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Educación para la salud

Educación para la salud
Salud corporal, salud mental, salud del alma, todas ellas necesarias en la educación integral de la persona.


Por: Marién Garza | Fuente: Alfa Omega, Centro de Asesoría Familiar.




La educación para la salud tiene como meta fundamental el fomentar estilos de vida saludables, entendidos como el resultado de los cuidados que uno se dispensa a sí mismo y a los demás y la capacidad para tomar decisiones para controlar la propia vida.

Existe una serie de habilidades que deberán ser promovidas en los adolescentes y que sin duda son determinantes para establecer las bases de su proyecto de vida, basados en una cultura de la salud. Entre ellas están:

* Conocimiento de uno mismo
Capacidad para reconocernos a nosotros mismos, nuestro carácter, fortalezas, debilidades, limitaciones, gustos y disgustos. Esto ayudará a reconocer los momentos en que estamos preocupados o tensos; es un requisito para la comunicación efectiva y las relaciones interpersonales.

* Capacidad de tomar decisiones
Ayuda a manejar constructivamente las decisiones respecto al cuidado de la salud, evaluando opciones y los efectos que éstas podrían tener.

* Habilidad para resolver problemas
Permite enfrentar de forma constructiva los problemas y evitar, por falta de atención adecuada, el estrés mental y las tensiones físicas.

* Capacidad para pensar en forma creativa
Contribuyendo en la toma de decisiones y la resolución de problemas, permite explorar las alternativas disponibles y las diferentes consecuencias de nuestras acciones, va más allá de la experiencia directa y ayuda a responder de manera adaptativa y con flexibilidad a las situaciones de la vida cotidiana.

* Capacidad para pensar en forma crítica
El pensamiento crítico es la habilidad para analizar información y experiencias de manera objetiva, contribuyendo a la salud, ayudando a reconocer y evaluar factores que influyen en nuestras actitudes y en el comportamiento, tales como los medios masivos de comunicación y las presiones de los grupos de conocidos y amigos.

* Habilidad para comunicarse en forma efectiva
Tiene que ver con la capacidad para expresarnos, tanto verbal como no verbalmente, en forma adecuada a nuestra cultura y a las situaciones que se presentan. Es importante desarrollarla para expresar nuestros deseos y pedir consejos.

* Habilidad para establecer y mantener relaciones interpersonales sanas
Ayuda a relacionarse en forma positiva con todas las personas con quienes interactuamos, a tener la destreza necesaria para iniciar y mantener buenas relaciones con la familia, los amigos, la pareja y la sociedad en general, de manera constructiva y pacífica.

* Capacidad para establecer empatía
Permite imaginar cómo es la vida para otras personas, nos ayuda a aceptar a otros aunque sean diferentes y a mejorar las interacciones sociales. Favorece el desarrollo de valores como la tolerancia, el respeto y la paciencia.

* Habilidad para manejar las propias emociones
Las emociones intensas como la ira, la envidia y la tristeza, tienen efectos negativos en la salud si no sabemos cómo manejarlas. Es muy importante en esta etapa de la vida reconocer las emociones propias y las de otros, identificar cómo influyen en nuestro comportamiento y aprender a responder en forma apropiada.

* Habilidad para manejar las tensiones o el estrés
Ayuda a reconocer las fuentes de estrés y sus efectos en nuestras vidas; a identificar nuestra capacidad para responder y controlar; a definir y realizar acciones que lo contrarresten, cambiando el estilo de vida; a aprender a relajarnos, de manera que se evite que las situaciones diarias ocasionen problemas de salud.



Para obtener mayor información acerca de estos temas, puede contactar a: Alfa Omega, Centro de Asesoría Familiar.

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  • Marién Garza







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