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Tranquilidad interior

Tranquilidad interior
Sembrando Esperanza II. Las virtudes cristianas son fuente de paz y tranquilidad interior.


Por: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net




Las virtudes cristianas nos llevan por el camino que Jesús nos invitó a seguir, ellas son fuente de paz y tranquilidad interior, ellas nos muestran quién es Dios y cómo es Él. Cada uno de nosotros estamos llamados a encarnar y vivir el mayor número de virtudes; ellas crean equilibrio, serenidad, y nos llenan de paz y seguridad. Haz la prueba y verás cómo cambia tu vida y la percepción de la misma al buscar vivir las virtudes...

Nunca odies. ¿Quién vive con más paz interior, el que odia o el que es odiado? El que odia llena su vida de rencor y deseos de venganza; el que es odiado, recibe el consuelo del Señor.

Nunca envidies. ¿Quién vive mejor, el que envidia o el que es envidiado? El que envidia, no sacia su corazón y siempre quiere tener lo que los otros tienen, vive en continua angustia e insatisfacción; el que es envidiado, lleva en su corazón el desprendimiento y no se apega a nada ni a nadie,por lo tanto, vive libre.

Sé humilde. ¿A quién se le quiere más, alorgulloso o al humilde? El orgulloso, aleja de sí a las personas; sin embargo, el humilde es querido, apreciado y atrae a los demás.

Nunca mientas. ¿Quién vive más preocupado, el que miente o el veraz? El que miente, se va metiendo en un callejón sin salida, una mentira le lleva a otra, y siempre está con la inquietud de ser descubierto; el veraz, vive con la certeza que sigue los pasos de Jesús, y que en su momento, Dios le premiará; esto siempre le llena de tranquilidad el corazón.

Nunca aborrezcas. ¿Quién vive mejor, el que es aborrecido o el que aborrece? El que es aborrecido, vive las bienaventuranzas; el que aborrece, tiene contaminado su corazón con el mal querer.

Nunca te preocupes por lo que ya pasó. ¿Acaso puedes cambiar el pasado? Vive en el presente, aprende del pasado y saca tus lecciones para no cometer los mismos errores y, así, cimentar un futuro estable y seguro.

Nunca te preocupes por el que viaja. ¿Acaso lo puedes cuidar desde donde estás? Solo te queda pedir a Dios que lo proteja y bendiga en su viaje.

Nunca te preocupes por algo que realmente no puedes hacer. No vale la pena preocuparse por cosas así. Aprende a ser realista, mide tus fuerzas y confía en Dios; tú ayuda a Dios, como instrumento, para que Él haga lo que considere oportuno.

Nunca te preocupes por lo que vas a hacer. Sólo hazlo. Pon todo lo que está de tu parte, especialmente las habilidades y cualidades que tengas. Tienes muchas que están esperando ser aprovechadas.

Nunca peques. El pecado es la mayor causa de la infelicidad. Es consentir y aceptar lo que nos aleja del amor de Dios.

Ama a Dios con todo tu corazón. Deja que Él maneje tu vida. No te resistas a las inspiraciones y mensajes que te vaya mandando.

b<>No vivas de la felicidad pasajera, pues ésta se acaba pronto. La verdadera felicidad está en Dios y consiste en ganar méritos en nuestra vida para llegar al Cielo.

Ama a tu prójimo como a ti mismo y verás que el prójimo te amará a ti. No hagas aquello que no quieres que te hagan, ama para que seas amado; da sin esperar recibir nada a cambio.

Que tu rostro siempre demuestre una sonrisa interior. Refleja el amor y el bien que hay dentro de ti, en ellos está presente Dios. Todos estos consejos, actitudes y virtudes te ayudarán a ser feliz y a vivir tu paso por este mundo con paz y tranquilidad interior, no dejes de trabajarlas y cultivarlas.



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  • P. Dennis Doren LC


    Puedes escuchar esta meditación en audio entrando al Podcast de Catholic.net aquí:





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