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¿Empresa Justa?

¿Empresa Justa?
Ensayo de Salvador Milanés dedicado a la explicación del valor de la justicia dentro de las empresas y cómo pueden alentarla los empresarios católicos.


Por: Salvador Milanés García | Fuente: Publicado con autorización www.usem.org.mx




Fundamentos de la previsión social en la empresa

El marco de seguridad para su personal es esencial para una empresa justa


La filosofía de la previsión social consiste en establecer las bases para conjuntar en el seno de la empresa los principios de la "justicia conmutativa" con los principios de la "justicia distributiva", para así poder alcanzar la "justicia social".

¿Qué clase de justicia?
Si por justicia entendemos la voluntad permanente de dar a cada quien lo que le corresponde, es preciso definir el criterio a seguir en relación a que si lo que debamos darle a cada quien depende de lo que merezca o de lo que necesite.

La justicia conmutativa nos conmina a darle a cada quien en función de sus merecimientos, o sea remunerar adecuadamente el desempeño personal, y así alentar el desarrollo económico.

La justicia distributiva pugna por darle a cada quien en función de sus requerimientos, o sea atender a las necesidades básicas de la familia, para propiciar el desarrollo social.

Consecuentemente la justicia social sólo se alcanzará cuando puedan establecerse los principios de la justicia conmutativa, una vez satisfechas las demandas elementales derivadas de la aplicación de la justicia distributiva, y en esto la empresa juega un papel determinante.

A nivel macrosocial el Gobierno en su papel de gestor del bien común, ha sentado las bases para alcanzar la justicia distributiva a través de la infraestructura de educación, de salud y de asistencia social, y en menor grado, de fomento a la vivienda popular financiada con recursos fiscales en proporción mayor por quienes más produzcan y en beneficio mayor de quienes más lo necesiten.

La justicia en la empresa
Un progreso sólido únicamente se obtiene armonizando el desarrollo económico con el desarrollo social, ya sea en el seno de la familia, de la empresa o del país, y es sólo apoyándose en un progreso sólido y sostenido, y no en populismos o demagogia, como México podrá alcanzar y preservar la justicia social.

La vocación del empresario lleva implícita la aceptación de su responsabilidad dentro y fuera del ámbito de la empresa, tanto en lo técnico como en lo social, para contribuir a su vez al progreso y bienestar de la colectividad a la cual sirve y de la cual vive.

En este terreno hay todavía mucho camino por recorrer y a cada quien nos toca aportar nuestro grano de arena dentro de un esquema integral de subsidiaridad, y la empresa, tanto privada como pública, no puede sustraerse a esta realidad, sino participar responsable y solidariamente asumiendo la función social que le corresponde.

El personal de una empresa en su conjunto representa el principal y más valioso de sus atractivos, ya que está integrado por una comunidad de personas dispuestas a dar lo mejor de si mismas unas aportando sus conocimientos, otras contribuyendo con su trabajo, y otras más exponiendo su capital, para el servicio y beneficio de la sociedad.

Pero a su vez es dentro del seno de la propia empresa donde quienes colaboran con ella esperan encontrar, además de un ambiente de trabajo estimulante y grato, la seguridad de poderse desarrollar plena y dignamente, y asimismo gozar de la tranquilidad mental de poder brindar a sus familias la protección necesaria en caso de presentarse cualquier eventualidad, ya que es a través del trabajo diario como el hombre logra su realización o su frustración.

La previsión social
La empresa constituye por tanto la plataforma sobre la cual, quienes la integran, puedan estructurar su propio proyecto de vida acorde a sus aptitudes y posibilidades, pero siempre dentro de un marco de seguridad económica, jurídica y social, y este marco se puede conformar dentro de una empresa, a través de un adecuado programa de previsión social para su personal.

Si los requerimientos de protección en caso de enfermedad, invalidez, fallecimiento o jubilación, significan una necesidad real e imperiosa no sólo no resuelta sino ni siquiera susceptible de resolver adecuadamente en lo particular por la mayor parte del personal de la empresa, por resultarles virtualmente imposible, es obvio que ésta no la puede soslayar, ya que tarde o temprano, en mayor o menor grado representará un problema que le llegará a repercutir.

La empresa constituye la plataforma sobre la cual, quienes la integran, puedan estructurar su propio proyecto de vida acorde a sus aptitudes y posibilidades, pero siempre dentro de un marco de seguridad económica, jurídica y social, y este marco se puede conformar dentro de una empresa, a través de un adecuado programa de previsión social para su personal

En este caso la empresa, al establecer en beneficio de su personal un programa integral de previsión social, pretende sentar las bases para que cada trabajador o sus familiares que dependan económicamente de él encuentren en su empresa la ayuda y el apoyo que requieran en caso de que el trabajador se enferme, se invalide, fallezca, se retire con 15 o más años de servicio o llegue a la fecha de su jubilación, así como fomentar el ahorro y propiciar el bienestar social del trabajador y de su familia; o en otras palabras, se trata de conformar el terreno social sobre el cual los empresarios están edificando su patrimonio económico.

Como consecuencia, es precisamente a través de la empresa como el trabajador espera ofrecer a su familia una solución real y efectiva en caso de llegar a presentarse algunas de las eventualidades analizadas, ya que pretender resolverlo en lo particular le resultaría prohibitivo, no sólo porque las soluciones individuales resultan siempre más costosas y menos efectivas que las colectivas, sino porque fiscalmente no recibiría estímulo alguno, a diferencia del tratamiento que tendría su costo si fuese cubierto por la empresa.

En conclusión
Cuando una empresa consigue instituir un proceso permanente de capacitación y desarrollo del personal acorde a sus objetivos y requerimientos, y logra conservar un sano equilibrio entre una adecuada remuneración en efectivo a su vez derivada de una correcta evaluación de puestos y salarios, y un razonable y bien estructurado programa de prestaciones para su personal, que englobe y complete los beneficios que en la materia le depara como infraestructura el Instituto Mexicano del Seguro Social, pero que cuide y mantenga impactos y tendencia tanto en el nivel de costos como en el de beneficios, toda vez que una desviación podría acarrearles severas consecuencias, estamos seguros que esa empresa podrá presentar con orgullo ante la asamblea de la sociedad un balance social más sano, más justo, más humano.







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