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La correcta educación sexual no es sólo biológica sino, sobre todo, moral.

La correcta educación sexual no es sólo biológica sino, sobre todo, moral.
Los padres son los primeros primeros y principales educadores. Esto es un derecho y una obligación inalienable.


Fuente: Corazones.org





Los jóvenes deben formarse en la virtud de la castidad, parte de la virtud cardinal de la templanza, que domina los apetitos humanos.

El abuso de la sexualidad lleva a la violencia, que a su vez engendra más violencia. Es así que la falta de respeto al orden de Dios sobre la sexualidad con frecuencia lleva al aborto y el aborto a la devaluación general de la vida humana. La Madre Teresa ha advertido: "La guerra nuclear es el fruto del aborto."

Si consideramos que la mayoría de los estudiantes de las escuelas públicas en EEUU son instruidos por profesores entrenados a favorecer o aceptar como normal las relaciones prematrimoniales, podremos comprender los trágicos resultados de la educación sexual moderna. Esto fue tramado por la Federación de Planificación de la Familia o su vástago, el Consejo de los Estados Unidos para la Información y la Educación Sexuales (SIECUS).

El informe del Senado de los Estados Unidos, Code Blue, señala los amargos frutos de 30 años de "revolución sexual", comenzada en los años 60:
-un aumento del 600% del número de embarazos entre adolescentes.
-un incremento del 300% del número de suicidios de adolescentes.
-un aumento del 232% del número de homicidios cometidos por adolescentes.
-Alrededor de 400,000 abortos quirúrgicos practicados anualmente en niñas adolescentes.

No basta con tener conocimiento e información sobre los aspectos biológicos y los métodos de prevención de enfermedades. Lo principal es la formación en la dimensión moral. Es necesario contener el poderoso apetito sexual con formación espiritual y práctica religiosa.

El Papa Pío XI señaló que "en los jóvenes, las culpas contra las buenas costumbres son efecto no tanto de la ignorancia intelectual cuanto principalmente de la voluntad débil expuesta a las ocasiones y no sostenida por los medios de la Gracia". La mejor educación sexual que alguien puede recibir es vivir en un hogar con padres amorosos. La madre y el padre no necesitan decir nada que sea muy explícito sobre la sexualidad, como lo prueba el pasado; obviamente nuestros abuelos se las arreglaron muy bien. La castidad más bien se "contagia", no se enseña.


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