Menu



Las diferentes razones del porqué existe la mentira

Motivos para mentir
La mentira sólo sirve para que no te crean cuando dices la verdad


Por: José Martínez Colín | Fuente: yoinfluyo.com



Para saber
En su encíclica, “La luz de la fe”, el Papa Francisco explica que la fe está conectada esencialmente con la verdad. A veces parece que la fe es algo que sólo tiene que ver con los sentimientos, sin importar si está fundada en algo real, de tal manera que no es raro oír: “lo importante es creer en algo”. Pero ¿qué sucede si ese “algo” es falso? ¿sería correcto creer en algo falso?

El hombre está llamado a perfeccionarse con la verdad, y tener falsedades en la inteligencia sería como estar enfermo de la mente.

Habría que ver si realmente hay alguien que no le importe creer falsedades. No conozco persona que le agrade que la engañen y no le digan la verdad. La fe da esa verdad al conocimiento.

Para pensar

Se cuenta que Aristóteles nunca mentía. En una ocasión un discípulo le preguntó por qué no mentía. El filósofo le contestó: “la mentira sólo sirve para que no te crean cuando dices la verdad”.

En efecto, lo que hace la mentira es restarle valor a nuestras palabras. Detrás de una mentira puede haber varias razones. Si se descubren sus motivos, se podrá poner remedio. El pensador Alfonso Aguiló propone varias razones, para evitarlas en nosotros y en los demás, especialmente en los hijos.

Una causa de la mentira es el temor al castigo. Habría que revisar cómo reaccionamos, pues podríamos estar provocando tal miedo que prefieren mentirnos.

Otros mienten por cobardía, por no afrontar la responsabilidad de los propios actos. Habrá que enseñar a ser fuertes y dar respuesta de las obras, aunque sea en cosas pequeñas.

También se miente por no reconocer el propio error. Falta humildad, y por ello no hay que consentir excusas y justificaciones.

Algunos mienten por presumir, cuentan historias asombrosas y atrevidas... hay que saber desenmascarar esa vanidad de querer ser el centro de la atención de todos y quedar bien siempre.

Y cuando se ha mentido, para encubrirla, se vuelve a mentir. La vergüenza para confesar el primer error hace cometer muchos otros. Una mentira siempre necesita ser apoyada por otras para mantenerse en pie.

Ante una persona que tiene el vicio de mentir, si se es excesivamente riguroso, la persona se ve inclinada a apuntalar cada mentira con otras nuevas y será cada vez peor.

Por ejemplo, si es mucho el miedo de un hijo a la reacción de sus padres ante las calificaciones académicas, querrá retener el boletín inventándose cualquier excusa, y mentirá respecto a las fechas de los exámenes o no dirá la verdad sobre lo que hace, con quién va, o adónde.

Importará crear un clima de confianza que facilite hablar con sencillez, sin hacer un drama de lo que no lo es, ni irritarse. Lograr que la otra persona se sienta segura de ser comprendida y querida.

Para vivir

Es mala señal que alguien acompañe sus declaraciones con juramentos o promesas, pues cuando es habitual recurrir a eso como garantía de lo que dice, suele ser porque la verdad brilla por su ausencia. Pero no hay necesidad.

Recordemos las palabras de Nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio: “pero yo os digo: no juréis en absoluto; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies… sea, pues, vuestro modo de hablar: sí, sí, o no, no. Lo que exceda de esto, viene del maligno” (Mt 5, 34-37).



 

 







Compartir en Google+




Reportar anuncio inapropiado |

Más información aquí