más ágil y económica a medio plazo.

Pero un centro de formación es, antes de nada, una comunidad de aprendizaje. La cuestión, por lo tanto, está en la actitud.

No se trata sólo de divulgar contenidos como si de una enciclopedia multimedia se tratara y después impartir un certificado con el máximo prestigio posible.

Se trata de aprovechar las tecnologías de la información y el conocimiento para expandir más y mejor la ciencia, el arte, la cultura y las competencias y habilidades profesionales. Y, para ello, hace falta convivir en un entorno de aprendizaje.







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