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El secreto del amor abundante

El secreto del amor abundante
Sembrando Esperanza II. Es hora de optar por el amor, de decirle sí a Dios y al mundo, de amar con un amor abundante.


Por: P. Dennis Doren L.C. | Fuente: Catholic.net





"Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y, que si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre.
Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.
Entonces, llena de alegría desbordante, exclamé: Oh, Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el AMOR. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor: de este modo lo seré todo y mi deseo se verá
colmado" (Santa Teresita, manuscritos autobiográficos).

"No es el poder lo que redime, nos diría el Papa Benedicto XVI, sino el amor. Éste es el distintivo de Dios. Él mismo es amor, ¡Cuántas veces desearíamos que Dios se mostrara más fuerte!, Que actuara duramente, derrotara al mal y creara un mundo mejor. Todas las ideologías del poder se justifican así, justifican la destrucción de lo que se opondría al progreso y a la liberación de la humanidad. Nosotros sufrimos por la paciencia de Dios y, no obstante, todos necesitamos de su paciencia. El Dios, que se ha hecho cordero, nos dice que el mundo se salva por el Crucificado: Jesús, Redentor de la humanidad, y no por aquellos que lo crucificaron. El mundo es redimido por la paciencia de Dios y destruido por la impaciencia de los hombres” (Benedicto XVI, homilía 24-IV-2005).

Es hora de optar por el amor, de decirle sí a Dios y al mundo, de amar con un amor abundante e ilimitado y ser una antorcha que lleve el fuego del amor a los hombres.

El primer secreto del amor abundante es EL PODER DEL RESPETO.
No puedes amar nada, ni a nadie, a menos que antes lo respetes. La primera persona que merece tu respeto eres tú.

El segundo secreto del amor abundante es EL PODER DE LA ENTREGA.
Si deseas recibir amor, ¡todo lo que tienes que hacer es darlo! Antes de comprometerte con alguien no te preguntes por lo que la otra persona te pueda dar, sino por lo que tú puedes aportarle. La fórmula secreta de una relación amorosa, feliz y para toda la vida, es centrarte siempre en lo que puedes dar, en vez de lo que puedes sacar de ella.

El tercero secreto del amor abundante es EL PODER DE LA AMISTAD.
Para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar a un amigo o amiga verdadera. El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección. Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad.

El cuarto secreto del amor abundante es EL PODER DEL DESPRENDIMIENTO.
Si amas algo, déjalo libre, si vuelve, es tuyo; si no lo hace, nunca lo fue. Incluso, dentro de una relación amorosa, la gente necesita tener su propio espacio. Amar significa desprendernos de nuestros miedos, prejuicios, ego y condicionamiento.

El quinto secreto del amor abundante es EL PODER DE LA COMUNICACIÓN.
Cuando aprendemos a comunicarnos abiertamente y con sinceridad, la vida cambia. Deja que la gente a la que amas sepa que la amas y aprecias. Nunca tengas miedo a pronunciar las palabras mágicas: “TE QUIERO, ¿ME PERDONAS?”.

El sexto secreto del amor abundante es EL PODER DEL COMPROMISO.
Si deseas amor en abundancia, debes establecer el compromiso de lograrlo, un compromiso que se reflejará en tus acciones y en tus pensamientos. El compromiso es la verdadera prueba de que el amor está presente. Si quieres demostrar que amas, debes comprometerte a crearlo y mantenerlo, independientemente de tus sentimientos y cambio de gustos. El compromiso distingue una relación frágil de una sólida.

El séptimo secreto del amor abundante es EL PODER DE LA CONFIANZA.
La confianza es esencial para establecer una relación con amor. Quien se ciega por la sospecha, los celos, la ansiedad y el temor, hará sentir al otro atrapado y emocionalmente ahogado. No puedes amar a una persona plenamente a menos que confíes en ella.

¿Qué amor hay en tu corazón?, ¿cuál es la abundancia de este amor?, ¿qué estás dispuesto a dar en el amor?, ¿cuál es la fuerza poderosa y transformadora de este amor? Son preguntas que nos debemos hacer y, al mismo tiempo, responder de cara a nuestra felicidad y a la felicidad de nuestros seres cercanos.

Aunque nos cueste creerlo, la felicidad de los otros depende en cierta medida de mí. No trunques el designio de Dios en ti y en los demás. AMA Y PODRÁS HACER LO QUE QUIERAS... decía San Agustín.

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  • P. Dennis Doren LC


    Puedes escuchar esta meditación en audio entrando al Podcast de Catholic.net aquí:





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