Menu



¿A qué le apunto? Actividades Extraescolares.

¿A qué le apunto? Actividades Extraescolares.
Importante decisión: "primero, siempre, los estudios"


Por: Ignacio Iturbe | Fuente: Son tus hijos





Tras el verano, un nuevo curso y con él hay que volver a plantearse el horario de nuestros hijos. "¿Qué les vendrá mejor, natación o informática, piano o kárate?". Después de las clases y los deberes les sobra mucho tiempo y quizá, con la mejor de nuestras intenciones, les llenemos esas horas libres con actividades que suenan muy bien. Sin embargo, hay que tener cuidado de no sobrecargarles demasiado y escoger aquellas que complementen su formación.

A estas edades, los chicos y chicas no están demasiado agobiados con el estudio. Por el contrario, tras repasar sus lecciones y hacer los deberes, les queda aún tiempo por la tarde. Y si pensamos en el montón de horas que tienen los fines de semana, casi podríamos decir que les sobra tiempo. Pero las actividades extraescolares no sirven tan solo para mantenerles ocupados, lo principal es que complementen su formación (¡aunque quién puede negar lo cómodo que resulta tenerles ocupados en vez de deambular por casa toda la tarde!).

Los vecinos, los compañeros, los primos... todo el mundo apunta a sus hijos a actividades y parece que seríamos unos irresponsables si no lo hiciéramos. ¡No les estamos ofreciendo posibilidades! Y puede que nos entren los agobios para que se preparen lo mejor posible, para que aprendan ahora, que asimilan como esponjas, lo que les ayudará en el futuro... ¡Alto! No hay que creer que apuntándoles a todo se convertirán en pequeños genios; más bien, estaríamos dejándonos llevar por presiones sociales.

No hay duda de qué interesante sería que nuestros hijos hablaran varios idiomas, tocaran diversos instrumentos, crearan páginas web como quien ve llover y jugaran al tenis y compitieran en el circuito local... Se trata de un peligro bastante real: no podemos agobiar a los hijos y hacerles un horario "superajustado" desde que salen del colegio hasta que cenan. Un chico o chica necesita no sentirse presionado: es aún demasiado joven para que, por nuestra culpa, comience a afectarle el estrés. A estas edades, han de poder "jugar" además de "aprender", porque una cosa es tan importante como la otra.

Lo primero que tenemos que pararnos a pensar es: ¿Qué objetivo perseguimos con las actividades extraescolares?

La principal ventaja es, como ya hemos dicho, que suponen un complemento a la formación de los hijos. Por lo tanto, han de ser actividades que permitan desarrollar nuevas habilidades o aficiones para las que no queda tiempo durante la jornada escolar. A veces, estas actividades pueden resultar, incluso, más importantes para su futuro profesional que algunas de las asignaturas del colegio.

Serán ventajosas siempre y cuando tengamos en cuenta cuáles vienen mejor a cada uno de nuestros hijos. Entonces, podrán desplegar todas sus potencialidades: educación en el ocio, atención y concentración, trabajo en equipo, coordinación, gusto y sensibilidad... Algunas mejorarán sus puntos fuertes, otras reforzarán sus puntos débiles.

A los conocimientos adquiridos en las clases se suman otras experiencias distintas. Hay unas más académicas (como inglés, matemáticas, etc.) que ayudan a consolidar los conceptos mediante un trato más individualizado. Otras (como baloncesto, baile, música, etc.) ejercitan y ponen a prueba sus habilidades y capacidades, descubren nuevos aspectos de su personalidad. Por último, chicos y chicas aumentan su círculo de amistades y aprenden a relacionarse con los demás.

¿Les gusta a ellos?

En cualquier caso, las actividades han de gustarles principalmente a nuestros hijos. Y si hay varios hermanos en casa, la postura no puede reducirse a "todos a lo mismo". Si es posible, mejor que mejor, pero cada hijo es cada hijo y lo que le viene bien a uno tal vez no le guste nada al otro, o se sienta inferior. Sabiendo conjugar sus gustos, con nuestras posibilidades e intereses, y sabiendo motivarles, nuestro hijo disfrutará en la actividad que al final elijamos.

Además, hay que tener muy claro que estas actividades han de sustituir horas de televisión o de sofá, nunca de convivencia familiar, deberes o juegos. Es decir que si por hacer ballet o jugar al fútbol no paran nada en casa y no les queda tiempo para los ejercicios de matemáticas del día siguiente, no estaríamos haciendo un bien a los hijos. Por esto mismo, también sería bueno desechar las actividades que obliguen a grandes pérdidas de tiempo en desplazamientos.


Preguntas y comentarios al autor de este artículo



Para conocer la fuente que ha proporcionado el contenido de este artículo:
Son tus hijos

Comparte tu opinión sobre el tema con otros educadores
Foros Para Educadores Católicos

Consulta a un experto
Consultorio para Educadores Católicos







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |