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Piénsalo los jóvenes también mueren

Piénsalo los jóvenes también mueren
Testimonio de la Mamá de Mauricio estudiante de los primeros semestres de Arquitectura.


Por: Sra. Elizabeth Osorio | Fuente: Catholic.net



Me llamo Lisa, soy mamá de Salva, Lisi y Mau.

Hoy. estoy aquí, invitada a hablar de mi Mauricio. Me ha convencido mi hija Lisi, pues asegura que también esto es obra de Dios...

Mauricio, le decíamos Mau, murió el pasado 9 de marzo, a causa de leucemia. Tenía 19 años. Fue alumno de un colegio Católico y estudiaba arquitectura en una Universidad Católica. Miembro de un movimiento de la Iglesia.

Estos casi tres meses, de su ida al cielo, han estado marcados por innumerables caricias de Dios. He constatado que estamos llamados a la vida y que el amor es justamente el ingrediente vital. Es el amor el que rompe las fronteras del tiempo y del espacio, lo propio del amor es que busca comunicarse para hacer comunión con los amados.

Así. Como la madre de Mau creí conocerlo como nadie, y de hecho estoy segura que así fue. Pero, él me sigue sorprendiendo desde donde está.

Me sorprende, por una parte, porque aunque no lo veo nunca me he sentido tan amada por él como en estos momentos.

Después, porque en lo más profundo de mi corazón, incluso traspasando el dolor, radica en mi un gozo que sólo puedo explicarlo en el gozo que Mauricio quiere participarme por la inmensa dicha de su salvación y de su amoroso encuentro con el señor.

Y por último, porque he conocido aspectos y secretos de mi hijo que guardaba en su corazón que al conocerlos me doy cuenta de que este hijo mio vivió en la tierra con el alma en el cielo.

Mauricio murió, pero siempre eligió vivir. Así que quiero dar este testimonio sobre como vivió Mauricio, no de cómo murió, porque se muere como se ha vivido. Quiero que conozcan a Mau, soy hoy la porta voz de mi hijo.

Quiero compartir algunas de esas sorpresas porque no puedo contarlas todas. Esto que a continuación comparto fue escrito por él en un retiro al cual asistió cuando tenia 15 años, fue un retiro en preparación para unas misiones. Encontré un cuaderno donde respondía una serie de preguntas, elegí aquellas que creo son más representativas a la luz de lo que ocurrió cuatro años después...

“¿Piensas con frecuencia en la muerte? Si
¿Lo ves como algo lejano? No
¿Qué significa la muerte para ti? La ausencia del cuerpo en la tierra, el inicio de la verdadera vida
¿Si Dios te llamará hoy a su presencia como irías? Con las manos llenas
¿Qué te gustaría haber hecho al final de tu vida? Dejar feliz a todos los que me rodean ¿Por qué no comienzas a hacerlo ahora? Lo estoy intentando
¿Cuál es el motivo fundamental por el que vives? Para cumplir la misión que Dios me propuso
¿Qué buscas en la vida? Ayudar a los demás
¿Serías capaz de dar tu vida si Cristo te la pidiera a hora como a los mártires? Si
¿Por qué le temo a la muerte? No le temo, estoy en gracia
¿En qué Cristo sueles pensar? En Cristo resucitado, glorioso alegre
¿Qué te dice la frase “teme a la gracia de Dios que pasa y no vuelve”? Que debo aprovechar cuando llega la gracia porque tal vez no vuelva
¿Aún queda algo en mi interior que pertenece al pecado y al vicio? Si queda, voy a intentar borrarlo para darle a Dios todo.
¿Ya he experimentado a Dios en lo íntimo de mi corazón?”



revisando papeles descubrí un trabajo de secundaria sobre la adolescencia. He extraído un fragmento que considero que es adecuado para los temas que se están presentando en este curso. El tema era sobre la adolescencia y decía:

“ Considero que existen muchos aspectos positivos en la vida de un adolescente, ya que la adolescencia normal es fascinante: todas las cosas parecen posibles y sobre todo que se está conociendo a la persona más interesante que existe en el mundo, uno mismo. Sin embargo pocos adolescentes reconocen y valoran sus atributos positivos. Nosotros los jóvenes somos el presente de nuestra sociedad por lo que tenemos que ir construyendo díd a día un nuevo mundo, uno mejor, en donde todos podamos convivir en paz, en familia, con respeto y disfrutar de una vida plena para llegar a donde os propongamos.

La adolescencia es un puente interesante, fascinante y positivo hacia la edad adulta. Para concluir quiero decir una frase que leí en un libro “”trata de dejar al mundo en mejores condiciones que las que tenía cundo llegaste a él””


También descubrí un cuanto donde intuía que moriría joven y de no ser así desde luego que no temía tanto morir como n ser digno de Dios. Lo tituló “El mejor viaje de mi vida” era la reseña de cómo él moría en gracia de Dios.

Mauricio murió como vivió.

El gran amor de Mauricio fue Dios y en el plano humano su mamá, sus hermanos, sus tíos y primos, sus amigos. ¡Todos cabían en el corazón de Mau! Él entrego su corazón a todos y en todo lo que hacía, desde sus trabajos hasta sus rompecabezas. Fue un joven más bien tímido, de pocas palabras pero de carcajadas estruendosas, más que palabras trasmitía y compartía alegría.

Hace 19 años yo estaba de parto dando a luz , recibiendo a Mau en la vida y en el amor. Después de 19 años me encontré de nuevo de parto, ahora di a la luz Eterna, entró a la vida Eterna... y Mau pasó de nuestro amor al amor de Dios.

Gracias Mau por tu vida que sigue siendo un presente, gracias a ustedes por leer este testimonio, gracias a los sacerdotes y formadores que siempre estuvieron cerca y testigos de esta vida. Gracias a Dios y a nuestra madre María con quienes compartí y comparto el gozo de amar a Mauricio.

Y ahora te pregunto a ti ¿cómo vives tu vida? ¿cómo ves tu muerte? ¿Te irías con las manos llenas?¿Vives en gracias de Dios? Piénsalo los jóvenes también mueren.







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