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Cuando tú quieres cambiar

Cuando tú quieres cambiar
Sembrando Esperanza II. El que tiene que cambiar, adaptarse y aceptar cada situación es uno, es decir, tú y nadie más.


Por: P. Dennis Doren LC | Fuente: Catholic.net



Preguntaron a un sabio griego, a un "Tales", cuál era la cosa más difícil en el mundo. El sabio contestó: "La cosa más difícil, es conocernos a nosotros mismos; la más fácil, es hablar mal de los demás".

Charles Dickens en su obra "Historia de dos ciudades", después de describir a tres individuos que hacen un viaje en diligencia de varias horas juntos, anota: "Es un hecho maravilloso y digno de reflexionar sobre él, que cada uno de los seres humanos es un profundo secreto para los demás.

A veces, cuando entro de noche en una ciudad, no puedo menos de pensar que cada una de aquellas casas envueltas en la sombra guarda su propio secreto; que cada una de las habitaciones de cada una de ellas encierra, también, su secreto; que cada corazón que late en los centenares de millares de pechos que allí hay, es, en ciertas cosas, un secreto para el corazón que más cerca de él late".

En medio de este secreto que eres tú mismo, en medio de esta necesidad que tienes de conocerte, está tu propia superación, tu propio crecimiento como persona, como cristiano, como parte de una sociedad.

Siempre me ha llamado profundamente la atención, y ha sido un aspecto que he tratado de comprender, aquello que desde los primeros años de mi formación Nuestro Fundador nos enseñó: conócete, acéptate y supérate… parece fácil, pero conlleva muchos años de arduo trabajo... lo importante en todo esto, es que tú seas la persona que busque cambiar, mejorar y hacer de tu entorno algo mejor.

Un día, cuando los empleados llegaron a trabajar, encontraron en la recepción un enorme letrero en el que estaba escrito:

Ayer falleció la persona que impedía el crecimiento de esta empresa; está invitado al velorio en el área de deportes.

Conforme las personas iban acercándose al ataúd, la excitación aumentaba:

¿Quién sería la persona que estaba impidiendo el progreso de la empresa?

Pues bien, en el fondo del ataúd había un espejo..., cada uno se veía a sí mismo... Solo existe una persona capaz de limitar tu crecimiento: ¡TU MISMO!

Tú eres la única persona que puede hacer una revolución en tu vida, y más revolución unido a Dios.

Tú eres la única persona que puede perjudicar tu vida, y tú eres la única persona que puede ayudarse a sí mismo.

TU VIDA NO CAMBIA CUANDO CAMBIA TU JEFE, CUANDO TU EMPRESA CAMBIA, CUANDO TUS PADRES CAMBIAN, CUANDO TU PAREJA CAMBIA. TU VIDA CAMBIA CUANDO TÚ CAMBIAS, ERES EL ÚNICO RESPONSABLE POR ELLA.

Por lo tanto, no esperes tanto que cambie tu hijo o tu esposa/o, o que la filosofía de tu empresa se modifique, o el trato que te da tal o cual persona; en realidad, el que tiene que cambiar, adaptarse y aceptar cada situación es uno, es decir, tú y nadie más.

Los tristes piensan que el viento gime, los alegres piensan que canta. El mundo es como un espejo que devuelve a cada persona el reflejo de sus propios actos y pensamientos. La manera como tú encaras la vida es lo que hace la diferencia.
Creo que hoy puede ser un día diferente para ti. Todo está en tus manos...


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  • P. Dennis Doren LC


    Puedes escuchar esta meditación en audio entrando al Podcast de Catholic.net aquí:





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